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NO SE ANGUSTIEN POR NADA:
¡EL SEÑOR ESTÁ CERCA!
(Fil 4,6)


Mensaje de Mons. Baldomero Carlos Martín, obispo de San Francisco

para el Adviento de 2003



1. UN NUEVO ADVIENTO PARA UN CAMBIO DE ÉPOCA


Mis queridos hermanos en Cristo que viene en cada hombre y en cada acontecimiento: Comenzamos hoy el sagrado tiempo de Adviento, para caminar en comunión fraternal, hacia la Navidad Cristiana. Nos preparamos en la docilidad al Espíritu, para que la Navidad sea una maravillosa luz que viene a disipar las oscuridades propias de las crisis que vivimos.

Estamos viviendo un cambio de época, que se respira en la crisis de la civilización, “como una ruptura entre el Evangelio y la cultura que se manifiesta en la pérdida de los valores e inundados por los grandes Medios de comunicación que relativizan todo y destruyen valores claves para la familia, la educación y el pueblo.” ¡Cómo se ataca a la familia y a la vida! ¡Su belleza, su vocación y su misión! En la familia se fragua el futuro de la Nación y de nuestros pueblos.

Al estar en crisis el matrimonio y la familia, nuestros jóvenes pueden perder el rumbo luminoso, el sentido profundo del vivir y del amar. Por eso ¡Reconoce oh familia, tu belleza y tu dignidad! CRISTO VIENE.



2. EL TIEMPO DEL ADVIENTO NO ES ALGO QUE PASA, SINO ALGUIEN QUE VIENE


La gracia de este tiempo fuerte, nos impulsa a correr hacia Cristo que , viene Y nos da ,la posibilidad de un abrazo que nos descubre su Rostro como Hijo de Dios y hermano nuestro. Experiencia en la fe, del Rostro humano de Dios y del Rostro divino del hombre, y que se nos brinda como una Noticia feliz.

Es un encuentro que Salva y es un Camino que se abre para ser recorrido y vivido.

Si asumimos, que el tiempo, no es algo que pasa, sino Alguien que viene, corremos a Su encuentro para que la Navidad sea siempre un abrazo profundo: Dios con nosotros y nosotros con Él.

El Adviento nos quiere disponer a una actitud de espera orante y vigilante, propia del que sabe descubrir en los signos de los tiempos, las señales del paso del Señor entre los hombres, buscando el corazón, para hacer desde dentro de cada uno su obra renovadora. “Yo hago nuevas todas las cosas” (Apoc. 21,5)

No habrá una Argentina nueva, sin corazones nuevos. Y Dios nos ama tanto, que nos manda a su Hijo Único, para encontrar un Pesebre en nuestra Patria y hacer renacer por su Espíritu, todo lo que se está muriendo y sanar todo lo que se está dañando: el hombre , la vida , la familia y nuestra cultura.



3. LLAMADOS A CAMBIAR Y A COMPROMETERNOS CON DIOS Y LOS HERMANOS


San Juan , el Bautista y Santa María, la Virgen , figuras claves del Adviento, nos invitan y acompañan en el cambio de cada uno, de nuestras familias y de la Nación toda.

Juan, nos muestra el camino austero de la penitencia, que nace de la fe y el amor al Designio de Dios que nos quiere salvar. Debemos salir de la oscuridad y enderezar todo lo que está torcido en nosotros y en la sociedad.

María, como el rostro mas bello de la Santidad y de la Esperanza, nos lleva a sentir la alegría de la presencia humana de Dios, que nos hace vivir en el silencio fecundo de la oración, la presencia sacramental de un Dios que se hace niño, para ser dentro de cada uno, el Camino para la conversión, la Comunión y la solidaridad.

El Adviento nos ofrece la Gracia, que abre un proceso de cambio y de compromiso para tener una Navidad con Cristo y con los hermanos, especialmente con los más pequeños, los que más sufren.

Es un encuentro con la Belleza que salva y compromete con la Verdad que supera de todas las mentiras.



4. EL ADVIENTO DEBE PASAR POR LA FAMILIA QUE SE RENUEVA EN LA EUCARISTÍA


“La familia continúa siendo un valor apreciado por nuestro pueblo y el hogar es un lugar de encuentro de personas y en las pruebas cotidianas se recrea el sentido de pertenencia” y es la escuela de todas las virtudes sociales, humanas y cristianas.

El Adviento debe pasar por cada familia, abriéndolas al Señor que viene, pasa y golpea las puertas, para entrar, como entró en la Sagrada Familia de Nazaret y así, hacer sentir su presencia en la Historia y poner su Evangelio de Amor y de Vida en todas las realidades humanas, hoy tan enfermas, por la ceguera espiritual, la indiferencia religiosa y el egoísmo que mata los valores.

Exhorto a la familia a que centre toda la vida familiar en la Eucaristía para beber en ella su más profunda identidad cristiana. La Eucaristía educa en el amor y en la fidelidad, en la fraternidad y en la comunión.

A los Pastores, pido , servir a la familia y darle centralidad en toda acción pastoral.

Que la gracia del Adviento llegue a los que gobiernan para que también, le den a la familia, la centralidad en todo lo que ejecutan, legislan e impartan justicia. Es el Señor de la Historia que pasa e invita a todos a su seguimiento: “¡PREPAREN EL CAMINO DEL SEÑOR!, allanen sus senderos” (Lc 3,1-6)

Los bendigo de corazón a todos Uds.y a la pregunta del Adviento “¿QUÉ DEBEMOS HACER?”(Lc 3,2-18) respondamos con gestos concretos, de renovación espiritual y de amor a los hermanos más necesitados.

María , Virgen y Madre, nos ayude a caminar con Esperanza, hacia una nueva Navidad de Cristo y de nosotros en Él.


¡DIOS ES AMOR!


Mons. Baldomero Carlos Martini, obispo de San Francisco


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