PEREGRINACIÓN AL SANTUARIO
DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES
Homilía de Mons. Fernando Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche,
en la misa celebrada al finalizar la Peregrinación al
Santuario de la Virgen de las Nieves.
Bariloche, 27 de octubre de 2002
Queridos
Hermanos y Hermanas:
Nos hemos reunido
de todos los puntos de nuestra querida Diócesis, a los pies de Nuestra
Señora de las Nieves. Hemos llegado como peregrinos: los del Bolsón y
Ñorquinco; la gente de las localidades y parajes de la Línea Sur; los
que vivimos en esta ciudad de San Carlos de Bariloche, y sus barrios.
Venimos, sobre todo, para crecer en nuestra FE CRISTIANA.
Venimos para comprender mejor, ante la imagen bendita de la primera
servidora de la Humanidad, que los cristianos estamos llamados a ser
servidores de los demás. Esa es la mayor gloria de Dios.
Si vivimos en
Argentina y en Río Negro; y estamos bautizados en Cristo Jesús, es
para ayudarnos unos a otros a vivir cada día mejor... más cerca de
Dios. Y más unidos entre nosotros. Estamos llamados a servir
personalmente, a servir familiarmente, a servir socialmente. A la
manera de María Madre y Modelo de la Iglesia. De esto nos hablan las
lecturas de este Domingo.
Hoy peregrinamos
hasta la "Casa abierta de Todos" en esta gruta que nos hermana. La
peregrinación es, desde hace años, expresión de la comunidad Diocesana
de San Carlos de Bariloche.
Porque la
peregrinación es fiesta y encuentro. Es creación de un pueblo humilde
y desprotegido. Peregrinación que hemos realizado en tres grandes
columnas humanas que han avanzado despacio para no perder a nadie.
Nuestro camino de peregrino busca que nadie quede afuera: acariciamos
a todos, tejiendo entre muchos los hilos de ternura que tanto nos
debemos.
En una
peregrinación todos somos iguales: nadie siente que vale más o menos
que otro.
Por eso nuestra
peregrinación es Fiesta porque celebramos a Dios Padre, Hijo y
Espíritu Santo que nos regaló una Madre; y nuestra peregrinación es
encuentro que reclama pan y trabajo, que es justicia social, y no
limosna. Que clama inclusión y derechos para todos.
Peregrinar nos
dignifica: nos proclama Hijos de Dios. La peregrinación es un abrazo a
todos: nadie se queda afuera.
A los pies de la
Virgen traeremos toda la realidad de todos: grandes y chicos; sanos y
enfermos; Ella que es madre, nos conoce; y sabrá siempre comenzar por
el más débil, como debe actuar toda autoridad; priorizar al frágil y
necesitado. Acudir primero al excluido y marginado.
Virgen de las
Nieves: eso necesita la Argentina: Pensar y actuar desde lo más pobres
y humildes, como tu Hijo lo enseña con su vida.
Con los Obispos
Argentinos ratificamos que necesitamos recrear una nación cuya
identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien
común. Tenemos que desarrollar algunos valores para la vida social:
frente a la cultura de la dádiva promover la cultura del trabajo, el
espíritu de sacrificio, el empeño perseverante y la creatividad.
Frente a la
corrupción y la mentira: promover el sentido de justicia, el respeto
por la ley y la fidelidad a la palabra dada.
Frente a la
fragmentación social, promover la reconciliación, el diálogo y la
amistad...
Para
reencontrarnos como país (continúan los Obispos), debemos atender a
los que más sufren: los mayores sin salud, los adultos sin trabajo,
los jóvenes sin educación y sin futuro; y los niños sin alimento" (CEA
28/9/02).
¡Esto, Madre de
las nieves! es lo que queremos como cristianos de nuestra Diócesis. La
gente de las Parroquias, Capillas, comunidades, y demás realidades de
la Iglesia Barilochense, y los departamentos reionegrinos de
Pilcaniyeu, 25 de Mayo, 9 de Julio, Bariloche y Ñorquinco.
Queridos amigos: hoy tenemos una alegría especial para nuestra
Diócesis. Uno de los candidatos al Sacerdocio, de nuestra Diócesis
Leandro Soriano, será oficialmente admitido, ante todos ustedes,
como futuro Sacerdote entre nosotros. El se comprometerá a seguir
adelante con perseverancia en el crecimiento de su corazón sacerdotal
en el tiempo que aún le queda de formación en el Seminario.
Virgen de las
Nieves:
te pedimos que seamos más y más una Iglesia servidora y noble. Que
escuche la Palabra de Dios e, impulsada por el poder del Espíritu
Santo (como única riqueza) realice las maravillas del Plan de Dios.
Para esto te pedimos que este Obispo que habla, los sacerdotes,
religiosas, consagrados y laicos, aceptemos convertirnos cada día al
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Mons. Fernando Maletti,
obispo
de San Carlos de Bariloche |