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DEFENDER LA VIDA DESDE LA
CONCEPCIÓN HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO
Homilía de monseñor Fernando Carlos Maletti, obispo de San
Carlos de Bariloche en la Peregrinación al santuario de la Virgen de las Nieves (30
de octubre de 2005
)
Queridos hermanas y hermanos de esta Iglesia que peregrina en la
Diócesis de San Carlos de Bariloche
Una vez más, hemos
llegado a los pies de María, Nuestra Madre. Somos peregrinos al
Santuario de la Virgen de las Nieves que llegamos de la Línea Sur, de
El Bolsón, y sus parajes, de
Bariloche y sus
barrios. Venimos
a decirle
a la Virgen que nos jugamos
–como Jesús, como Ella–, por la vida.
Hemos preparado
nuestra marcha de Fe con el lema “Con María, Jugados por la
Vida”. Porque sabemos y sufrimos cómo y de tantos modos la
vida está amenazada por la cultura de la muerte que ofrece
alternativas de frustración frente al mensaje de la ley de la
naturaleza y la ley de Dios que nos impulsa a cuidar la vida.
Hoy pedimos a
María, Señora de la Vida, que nos ayude a defenderla en todo momento y
bajo cualquier circunstancia.
Desde la concepción
y hasta el último suspiro.
El primer derecho
humano es el derecho a nacer, y es misión de todo cristiano
comprometer su vida en la defensa de la dignidad y de los derechos de
la persona humana en el arco de toda su existencia. Porque cada ser
humano es imagen de Dios.
Si bien la vida es
hermosa, lamentablemente muchas veces se nos hace difícil.
Sumado a todo, hoy
se agrega el exacerbado individualismo, el notable nivel de
agresividad, el alto índice de violencia en numerosos ámbitos, la
falta de paciencia, de humildad, de tolerancia, de respeto.
También la Familia,
hoy día, ya no es lo que era antes… por eso como Iglesia repetimos:
“Con María, jugados por la vida”.
Peregrinos de la
Virgen de las Nieves: Hoy Jesús nos dice “hijos, aquí tienen a su
madre”.
En María
descubrimos al ser humano más perfecto que existe. Por algo, como
dice la Bíblia, Dios la eligió como Madre.
Ella es la mujer
con temple, con templanza, tolerante, paciente… siempre dispuesta a
servir a Dios y a los demás. Cuando algo no entendía lo guardaba en su
corazón. Supo acompañar la vida de su Hijo desde la concepción hasta
la Venida del Espíritu Santo. Es Madre de la Iglesia y de todos
nosotros. Después de la muerte de Jesús, acompaña a las comunidades
cristianas para que no tengan miedo. Mujer sencilla, austera, buena
vecina…. Desde ahí colabora con la Salvación que trae Cristo. Es buena
y fiel esposa, y excelente compañera de José… Ella nos espera en el
Reino definitivo junto a la Trinidad de Dios.
Hace unos días
sentimos mucho dolor y gran pena por los que vejaron su imagen en esta
gruta, e inscribieron frases intolerantes en este bello entorno
natural. Pedimos mucho por esta gente: para que se cure, y descubran
que Dios los ama. Por ellos decimos con Jesús “Padre, perdónalos
porque no saben lo que hacen”.
Ojalá esto también
nos haga sonar la alarma cuando se maltrata o discrimina a las mujeres
o a las madres, y también a los pobres, excluidos, migrantes e
indígenas.
Porque con cada uno
se identifica María, la primera redimida.
Por ejemplo, que
nos duela cuando se intenta legislar “leguleyamente” el aborto, o
cuando se estructura la sociedad provocando irritantes desigualdades,
la miseria, los bajos salarios, la falta de equidad… Allí también
están Jesús y María siendo golpeados y maltratados con pinturas de
egoísmo y falta de solidaridad.
Querida Mamá,
Virgen de las Nieves, Patrona de la Diócesis de San Carlos de
Bariloche: haz que entendamos hoy que “Jugarse por la vida y
defenderla”, es sinónimo de encontrar caminos de justicia y
solidaridad, y tomar postura frente a:
-
Los niños y
niñas:
que, al vivir desnutridos, arrastran todo tipo de carencias
-
Los niños y
niñas:
que no llegan a nacer, y los ya nacidos que sufren violencia de todo
tipo: tanto familiar como social.
-
Las mujeres
que, en muchos casos, apenas adolescentes, son obligadas a
prostituirse para enriquecer o divertir a quienes negocian con
ellas.
-
Los jóvenes
que descreen de los adultos y de los malos dirigentes, y piden,
desde su rebeldía, cambios sociales profundos.
-
Las víctimas
de adicciones:
que son un gran negocio para pocos y “carne fresca” en lugares y
tiempos de turismo.
-
Los que el
desempleo y el mero asistencialismo, los condenó a la
mendicidad.
-
Los ancianos,
que esperan sobrevivir con jubilación y pensiones miserables.
-
Los campesinos
y las comunidades aborígenes sin tierra, y los crianceros que
les corren los alambrados.
-
Los que buscan,
sin posibilidades ciertas, un lote para vivir, porque la
tierra urbana se convirtió en una mercancía inmobiliaria.
-
Los que exigen
una más justa distribución de las riquezas que se acumulan cada vez
más, en menos manos.
Sí, Madre, cuando
rezamos “damos el pan de cada día”, estamos diciendo al Padre que nos
contagie, con la fuerza del Espíritu Santo, al carisma liberador del
pecado y sus consecuencias, que tuvo su Hijo Jesús.
Presentamos a tus
manos maternales, la súplica y la acción de gracias de todos los
presentes y ausentes. De cada hermana y hermano de los cinco
departamentos rionegrinos de esta amada Iglesia de San Carlos de
Bariloche.
Un Santuario es un
lugar en el que Dios y su Pueblo se encuentran. Es casa de todos.
Sintámosnos hermanos que asumen el desafío que nos dejó el Sínodo
Rionegrino de 1985: “anunciar a Jesucristo desde los pobres a todos,
formando comunidades integradas en Parroquias”.
Queridos
Peregrinos, seamos gente de oración, dejemos que el Espíritu que animó
a María nos guíe en el accionar de cada día. Estemos unidos en lo
esencial, seamos libres en todo lo discutible, y nunca claudiquemos en
el AMOR.
Mons. Fernando Carlos Maletti, obispo de San Carlos de
Bariloche |