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SALUDO DE MONS. MALFA EN LA MISA JUBILAR
Saludo de monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús en la
celebración por el 25º aniversario de la diócesis (1 de abril de 2005)
¡Sean todos bienvenidos!
El 27 de marzo de
1980 el Papa Juan Pablo II creaba la Diócesis de Chascomús con
territorio desmembrado de la arquidiócesis de La Plata y de la
diócesis de Mar del Plata comprendiendo 13 partidos de la Provincia de
Buenos Aires y elegía su primer Obispo. No deja de ser un signo
providencial que esa fecha haya coincidido 25 años más tarde con el
domingo de Pascua de Resurrección, el Señor Resucitado nos está
infundiendo los dones de Su Pascua: Alegría y Paz.
Esta celebración es
para nosotros memoria y fidelidad. Memoria agradecida, llena de
alabanza y asombro por el Amor Fiel y gratuito de Dios que colmó con
sus bienes a sus pastores: Mons. Rodolfo Bufano, de feliz memoria,
Mons. José María Montes, emérito; Mons. Juan Carlos Maccarone y a su
Administrador Apostólico durante la sede vacante, Mons. Manuel Guirao;
a sus sacerdotes, religiosos y religiosas y a todo el pueblo fiel;
memoria que nos hace asumir nuestra historia con sus luces y sombras;
nos llama a la purificación, a la conversión y al renacimiento
espiritual y por eso exige la respuesta de la fidelidad: a Cristo, a
la Iglesia, a toda creatura humana, fidelidad a lo que estamos
llamados a ser: santos; fidelidad a lo que estamos llamados a hacer:
¡Evangelizar! con alegría y libertad, con coraje y esperanza. La
gracia que he pedido la expreso con las palabras de San Pablo, que
este jubileo nos encuentre: “Progresando alegres en la fe, luchando en
común acuerdo y con un solo corazón por la fe del Evangelio” (Flp. 1,
25-27) y reflejemos la luminosa expresión de la carta a Diogneto: “lo
que es el alma en el cuerpo, eso sean los cristianos en el mundo”.
Querido señor
Nuncio Apostólico su ministerio hace presente entre nosotros al Santo
Padre Juan Pablo II; puedo decir con la humildad de la verdad porque
conozco lo bueno del corazón de mis sacerdotes y de mi pueblo: amamos
al Papa; más que nunca experimentamos que nos confirma en la fe desde
la cátedra de la cruz y nos sigue diciendo desde el generoso abandono
en Dios, desde la entrega sin límite de donación lo que siempre dijo a
la Iglesia y a la humanidad: ¡Abran las puertas a Cristo! ¡No tengan
miedo! Y nosotros más que nunca lo rodeamos de nuestro cariño filial y
la intensa e irrompible comunión de oración.
Nuestra Señora de
la Merced, la Madre que Jesús nos dejó, Patrona de nuestra Diócesis
nos acompañe para que llenos de la fuerza del Señor Resucitado y en la
tan antigua y siempre nueva expresión de San Agustín sigamos
“peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de
Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que Él vuelva” (L.G.
8). Amén.
Mons. Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús |