Carta pastoral de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas
Vigésimo domingo durante el año - 14 de agosto de 2005
Si bien en el
texto del Evangelio de este domingo (Mt. 15,21-28), el Señor plantea
la elección preferencial de Israel, también deja en claro la
apertura de la salvación a los paganos, como es el caso de la mujer
cananea que se acerca a Jesús para implorar con fe socorro:
“Entonces Jesús le dijo: ¡Mujer, qué grande es tu fe! Que te suceda
lo que pides” (Mt.15,28).
Esta actitud de
apertura a los paganos (o sea, los que no eran el pueblo elegido de
Israel), ya se manifiesta incluso en el Antiguo Testamento. El
profeta Isaías en la primera lectura de este domingo nos dice: “Así
dice el Señor... y a los extranjeros que deciden unirse al Señor,
que se entreguen a su amor y a su servicio... los llevaré al monte
santo y haré que se alegren en mi casa de oración” (Is. 56,6-7).
La Iglesia desde
sus inicios realizó una apertura misionera a los pueblos paganos y
el mismo Apóstol San Pablo se llama a si mismo “Apóstol de los
paganos” (Rom.11,13). Creo que es conveniente señalar que la misma
Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia, nos permiten
profundizar en este rasgo esencial para nuestra época, la de ser una
Iglesia que teniendo clara su identidad, sea “abierta” y
“misionera”, y a nosotros como cristianos, que integremos este rasgo
tanto en nuestra espiritualidad, como estilo evangelizador. La
palabra abierta, expresa el deseo profundo de la Iglesia de
replantearse su relación con el mundo. El Papa Juan XXIII expresaba
en la apertura del Concilio Vaticano II, que los “grandes tesoros”
que posee la Iglesia no tienen que ser guardados, sino que tienen
que comunicarlos al mundo. Ese Concilio, expresó esta búsqueda y
diálogo con el mundo, sobre todo en uno de sus documentos llamado
“Gaudium et Spes” (Gozo y esperanza).
Es importante que
a partir de los textos bíblicos de este domingo y de las enseñanzas
de la Iglesia tengamos en cuenta esta dimensión eclesial sobre todo
en nuestra Diócesis que estamos viviendo el tiempo preparatorio de
nuestro primer Sínodo Diocesano que se realizará en nuestro año
jubilar de 2007, al cumplir 50 años nuestra Diócesis. En estos días
se está llevando adelante la encuesta que pretende la participación
del pueblo de Dios y la escucha de las inquietudes sobre los
desafíos que deberemos encarar desde la evangelización en los
próximos años. Es importante responder con responsabilidad porque
los aportes de las encuestas ayudarán a la elección y el tratamiento
de los temas del Sínodo. En noviembre estaremos iniciando la
preparación del instrumento de trabajo que en la Asamblea diocesana
de junio de 2006 se enviará a todas las comunidades. El Sínodo tiene
el doble efecto de buscar mejorar la evangelización y “navegar mar
adentro”, pero también lograr la participación de todos, entendiendo
que por el bautismo formamos parte de la Iglesia y por lo tanto
somos pueblo de Dios.
Cuando hablamos
de una Iglesia abierta y misionera que quiere comunicar los tesoros
de la revelación, no debemos confundirnos con algunos males de la
época, que creen que dialogar o ser abiertos es ser “relativistas”.
Ser abiertos es amar, convertirse, cambiar, dialogar, escuchar,
aportar, aprender y recuperar, sin perder la propia identidad. Ser
abiertos no es mezclar, como una especie de sincretismo o bien
ensalada de todo. ¿Cuáles son los tesoros de la Iglesia? Los tesoros
son los que la Iglesia debe cuidar a través de la historia, lo
revelado por el Señor, lo que Él nos comunicó y el Magisterio (o
bien las enseñanzas de la Iglesia), que van acompañando con el
Espíritu Santo la historia, para que ésta sea una historia de
Salvación.
Este tema que
estamos reflexionando de ser una Iglesia abierta, tenemos que
ligarlo con una expresión que fue muy importante y que se fue
profundizando en estos años: “Evangelización de la cultura”. El
camino de conversión, comunión y misión que estamos realizando hacia
nuestro Sínodo Diocesano y su proyección, están ligados
necesariamente a esta búsqueda de evangelizar la cultura en nuestra
provincia de Misiones en este inicio de siglo.
¡Un saludo
cercano y hasta el próximo domingo!