SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DEL
SEÑOR
¡MISTERIO DE FE!
Mensaje
de
Mons. Baldomero Carlos Martini, obispo de San Francisco,
22 de junio de 2003
La Eucaristía nos convoca, nos reconcilia, nos solidariza y nos envía
Mis queridos hermanos: Los Obispo Argentinos hemos
convocado a la celebración del X Congreso Eucarístico Nacional
el 2 al 5 de Setiembre del próximo Año, en la Ciudad de Corrientes
para adentrarnos en el Misterio de Cristo Eucaristía y para brindar
un espacio de reencuentro en la fe de nuestro querido Pueblo
Argentino, tan golpeado por tantos desaciertos, políticos , económicos
y sociales.
En esta Solemnidad de Corpus Christi damos comienzo
entre nosotros a un tiempo fuerte de preparación.
La Iglesia celebra y hace presente a Jesucristo, el Señor viviente
“Nuestro amado pueblo, lastimado por divisiones no
superadas, necesita, gracias al recurso de su fe, hallar un sendero
auténtico hacia la reconciliación, hacia la solidaridad con los más
pobres y excluidos, hacia la coherencia de la vida personal y social
con los valores que tradicionalmente ha sostenido. Su fe es cristiana
y, por lo mismo, encuentra en Cristo a su autor y sustancial alimento.
El Congreso Eucarístico constituye la ocasión providencial para
rehacer los vínculos de fraternidad pues celebra la presencia viva
de Cristo que produce cambios profundos en los corazones y en las
conductas” viviendo como hijos de Dios y hermanos en Cristo.
El Congreso Eucarístico sea y haga que el pueblo
Argentino experimente en la celebración de la Eucaristía dominical,
el espacio de fraternidad y encontrar en Ella, el Sol que ilumine el
camino de la Patria.
La historia nos enseña que todo humanismo sin Dios,
tarde o temprano se convierte en un “humanismo” contra el hombre.
Miremos lo que se hace con la familia y con la vida humana. La
Eucaristía es la fuente y la fuerza del más rico humanismo y de la
santidad del pueblo cimentado en auténticos valores
La Iglesia vive de la Eucaristía
Somos Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Iglesia
animada por el Espíritu y como Iglesia tenemos en la Eucaristía la
fuente de nuestro ser, de muestra identidad y de nuestra misión
Del costado de Cristo abierto en la Cruz nació la
Iglesia como su Cuerpo, por eso carne de la Iglesia, Carne de Cristo.
En la mesa del Altar, por la gracia de la Ultima Cena y de la Pascua,
está presente todo el Misterio de Cristo y también nuestro misterio,
como miembros de su Cuerpo. “La Eucaristía y la Iglesia son
inseparables, a tal punto que no podrían entenderse una sin la otra.
La Iglesia y la Eucaristía son, de modo diverso, el mismo Cuerpo de
Cristo. La Iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace la
Iglesia. Por eso se debe entender la Eucaristía desde el misterio de
la Iglesia, y a la Iglesia desde el misterio de la Eucaristía” (DdC
32)
Esta profunda relación sacramental nos ayuda a cada
cristiano a descubrirnos en el amor de Dios y lleva a despertar la
Iglesia en cada uno, en cada familia, en cada Comunidad.
Por la consagración, la Iglesia se va haciendo sacramento de Cristo
Jesús en la Última Cena pronunció las palabras que la
Iglesia renueva al ser convocada para celebrar en la Eucaristía el
Sacrificio de la muerte y la resurrección del Salvador.
Tomen y coman, esto es mi Cuerpo entregado por
ustedes
Tomen y beban este es el cáliz de mi Sangre, derramada
para el perdón de los pecados
Palabra llenas de poder que consagran el pan y el vino
para hacerlo en las manos del Sacerdote el Cuerpo y la Sangre viviente
de Jesús que se entrega a la muerte y derrama su Sangre para salvarnos
Tomen y coman , esto es Mi cuerpo entregado , hagan
esto en memoria mía, Nos está diciendo a todos: ¡ vivan esto , déjense
comer!. ¡Digan en casa , en el trabajo, en la escuela, en el servicio
al bien común: Tomen y coman, esto es mi cuerpo entregado por ustedes.
Así nos vamos haciendo Cristo entregado. Vivir la Consagración de
cada Eucaristía sea un camino para evangelizar mejor todas las
realidades.
Por la comunión se va edificando la Iglesia como Cuerpo de Cristo
¿Que significa, hacer la comunión? “Cada vez que nos
acercamos a hacer la Comunión, con su Amén expresamos la fe en la
presencia real, nos comprometemos a conformar nuestra vida con la de
Jesús, a quien recibimos. “Mi carne es la verdadera comida y mi
sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre
permanece en mí y yo en él” Comulgar con Cristo, si lo hacemos bien,
crece la unión vital con El y nos introduce a una más plena
participación en la Vida de la Trinidad, del Dios que es Comunión y
fuente de la auténtica comunión. Cristo no está solo, comulgamos con
su cuerpo personal y con su cuerpo místico , que es la Iglesia. Nos
unimos con Él y con los hermanos. Hay que comulgar para comulgar. “La
participación en el Cuerpo y la Sangre de Cristo nos convierte en
aquello que comemos, nos hace crecer en la caridad, que es la misma
vida de Dios y lleva a plenitud la comunión fraterna, tan necesaria
para la familia, las comunidades y para la Patria.
“La Eucaristía crea la comunión y educa a la comunión”
Hermanos ¡Este es el misterio de la fe!
Por la contemplación, madura la intimidad y la vida de la Iglesia
¿Qué significa contemplar? Es un encuentro, corazón a
corazón, con el Señor presente en la Hostia Santa. Es una mirada desde
el corazón o una mirada afectiva sobre Dios. Aquel campesino que,
inquietaba al Santo Cura de Ars , nos da en la clave de la
contemplación. Cuando el Santo Cura le preguntó que hacía tanto
tiempo mirando el Sagrario, él respondió “Nada, yo lo miro a Él y Él
me mira a mí”. Esto nos es la “nada” de ciertas religiones orientales
ni la de otras prácticas muy de moda como el yoga, el control mental
u otras que enfrían el alma y la alejan del Dios que es Padre.
La adoración cristiana , son siempre dos miradas que se
encuentran y lo más importante es ¡Él me mira con amor!. Así madura
la intimidad profunda, la confianza absoluta, el abandono total en las
manos del Señor. Brotan en nosotros sus mismos sentimientos Se hace
más plena la comunión, porque Cristo actual es el Cristo total. El y
nosotros unidos por el Bautismo y la Comunión
Como Iglesia local queremos caminar desde Cristo Eucaristía hacia
la transformación de la sociedad
“La Eucaristía nos convoca, nos reconcilia, nos
solidariza y nos envía”. Es un encuentro con Cristo que nos deja el
Mandamiento Nuevo del Amor. Amar como El nos ama, sin excluir, ni
marginar a nadie.
“La tierra nueva nace de la Eucaristía a través del
hombre nuevo, porque la gracia sólo puede transformar el mundo a
través del corazón humano transformado. Esto se debe notar en las
relaciones humanas: “Tenían un solo corazón y una sola alma” (Hc 2,
42-45) Vida compartida y bienes repartidos.
Desde Cristo que se dona, imitando y siguiendo sus
gestos tengamos entrañas de misericordia ante toda miseria humana.
Sólo un corazón renovado por Cristo puede amar así como Él ama”
Que esta Solemnidad nos haga encontrar en Cristo
Eucaristía la fuente de nuestra solidaridad y la escuela de la
espiritualidad de comunión que abra el corazón al más pobre y al que
más sufre.
De pié, junto a la Cruz del Redentor, está María
recibiendo su misión de Madre, también está en cada Eucaristía. Que
aprendamos de ella a hacer de nuestra vida una Eucaristía para
alabanza del Señor.
Desde La Eucaristía de cada día, los bendigo de corazón
y que Corpus Christi nos de, el sentido para vivir y luchar por una
Patria mejor, mas cristiana y más humana.
¡DIOS ES AMOR!
“DENLES USTEDES DE COMER”
Mons. Baldomero Carlos Martini,
obispo de
San Francisco
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