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MENSAJE PARA LA PASCUA 2004
Mensaje de Mons. Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo y
administrador apostólico de San Francisco para la Pascua 2004
“He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes ” (lc 22,15)
Mis queridos hermanos de esta Iglesia Diocesana: Sacerdotes ,
Consagrados, Autoridades, Comunidades Parroquiales y Comunidades
Educativas. A todos ustedes Fieles Cristianos Laicos comprometidos en
los Organismos , Instituciones y Movimientos , en cada familia y en el
mundo del trabajo, la profesión y el servicio
A
todos:
¡PAZ Y
BIEN EN CRISTO RESUCITADO!
1. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?
Esta es
la Pascua de Jesús y en su paso de la muerte a la vida está anclada
nuestra esperanza, un camino de esperanza que hace nuevas todas las
cosas y todas las realidades están tocada por este sublime misterio y
por este acontecimiento de amor y de vida.
En esta
hora siento la necesidad de identificarme con las palabras del Señor
en la noche antes de su Pasión , en el clima de la Última Cena, para
expresar los sentimiento profundo de mi corazón de padre y pastor que
se despide: “He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes
antes de partir” y quisiera tener los mismos sentimientos
de Cristo Jesús.(Fil 2,5)
Quiero despedirme proclamando a ustedes, la gran verdad que ha llenado
mi vida : ¡ El Señor ha resucitado , está vivo , nos ama y es nuestra
salvación!
Toda mi
vida entre ustedes ha tenido este significado y este imperativo:
ayudar a descubrir que la piedra del sepulcro del Señor está removida
y el sepulcro está vacío. Con el estupor que da el Espíritu y
envueltos con la luz que brota del misterio , nos debemos poner frente
a los mensajeros celestiales quienes, para sacarnos de la indiferencia
y la frialdad, nos interpelan a todos: ¿Por qué buscan entre los
muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo
que El les decía cuando estaba en Galilea: “ Es necesario que el Hijo
del Hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea
crucificado y que resucite al tercer día”.
2. ¡Que la luz de Cristo gloriosamente resucitado disipe las
tinieblas de la inteligencia y del corazón!
En cada Pascua los he invitado a vivir esta experiencia tan
importante. Y esta noche admirable, al tomar del fuego nuevo, la luz
para encender el Cirio Pascual, les anunciaré el gozo de la
Resurrección y esta oración será para que todos estemos centrados en
Cristo que Resucita para nuestra salvación. El que vive, quiere
disipar la indiferencia y la frialdad de nuestros corazones atrapados
por el ruido, alejar la tristeza y tantas preocupaciones que nos
eclipsan el verdadero sentido de la vida. Esta Vigilia Pascual es un
grito de esperanza y un verdadero canto nuevo.
Cristo que nos amó hasta el extremo de la Cruz, nos abre su corazón
resucitado para entregarnos el Espíritu, que ilumina con su luz ,
nuestras inteligencias y con su fuego, enciende nuestros corazones, a
fin de hacer de cada uno de nosotros, un hombre nuevo, transformado y
capaz de transformar, encendidos para iluminar , para hacer arder un
amor nuevo que sane los corazones reconciliados, haga brotar el amor
de los esposos, resucite el amor que fue asesinado por el egoísmo y
por la infidelidad. Despierte la paternidad responsable de los padres,
para que nuestras familias sean un recinto de amor comprensivo y
respetuoso. Que cada familia se descubra hogar , iglesia en pequeño,
santuario de la vida y de todo lo bueno. Que el diálogo haga descubrir
a Cristo Resucitado como presencia que mueve y une, sana todo lo
herido y resucita todo lo muerto. Abramos el corazón a su Pascual
saludo: “La paz esté con Ustedes”.
Una paz que es Don y compromiso con los demás y con todas las
realidades humanas, tan necesitadas de la fuerza transformante del
Cristo Resucitado , que mostrando sus cinco llagas gloriosas, para
darnos la fuerza de la Cruz nos dice: “Yo hago nuevas todas las
cosas”.
Mis hermanos : Urgidos por su amor: todos los constructores de la
Sociedad hagamos notar que ¡Este es el día que en que actuó el
Señor!, para que en la política y en la democracia, los
argentinos, tengamos pasión por el bien común, que estemos
comprometidos para hacer siempre el bien, nunca el mal y buscar lo que
nos une y no lo que nos separa y divide.
En la economía, tengamos al hombre como centro de todas las
tratativas, especialmente a la mayoría que sufre la pobreza, fabricada
por los intereses egoístas e insaciables de unos pocos.
Que la justicia no sea jamás un trapo sucio y manchado, sino, un
ámbito de paz y respeto por la dignidad humana y por la verdad
objetiva, pues solo Dios juzga los corazones.
Cristo, al encarnarse, con su divinidad tocó todo lo que existe ,
asumió todo, para redimirlo todo. Al resucitar de entre los muertos
todo debe resucitar con Él , especialmente nuestros corazones, muchas
veces atrapados por la corrupción, causa de tantos sufrimientos.
Jesucristo es la salvación plena de todo el hombre y de todos los
hombres. Por piedad: ¡Abramos las puertas al Redentor! Y el hombre no
será más, víctima de otros hombres.
3. Anunciamos tu muerte, Señor, proclamamos tu resurrección, ¡ven
Señor Jesús!
En la noche antes de su Pasión, en la Ultima Cena, el Señor nos dejó
el Memorial de su Pascua , que es también nuestra Pascua , la Pascua
de la Iglesia y la Pascua del mundo.
Esta fiesta, vivida en lo íntimo de cada corazón pascualizado, nos
hace testigos de una experiencia que no debe ser escondida, sino
anunciada. En el camino duro de la vida, marcado por tantas
oscuridades, es un encuentro con el Señor Resucitado que nos revela su
misterio y nos da el Espíritu.
“¿ No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y
nos explicaba las Escrituras?” (Lc24,32)
Que esto, nos haga correr por el mundo para gritar: Es verdad, el
Señor ha resucitado , se nos ha mostrado en el camino y nos reveló su
Rostro al partir el Pan.
Encuentro y Comunión que nos hace mensajeros de una vida nueva y nos
empuja a una solidaridad que no puede ser otra cosa que una inmensa
caridad para con todos.
Los espero esta noche y en cada domingo para vivir lo fundamental
cristiano y les deseo una Pascua de Resurrección y de Amor.
Mañana me despido de ustedes como pastor y cabeza de esta Iglesia
Local. En el marco de la Pascua los bendigo y les ruego que oren por
mí para que aprenda a morir para resucitar.
Con Santa María, Señora del Sábado Santo los invito a esperar siempre
contra toda esperanza.
¡Porque Cristo Resucitó! Alegría
¡DIOS ES AMOR!
¡ ALELUIA!
Mons. Baldomero Carlos Martini,
obispo de San Justo y administrador apostólico de San Francisco |