Carta pastoral de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas
Décimo noveno domingo durante el año - 7 de agosto de 2005
Hace algunos
domingos reflexioné sobre un tema central, aunque bastante olvidado
entre los titulares que ocupan los espacios de nuestro tiempo. El
tema que reflexionamos fue sobre la santidad especialmente como algo
alcanzable para cualquier cristiano. La Iglesia siempre a propuesto
ejemplos o modelos a imitar, enseñándonos que la santidad es
posible. A algunos les puede parecer poco interesante reflexionar
sobre la santidad, y sin embargo como consecuencia de esta omisión
de ideales y la ausencia de hombres y mujeres comprometidos y con
deseos de santidad en la vida pública, nos ha llevado a encontrarnos
en este inicio de siglo con una profunda crisis de valores,
sumergidos en el reino de la mediocridad.
Hace pocos días,
el 4 de agosto hemos celebrado a un Santo, San Juan María Vianney,
conocido con el nombre de Santo Cura de Ars. Nació cerca de Lyon,
Francia, en 1786. Sintió el llamado a la vida sacerdotal, sobre todo
la experiencia del amor que Dios le tenía. Al poco tiempo de haber
sido ordenado sacerdote lo enviaron como Párroco a un pequeño pueblo
de Francia, llamado Ars, de no más de 300 habitantes y allí vivió
con intensidad su sacerdocio. Quizá la historia podría haber
concluido allí, pero su vida, oración, predicación sencilla, las
horas y horas de confesionario y sus consejos, empezaron a tener
repercusiones en toda Francia. Desde los lugares más remotos la
gente visitaba el pequeño pueblo de Ars, porque querían conocer a
ese hombre de Dios.
En este domingo
al recordar al Santo Cura de Ars, quiero resaltar que la Iglesia
quiso que este hombre santo fuera el patrono de los Párrocos y de
aquellos sacerdotes que trabajan en las parroquias. Creo que es una
buena oportunidad para que recemos por nuestros sacerdotes, que con
sus dones y limitaciones humanas, buscan dar su vida para
evangelizar, para servir a Dios y a sus hermanos. Es cierto que en
varias oportunidades hago referencia a la necesidad de laicos o bien
fieles cristianos que vivan esta vocación a la santidad para
transformar las realidades temporales o de un mundo con tantas
sombras. Pero también necesitamos sacerdotes y consagrados que vivan
con radicalidad su vocación y busquen el camino de la santidad. La
tarea de un Pastor es indispensable e insustituible. Es el que da su
vida sin reservas para evangelizar a sus hermanos, para alimentarlos
en la fe, con la Palabra, los Sacramentos, el pastoreo y con la
animación de la caridad hacia los más pobres. La Misa diaria que
celebra el sacerdote expresa el sentido de su vida, identificándose
a Jesús que se ofreció en la Pascua, para salvar a todos. Nuestra
Diócesis tiene mucha población y los sacerdotes para la atención del
pueblo de Dios sabemos que son insuficientes. La oración y el
cuidado de nuestros sacerdotes, el rezar por las vocaciones y por
nuestros seminaristas será fundamental para el futuro evangelizador
de los próximos años.
En este domingo,
ya que el 4 fue un día entre semana, celebramos al Patrono de
nuestro Seminario Diocesano que lleva el nombre del Santo Cura de
Ars. Habrá una procesión desde la catedral y a las 11 horas será la
Misa con todos los que quieran acompañarnos. También dos
seminaristas más avanzados recibirán ministerios. En nuestro
Seminario actualmente hay 22 seminaristas mayores de las dos
Diócesis de Iguazú y Posadas que están cursando la etapa
Instroductorio-filosófica y seis que están en el pre-seminario,
junto a otros jóvenes que son acompañados en su discernimiento
vocacional en campamentos y en los encuentros mensuales denominados
“Emaus”. Todo ello implica algunos esfuerzos, dedicación de
sacerdotes, inversión económica para adecuar instalaciones y para
apoyar el proceso que se va dando. No dudamos en afirmar con certeza
que es Dios el que acompaña esta obra con su providencia. Pero todos
como Iglesia debemos sentirnos responsables, por eso me animo a
pedirles que sigan rezando fuerte por nuestro seminario y
seminaristas. Les agradezco todos los aportes, donaciones, bonos
contribución que nos ayudan para sostener la formación de nuestros
seminaristas. En la Evangelización de nuestra Diócesis hay muchas
cosas fundamentales, pero el apoyo a nuestros seminaristas, sin duda
nos fortalece en la esperanza.
¡Un saludo
cercano y hasta el próximo domingo!