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Misa de Acción de Gracias 
en los 100 años de nuestra ciudad


San Carlos de Bariloche, 3 de mayo de 2002


Señora Intendente Municipal,
autoridades civiles, militares y de seguridad.
Queridos Sacerdotes y fieles hermanos y hermanas:


No todos los días se cumplen 100 años! Nuestro querido San Carlos de Bariloche, llegó a los primeros cien. ¡Pasan cosas en 10 décadas!.

En la 1ra. lectura que se proclamó en esta Misa de Acción de Gracias, el Apóstol Pedro nos invita a ser Misericordiosos y humildes, a no devolver mal por mal, y se pregunta ¿quién puede hacerles daño si se dedican a practicar el bien?.

Estas palabras de la Sagrada Escritura dan oportunidad para minar nuestra ciudad en su jubileo centenario, y, apoyados en el pasado, forjemos un futuro real de vida digna para todos los barilochesenses.

Estas breves palabras las voy a dividir en dos partes: la primera será un recuerdo rapidísimo de algunos momentos de una recta histórica; la segunda, unas reflexiones a la luz de la Palabra de Dios, que esta llamada a encarnarse en la historia de los pueblos.

Hasta el 1920, todavía estaban en el rescoldo los intentos de dialogo entre los primeros auténticos pobladores de estas tierras, y la gente del Perito Moreno, simbolizada al pie del ciprés histórico, al pie de la Escuela 16.

A esa conversación se unían los primeros extranjeros y un buen número de Suizos-Alemanes, que, cruzando el Lago llegaban desde Chile.

Con la llegada del Ferrocarril en 1934, nuestra ciudad deja de ser villa y se convierte en una gran aldea, con intentos de pueblo.

Junto con los Parques Nacionales y el Ejército, comienza un turismo extranjero deseoso de contemplar las bellezas del sur. Se inicia el comercio fuerte.

Hacía 1944, se produce el arribo de colectividades extranjeros, muchas huyendo de la guerra. Se llega a crear el barrio alemán, hoy Belgrano.

Con la explosión jubilosa del obrero, comienza un gran crecimiento turístico, industrial y tecnológico. También arriban gente de Bs.As. huyendo del ruido, buscando el paisaje y una vida tranquila. También la llegada de muchos chilenos y otros hermanos de países latinoamericanos, movidos por distintas circunstancias.

1970 – 1980. Lo que ocurrió en el mundo y en el país, también ocurrió en Bariloche. Ya había empezado la llegada de la gente del campo a la ciudad, y nuestra ciudad abundo en gente venida de la Línea y se ubicaron en la parte sur. La parte oeste, fue cubierta por una fuerte inmigración de gente de Buenos Aires y otros lugares del país, en busca de paz y mejor estándar de vida.

De 1980 al presente, Bariloche participa para bien o para mal, del fenómeno de la globalización y los avatares políticos, que trajeron interrogantes en salud, educación, trabajo, justicia y seguridad. Pobres cada vez más pobres y lo que es peor, sin salida aparente.

Pastoralmente, San Carlos de Bariloche creció muchísimo; desde su única Iglesia Parroquial, la Inmaculada al Obispado de Bariloche, con sus nueve Parroquias y cantidad de Capillas centradas en nuestros barrios.

Desde esta brevísima y no completa cronología, como pastor y un ciudadano más, que voy asumiendo los valores y debilidades de mi pueblo, me atrevo a ser unas breves reflexiones:

  • Nos parece que enamorados del paisaje, todos venimos en búsqueda de algo. Tanto el que llego de Europa como en que vino de la ciudad, porque no quería ser un número nada más, o escapando de la violencia de la jungla de cemento; ¿Se intento crear verdaderamente una comunidad nueva, o siguió siendo un número en su egoísmo... o es que realmente se añoraba lo que se dejo pero replicando el modelo?.

  • Nos enamoramos del paisaje; ¿Pero habremos hecho realmente un aporte para hacer al "Hombre Barilochense"?.

  • Para esto no solo tiene que cambiar el entorno, sino tiene que haber cambio de corazón... de allí nacerá un proyecto y una planificación coherente para la ciudad.

  • Son actuales las palabras de los Obispos Argentinos cuando comenzaba el milenio "Hoy, con tristeza y preocupación constatamos que la perdida de sentido de justicia y la falta de respeto hacía los demás se han agudizado y se han convertido en una enorme situación de inequidad arraigada profundamente entre nosotros. Constituyen una gravísima corrupción moral. por eso exhortamos a cada uno de los argentinos a mirar su propio corazón, sus opciones concretas y su forma de actuar, para preguntarse si no está participando también él, en mayor o menor grado en la construcción de esa red de inmoralidad que conduce a la pobreza y favorece tantas formas de violencia y egoísmo. Cada uno, según sus posibilidades y responsabilidad, debe cooperar para eliminar estas verdaderas estructuras de pecado" (J.S.H. nº11)

  • ¿Porque no tomamos el ejemplo, que nos dieron nuestros primeros pobladores. Ejemplo del Mapuche que siempre amo a su tierra, se sentía profundamente unido a ella y lo transmitía de generación en generación. O del extranjero, que sin nostalgías, comenzó a amar en serio estos lagos y estas montañas, y tomo esta ciudad como su segundo hogar.

  • Debemos cambiar el corazón para hacer nuevas las estructuras. Y con gestos concretos; Vayan algunos:

  • Tenemos que pensar y planificar muy enserio, para ver que pasa con nuestros jóvenes, que aún con estudio, no encuentran trabajo y no pocos terminan en la droga, gran comercio en este momento.

  • Tenemos que atrevernos a re fundar Bariloche, si queremos una ciudad turística que dé de comer a todos. Pensemos, como lo pide Juan Pablo II, en una economía de comunión y no de competencia descarada, estudiando, creciendo con la inteligencia del bien común.

  • Tenemos desocupados: no nos cansemos de ser originales, creativos y audaces en nuestras búsquedas de respuestas.

  • Abandonemos la corrupción y el clientelismo, que desgraciadamente se han convertido en "Media verdad".

  • Priorizemos como comunidad, la salud y la educación, que no son un gasto, sino una inversión liberadora.

"Aprendamos de la Fe de nuestro pueblo, sobre todo de los más sencillos, que en situaciones angustiosos donde no parece haber una salida imaginable, son capaces de aferrarse a Dios con todo el corazón. La confianza en un Amor que lo supera, les ayuda a seguir caminando" (J.S.H. nº19).

Les hablo con el corazón. Juntemos las manos, pensemos en nuestros niños y jóvenes. Vendrán los 200 años y nos recordarán. Que nos recuerden como gente que decididamente ama a su ciudad y la quiere re fundar con un cambio profundo del corazón, transformando la fragmentación en solidaridad y unidad.

Con el Papa Juan Pablo Segundo, afirmamos que "desde el Evangelio, la mejor respuesta a las dramáticas situaciones sociales, es la globalización de la solidaridad y de la paz, que hagan efectivamente realidad la justicia" (I.A. nº56)

El texto de San Lucas proclamado en esta ocasión, es claro: son Felices y bien aventurados los que eligen ser misericordiosos, pacíficos, justos. La dignidad la dá siempre el servicio: concreto y cotidiano; paciente y compartido.

No perdamos la esperanza. Los quiero mucho. Como Pastor de esta Iglesia los bendigo y les deseo lo mejor en estos primeros 100 años de nuestra querida ciudad de San Carlos de Bariloche.

Que Nuestra Señora del Nahuel Huapi y San Carlos, nuestros patronos, nos permitan celebrar hoy con alegría, para caminar en la confianza el sendero del mañana. Amén.


Mons. Fernando C. Maletti,
obispo de San Carlos de Bariloche - Río Negro

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