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“ENCONTRARÁN A UN NIÑO ENVUELTO EN PAÑALES Y ACOSTADO
EN UN PESEBRE” (Lc 2,12b)
“El pueblo que caminaba a oscuras vio una Luz intensa”
(Is 9,1)
Mensaje pastoral de monseñor Baldomero Carlos Martini, obispo de San
Justo,
para la Navidad 2004
En estos días de Paz y de Amor me pongo de rodillas junto al pesebre,
para adorar al Niño Dios y
apoyándome
en su pecho tierno, quiero escuchar los latidos del corazón de Dios y
así experimentar la ternura y la profunda revelación del Padre,
especialmente Su misericordia y Su Amor y lo hago en nombre de todos
Ustedes y de todos lo que tienen un corazón abierto a la Verdad, que
está en Jesucristo, Evangelio del Amor del Padre, salvación y
liberación de todos los hombres.
Estamos
todos llamados a encontrarnos en este Niño con el Rostro humano de
Dios y con el Rostro divino del hombre, para redescubrir nuestra más
profunda identidad.
Deseándoles a todos una Santa y Feliz Navidad, los invito a acercarnos
a tan grande misterio con un espíritu abierto y dócil para que el
Espíritu Santo haga brotar muy dentro de nosotros, sentimientos de
amor y de adoración, de alegría, de justicia y de paz.
CON LOS SENTIMIENTOS PROFUNDO DE MARÍA Y DE JOSÉ
Con la actitud contemplativa y virginal de la Virgen María y de San
José y con sus mismos sentimientos nos acercamos al pesebre para
ahondar en el misterio de la Navidad y escuchar su Mensaje para cada
uno de nosotros y para estos tiempos difíciles que vive la Iglesia,
que vive
nuestra Patria y que vive cada familia, como santuario de la vida y
escuela de sana humanidad.
María y
José compartiendo el ideal virginal, que los une, nos ayudan con sus
corazones puros a mirar con asombro, la grandeza del Amor de Dios que
se hace hombre: Este Niño es Dios con nosotros y en nosotros. El niño
que está en sus brazos, es el Esperado, el Mesías, el Salvador, el
Señor. Este es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre.
La
contemplación del pesebre, con el corazón de María y de José, nos
conduce a hacer de esta Navidad,
siempre llena y fecunda por la acción del Espíritu, una fiesta de Dios
y una fiesta del hombre y así nos comprometemos a :
Proclamar y vivir,
el Amor, la Misericordia y la Belleza que salva y dignifica.
Renovar y vivir, el
anuncio de Jesucristo, como claro Evangelio de la familia y de la vida
con paternidad y maternidad responsables.
A defender y
promover la dignidad humana de todo el hombre y de todos los hombres.
Y ayudar a que
Argentina no reniegue de sus valores fundantes, que la vieron nacer
como Nación y que todos le preparemos un pesebre al Señor de la
Historia para llegar a ser Patria para todos
y para que el hombre no vuelva jamás a ser víctima del hombre.
CON LOS SENTIMIENTO DE LOS PASTORES DE LA NOCHEBUENA
Los humildes pastores de la nochebuena, que estaban, por su trabajo,
vigilantes y atentos, recibieron
del
Ángel del Señor, la Buena Noticia del nacimiento del Salvador y su
señal: “Un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un
pesebre”.
No se
quedaron en la
indiferencia, “se decía unos a otros: Vayamos a Belén, y veamos lo que
ha sucedido y el Señor nos ha anunciado”. “Fueron rápidamente a
Belén y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en un
pesebre” (Lc 2,15-20)
Con gozo contaron
su experiencia, alabaron a Dios y glorificaron su Nombre por todo lo
que habían visto y oído. El silencio tiene como fruto la oración y
madura nuestra escucha.
Dios se acerca a
los pobres y humildes para iluminar su noche. Ellos son como los
niños, por eso encontraron al Niño Dios. La actitud de los pastores
nos comprometen a vivir la Navidad:
Centrando nuestra
mirada, nuestro horizonte y nuestro camino en Jesús, hombre y Dios,
hijo de la historia y de las promesas divinas, fundamento de nuestra
dignidad humana
Nos hace vivir la
experiencia de su rostro en todos los rostros de nuestros hermanos.
Y correr con
alegría, desde el
pesebre hacia los demás, para ayudarnos a vivir el Evangelio del Amor
y de la fraternidad, de la Justicia y de la Paz, de la Alegría y de la
Esperanza.
¿HEMOS SUPERADO LOS SENTIMIENTOS DE HERODES?
Vivimos
tiempos difíciles como argentinos, por realidades que nos afectan y
atacan a los grandes valores y esto, nos hace sufrir.
Ante la gracia,
siempre nueva, de la Navidad y para centrar nuestro corazón en el
Niñito Dios, debemos tener en cuenta también, los sentimientos de
Herodes para no hacer lo mismo. Herodes buscó al Niño no para adorarlo
y aceptarlo, sino para matarlo, cegado por su ambición. Un rey que
tiene miedo a perder su poder y no le importan los medios para
lograrlo.
Nosotros en la
Navidad celebramos la Vida y anunciamos gozosos el Evangelio de la
vida, ante los Herodes modernos, que impulsan poco a poco la cultura
de la muerte. Herodes se ensañó con los niños inocentes, hoy se
pretende no dejarlos nacer y en campañas engañosas se promueven el
aborto y la anticoncepción; no se deja crecer a muchos chicos, con el
negocio nefasto de la droga y el alcohol, que hacen pedazos la vida y
su sentido .El reino de la muerte se opone al reino de la Vida y la
corrupción de hoy es la misma que ayer.
El Niño de Belén se
identifica con los nuevos inocentes: los niños abortados, los niños
desnutridos y sin educación, los que tienen la calle como hogar, los
que se drogan y son prostituidos y en los ancianos abandonados. Ellos
nos muestran el Rostro de Cristo que ya en el Pesebre comenzaba a
cargar con su Cruz.
Mis hermanos: que
todo esto, que hemos reflexionado nos lleve a darle a la Navidad su
significado profundo y nos comprometa a cambiar, nos haga más buenos y
así poder cantar con toda la Iglesia:
¡“Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra, a los hombre que Él
quiere tanto”!
Les deseo una Santa Navidad y Feliz Año 2005, los bendigo de corazón y
los espero vivir el Amor de Cristo
en
cada
Eucaristía, como fuente y culminación de toda la vida y misión.
¡DIOS ES AMOR!
Mons. Baldomero Carlos Martini,
obispo de San Justo |