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La “gran noticia” del primer laico
misionero
Carta pastoral de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas
Trigésimo primer domingo durante el año -
30 de octubre de 2005
Cuando asumí la
Diócesis el 10 de marzo de 2001, dije que necesitábamos recorrer un
camino como “Iglesia misionada, diocesana y misionera”. En realidad
hay que recordar que siempre deberemos ser las tres cosas. Si bien
estamos consolidando el armado de la Diócesis, al referirme a la
necesidad de encaminarnos a ser una Iglesia misionera, no solo me
refería a que tenemos como Diócesis que ser misioneros dentro de la
misma, sino que así como hay congregaciones misioneras, las mismas
Diócesis deben tener una seria preocupación por otros lugares del
mundo que padecen la necesidad urgente de la misión. El ir a otros
lugares más allá de la Diócesis lo denominamos “misión ad gentes”.
De hecho esto no es nuevo, nosotros hemos sido beneficiados por los
sacerdotes misioneros de la Diócesis de San Isidro y actualmente los
cinco sacerdotes que están entre nosotros de la Diócesis de
Bialystok, Polonia.
¿Nosotros que somos
tan pocos como Diócesis de Posadas, podremos enviar sacerdotes y
laicos a otros lugares del mundo? Si crecemos en vocaciones
sacerdotales, no esperaremos a tener todo cubierto para enviar
sacerdotes a lugares que están necesitando “colaboración fraterna” y
un compartir desde la comunión de bienes. Creo que la providencia en
este año nos está probando con el envío de nuestro primer laico
misionero al que enviaremos como Diócesis. No dudo en decir que esto
es una gran noticia y esta vocación que la providencia “provoca”, nos
estará indicando que, si bien recibimos mucho, nosotros también
tendremos que dar a otras Iglesias hermanas que necesitan más que
nosotros. Será un signo que estamos en el camino de ser una “Diócesis
misionera”.
El próximo domingo
13 de noviembre en la Misa de 20 horas en la Catedral, enviaremos como
Diócesis a Rogelio Peralta, nuestro primer laico a misionar por tres
años a la Diócesis de Xai Xai en la República de Mozambique, en el
África. Desde este envío quedaremos unidos, nuestra Diócesis de
Posadas con la Diócesis hermana de Xai Xai. No solo va Rogelio, sino
que todos como cristianos debemos interesarnos por estos hermanos y
sus necesidades, para en primer lugar rezar por ellos.
Poco a poco iremos
conociendo algo más sobre ese mundo un tanto desconocido para
nosotros. Para todos será una oportunidad de abrir las puertas de
nuestro corazón a otro lugar del mundo y no creer aún sin darnos
cuenta, que la realidad se agota en nuestros propios problemas.
Hay un tríptico que
explica un poco más todo esto, pero algunos datos quizá nos sirvan
para entender que en estos 2000 años la Iglesia siempre fue misionera
y que nosotros también tenemos que serlo.
Mozambique tiene
como capital la ciudad de Maputo. En el país son 18.000.000 de
habitantes y hablan el portugués y por supuesto muchos dialectos y
lenguas propias. La edad promedio es de 49 años, la mortalidad
infantil es de el casi 200 por 1000. El analfabetismo es del 70%. Los
cristianos son el 30% y los musulmanes el 10% y el resto religiones
tribales. La Diócesis de Xai Xai (nuestra Diócesis hermana), cuenta
con 1.000.000 de habitantes y solo 15 sacerdotes, religiosas y algunos
laicos misioneros. Es muy común que los misioneros que van se enfermen
con la tan famosa “malarie”, que aunque ahora no es mortal, a los que
la adquieren los acompaña toda la vida.
Nuestro primer
misionero laico Rogelio Peralta, tiene 39 años y desde hace varios
años viene preparándose de diversas maneras y tiene la decisión de
cumplir esta misión. Seguramente este acontecimiento será el primero
de un camino que iremos acentuando en el futuro, de ser una Iglesia
misionada, diocesana y misionera.
El Papa Juan Pablo
II, nos invitaba en uno de sus últimos mensajes a que como Iglesia,
junto con Cristo, seamos “pan partido”: “Que la Virgen, Madre de Dios,
nos ayude a revivir la experiencia del Cenáculo, para que nuestras
comunidades eclesiales sean auténticamente “católicas” es decir,
comunidades donde la “espiritualidad misionera”, que es “comunión
íntima con Cristo”, se sitúe en íntima relación con la “espiritualidad
eucarística”, comunidades... que no dudan en hacerse “Pan partido para
la Vida del mundo”. Seguramente “el año eucarístico” que concluye y
“la eucaristía cotidiana” nos animen a ser una Iglesia un poco más
abierta, profética, servidora y misionera.
¡Un saludo cercano
y hasta el próximo domingo!
Mons. Juan Rubén Martínez,
obispo de Posadas
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