“El
pueblo que caminaba en las tinieblas, ha visto la gran luz”
(Isaías 9,1).
La humanidad
entera necesita dejarse alcanzar y penetrar por esta LUZ, que es capaz de
disipar las tinieblas de la ignorancia, del rechazo de la Verdad y de la
dureza del corazón.
Es Argentina,
nuestra Patria, que está enferma y herida por el egoísmo y la corrupción,
que necesita esta LUZ, para descubrir su identidad y su grandeza, ver donde
esta plantada y encontrar el verdadero horizonte del amor, de la justicia y
de la paz.
Es también la
familia, golpeada por la crisis moral y social y por las ideologías que
acechan contra su misión y vocación, la necesitada de esta LUZ. Es la
familia, el espacio, donde se van amasando con amor, la limpia relación de
los esposos, frente a la exaltación de la infidelidad y el divorcio, la
maravillosa responsabilidad de ser padres, ante una mentalidad
antinatalista, no abierta a la vida; y la tierna disponibilidad, para vivir
como hijos, como hermanos, y como comunión, ante el crecimiento del
individualismo y la fragmentación de la sociedad.
Somos también
cada uno de nosotros, con todos los dones y talentos que poseemos y las
debilidades que nos acompañan.
Es el
hombre, son todos los hombres, es todo el hombre, en su más profunda
dignidad, que se abre a esta LUZ, que tiene su origen en el Cielo y en un
pesebre, en el corazón de la historia. La LUZ que viene del seno del Padre,
se hace presente en el seno virginal de María, para brillar en la entrañas
de la humanidad y de su historia, a fin de elevarla y dignificarla : “ El
Verbo, la Palabra Eterna, se hizo carne y habitó entre nosotros y nosotros
hemos visto su gloria.”(Jn 1,14)
La señal de
que la eternidad entró en el tiempo y el tiempo tomó dimensiones de
eternidad, es un Niño que nace de una Madre Virgen en la pobreza de un
pesebre y hace que la historia adquiera su más profunda realidad y su
excelso sentido. “El Creador del tiempo nació en el tiempo”
(S.
León).
En la debilidad y la pobreza hizo brillar la LUZ y el PODER , que salva y
sana todo lo herido por el PECADO , que es la raíz de todos los males que
padecemos y nos corrompe. La fe en Cristo afianza, promueve y dignifica a
todo el hombre y en Él se le revela su más profundo misterio y dignidad.
Nos dicen los
Angeles en el Evangelio de la Nochebuena, si tenemos abierto el corazón como
los humildes pastores:
“Les
traigo una Buena Noticia, una gran alegría: hoy les ha nacido un Salvador,
el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño
recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”
(Lucas 2,10-12).
María, la
Virgen, y San José, sombra del Padre Eterno, nos ofrecen en esta noche santa
al EMMANUEL . al Dios con nosotros . La ternura de Dios, en el rostro de un
niño. Lo divino y lo humano en una sola Persona, que manifiesta su poder
salvador, en la humildad, la debilidad y la pobreza. Este Niño se nos da
como la ESPERANZA que no defrauda. Y como la VERDAD que ilumina con su
maravilloso esplendor. Este Niño humilde, pobre y débil, grita un mensaje de
amor , de justicia y de paz para todos los tiempos, también para nosotros
LOS ARGENTINOS de hoy.
1. El
Niño Dios nos trae un mensaje de amor
“Dios amó
tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el crea en Él no
muera, sino que tenga vida eterna.” (Jn 3,16)
Este AMOR está
herido de tantas manera, que en esta Navidad , el Niño clama a los hombres
por que la vida , fruto del amor, no es valorada en tantos niños que no
llegan a ver la luz, porque no se los deja nacer. Hay un ataque a la vida
que hasta se quiere imponer como derecho humano el aborto, crimen abominable
que clama al cielo y derrumba al humanidad. El Niño Dios, proclama el
Evangelio de la vida y que la vida es siempre valiosa en todos .En los niños
por nacer , hoy tan manipulados; en los adolescentes golpeados por la droga
y el alcohol y la permisividad; y en los ancianos, especialmente los
jubilados de bajos salarios y los abandonados en su soledad , que son los
nuevos pobres de hoy.
El Niño Dios
quiso nacer y crecer en un hogar y en esta Navidad mirando a cada hogar les
proclama el Evangelio de la familia, de la familia verdadera , no la que nos
quieren introducir con ciertas leyes y ciertas ideologías y modelos .Los
“derechos” de algunos y de algunas, no pueden llevar a la sociedad hacia la
degradación cultural de todos.
En la familia
bien constituida se fragua el futuro de la humanidad y se ponen los pilares
fundamentales para una nueva Argentina. Solo se puede rehacer la Nación,
sobre los valores que sirvan a la dignidad humana y no a los intereses
egoístas de unos pocos.
2. El
Niño Dios nos presenta las exigencia de la justicia
“La gracia de
Dios se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos
mundanos, para vivir en la vida presente, con sobriedad, justicia y piedad,
mientras aguardamos la feliz esperanza, Cristo Jesús” (Tit 2,11-14)
Dios gobierna
el mundo con Justicia y a los pueblos con su Verdad y hace salir el sol
sobre justos y pecadores. En la justicia debemos escuchar el llamado que
Dios nos hace a ser santos y en el Santo que nace en la Navidad, tenemos el
camino y la puerta y esta puerta es el corazón del Niño Dios.
En estos días
se nos habla mucho de la justicia , Dios nos busca para hacernos vivir como
hijos y amigos y esto debe proyectarse desde el corazón de cada uno a la
conducta, para superar la incultura de la corrupción en todos los órdenes
para que reine la justicia entre los hermanos y entre los pueblos.
3. En
el pesebre, el Niño Dios nos hace ver el rostro de la paz
“Gloria a Dios
en la alturas y en la tierra paz a los hombres amados por Él” (Lc 2,14)
Si, mis
hermanos. Del corazón del Padre, que envió a su Único Hijo, la Paz se hizo
presente en la Nochebuena. “ Porque Cristo es nuestra Paz. Y Él vino a
proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos,
paz también para aquellos que estaban cerca.” (Ef. 2,14-22)
Cantamos con
toda la Iglesia y con toda la humanidad que todavía ama. ¡Noche de Paz y
Noche de Amor! Que la Navidad sea una experiencia de encuentro con Cristo ,
que se nos brinda como Paz, con toda su riqueza , en lo profundo de cada
corazón , en la familia y en la Comunidad. La Paz como Don y tarea “
Dichosos lo que trabajan por la paz , porque serán llamados hijos de Dios” (Mt
5,9)
Que María la
que nos ofrece en el pesebre al NIÑO DIOS como ESPERANZA nos ayude a vivir
una Navidad Cristiana , que nos haga a todos, instrumentos de paz , de
justicia y de AMOR.
Como Padre y
Pastor los bendigo en la ternura y en la alegría que nos llega del Niño de
Belén.
DIOS ES AMOR
Mons.
Baldomero Carlos Martini,
obispo de San
Francisco