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NAVIDAD
Carta pastoral de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas
Solemnidad de la Natividad del Señor -
25 de diciembre de 2005
Este es el último
domingo del año. En este día celebramos la Navidad. El nacimiento del
Señor. El Dios hecho hombre. Es el misterio de la Encarnación que nos
relata el Evangelio (Jn. 1,1-18): “Al principio existía la Palabra, y
la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios... y la palabra
se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su
gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de
gracia y de verdad...”. La fuerza de este texto bíblico basta para
subrayar la revelación del Misterio de Dios y del hombre. La
expresión: “la Palabra se hizo carne”, nos relata nuestra fe en la
encarnación. En Belén, en la marginalidad del pesebre, en una sociedad
que antes y ahora “no” le da el lugar que le corresponde a Dios,
empezamos a comprender la bienaventuranza de Jesús: “Felices los que
tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los
cielos” (Mt.5,3). La navidad nos invita a que desde Jesús podamos
captar el valor de la vida, de la justicia, la libertad, la verdad y
la paz.
Hace pocos días los
Obispos nos reunimos en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina,
en la 142º reunión de la Comisión Permanente y enviamos un mensaje con
motivo de la navidad, en el mismo señalábamos: “En la Navidad
celebramos que Jesús, el Hijo de Dios, se hizo uno de nosotros, y
desde la expresiva ternura del pesebre nos llama a recibirlo y a hacer
nuestro su mensaje de amor y esperanza. El Hijo de Dios se hizo hombre
para convertirnos a todos en hijos de Dios, afianzando así nuestra
condición de hermanos, que nos lleva a superar toda división y
enfrentamiento.
En la dulce mirada
del Niño de Belén encontraremos la fortaleza para deponer rencores y
resentimientos y una luz para recorrer un camino nuevo, trabajando por
la reconciliación y el encuentro de todos los argentinos.
Navidad es un
llamado a valorar la bondad que Dios sembró en cada uno de nosotros,
en las diversas comunidades y en los grupos que componen nuestra
sociedad para que, en un clima de real libertad y diálogo sincero,
podamos reafirmar los valores que han definido nuestra identidad
cultural preservándola de concepciones que puedan dañarla. Es también
un llamado a renovar nuestra actitud de servicio, para que todos los
argentinos nos sintamos protagonistas en la construcción de una Patria
de hermanos.
Es nuestro deseo
que así como el Hijo de Dios al hacerse hombre se constituyó en signo
de esperanza para la humanidad, en esta Navidad cada uno de nosotros
podamos convertirnos en hombres y mujeres capaces de transformar a
nuestro país en una tierra donde reinen la verdad y la justicia, la
libertad y la paz, la solidaridad y la esperanza. Recibir hoy a Jesús
nos debe llevar a comprometernos más intensamente con nuestros
hermanos más pobres y excluidos. Ellos, no lo olvidemos, son los
preferidos del Señor. María, nuestra Madre, quien en Belén presentó a
su Hijo como Salvador de la humanidad, interceda por nosotros para que
aceptemos en nuestro corazón y en nuestras vidas la gracia de la
Navidad”
En la celebración
de la noche buena y la Navidad experimentamos uno de los signos
fuertes de la presencia de Dios que es “la Paz”. La Paz en el corazón,
en lo profundo. El próximo domingo celebraremos a “María, Madre de
Dios”, y nuestro Papa Benedicto XVI, nos envía un Mensaje con motivo
de “la celebración de la Jornada Mundial de la Paz”, denominado: “En
la verdad, la paz”. En dicho texto nos señala: “Ante los riesgos que
vive la humanidad en nuestra época, es tarea de todos los católicos
intensificar en todas las partes del mundo el anuncio y el testimonio
del “Evangelio de la Paz”, proclamando que el reconocimiento de la
plena verdad de Dios es una condición previa e indispensable para la
consolidación de la verdad de la paz. Dios es Amor que salva, Padre
amoroso que desea ver cómo sus hijos se reconocen entre ellos como
hermanos, responsablemente dispuestos a poner los diversos talentos al
servicio del bien común de la familia humana” (11).
Como obispo y
pastor de nuestra Diócesis de Posadas les deseo a todos que ante y
desde “Jesús en el Pesebre de Belén”, podamos ser testigos de Aquel en
quien creemos y, trabajar por los valores que nos permitirán ser
constructores de esperanza.
¡Feliz Navidad!
Mons. Juan Rubén Martínez,
obispo de Posadas
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