SUSCRIPCIONES

Inicio

Nosotros

Noticias

Actualidad

Santa Sede

Iglesia en la Argentina


Documentos


Santoral

Ediciones AICA

 

Copyright © 2006 AICA.
Todos los derechos
reservados.

 

 

 Documentos

 
   

La democracia exige aportar al bien común


Carta pastoral de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas 
Trigésimo domingo durante el año - 23 de octubre de 2005

 
 

Sabemos que la democracia exige que todos como ciudadanos aportemos al bien común con nuestro compromiso y responsabilidad en la vida de todos los días. Pero es cierto que este domingo se explicita o se hace más patente “la participación” del pueblo en decidir su futuro por medio del voto.

En nuestra pastoral fuimos acentuando que el cristiano debe asumir un compromiso ciudadano. Uno de los caminos fue la formación con formas sistemáticas en el Instituto de Teología, en las escuelas básicas o bien en la capacitación que desde cáritas y pastoral social se acompaña en temas de ciudadanía, en orden a profundizar la comprensión del laicado que la santidad está ligada a asumir la responsabilidad de transformar las realidades temporales.

Desde ya que en el camino de esta comprensión la formación del cristiano en “la doctrina social de la Iglesia” es fundamental. En el contexto de este domingo electoral quiero recordar un texto del documento “Iglesia y Comunidad Nacional” que reflexiona sobre los fundamentos y justificación ética de “la participación”: “Es la misma evolución cultural, económica y social la que impulsa, desde el interior de los pueblos, a una mayor participación en todos los ámbitos de la vida, incluido el político. Dicha aspiración, siempre más creciente en nuestros tiempos, tiene su justificación ética. Pues la persona humana, por ser dueña de su destino, no solamente es fin, sino, además, sujeto activo y creador del orden político dentro del que ha de vivir y que incide fuertemente en su destino. Libre y responsable de sí mismo, la persona humana tiene el deber y el derecho de intervenir en aquellas decisiones que le conciernen” (I.C.N. 103).

Los Obispos argentinos en “Navega mar adentro”, el último documento que busca orientar la pastoral en la Argentina en este inicio del siglo XXI, refuerza la necesidad de acentuar la enseñanza de la doctrina social de la Iglesia, en orden a formar la conciencia cristiana y el ejercicio libre de la misma. Es cierto que esto es fundamental porque hay muchas sombras que atentan contra el libre ejercicio de nuestro rol ciudadano y la manipulación de situaciones y de personas, oscurecen la grandeza del sentido del voto como ejercicio democrático. En dicho documento se señala que: “La catequesis (la doctrina social), en especial la impartida a jóvenes y adultos, es un lugar privilegiado para formar la conciencia moral a la luz del pensamiento de la Iglesia, incluyendo también los grandes temas de la responsabilidad ciudadana: cultural, política, social, ecológica y económica. Esta formación no se orienta sólo al conocimiento de valores y principios sociales, sino también a la transformación de la sociedad mediante el testimonio de un trabajo honesto, eficiente y responsable. El itinerario catequístico ha de impulsar la presencia de los laicos en la acción política y en las diversas estructuras de la vida social” (95c).

En este domingo queremos tener especialmente presente un gran acontecimiento para la Iglesia. La canonización del P. Alberto Hurtado, santo que nació en Chile, en la ciudad de Viña del Mar, el 22 de enero de 1901. Desde ya cuando planteamos la importancia del compromiso cristiano, la Iglesia propone el ejemplo de los santos para indicarnos que es posible vivir la santidad. De joven Alberto Hurtado sintió un llamado a atender a los más necesitados. Fue a Santiago y estudió abogacía en la Universidad Católica. Durante ese tiempo se dio cuenta que Dios lo llamaba a consagrar su vida y decidió su ingreso a la Compañía de Jesús. Entró en el noviciado y fue ordenado sacerdote en 1933 en Bélgica.

Regresó a Chile, donde se dedicó de lleno a sus alumnos del colegio a los cuales no solo enseñaba sino que dirigía espiritualmente. Fue un gran educador de juventudes. Una noche el P. Hurtado encontró un pobre, enfermo y miserable que no tenía donde ir. Otra noche vio a un grupo de niños abandonados que dormían bajo los puentes del río Mapocho y quiso ayudarlos. Reunió personas generosas que lo ayudaron en la fundación “del Hogar de Cristo”. Con incansable amor, él salía en su camioneta verde a recoger a los pobres y a los niños para llevarlos al hogar. En cada necesitado veía a Cristo sufriente. Su vida fue una entrega al servicio de los demás. Trabajó en la educación, la pastoral de su tiempo y también en el orden social, fundando la revista Mensaje y la Acción sindical chilena. Falleció el 18 de agosto de 1952. Hoy en Roma será canonizado. Creo oportuno en este domingo electoral pedir la intercesión del ahora San Alberto Hurtado para que nuestro voto y los elegidos busquen servir al bien común.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!
 

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet http:// www.aica.org
Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.