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HOMILÍA DEL DOMINGO DE PASCUA
Homilía de monseñor Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo y
administrador apostólico de San Francisco
en la misa del
domingo de Pascua
San Francisco - 11 de abril de 2004
Mis queridos hermanos: Fieles cristianos, venidos de la diócesis,
autoridades presentes, agentes apostólicos ¡Santa y
feliz
Pascua de
Resurrección!
1. Los cristianos de todo el mundo hemos esperado con María,
Señora del Sábado Santo, Señora de la Esperanza y del Amor hermoso, la
celebración gozosa de la Resurrección de Jesucristo, el Señor.
Bienvenidos mis hijos e hijas, hermanos y hermanas, venidos de todas
las comunidades esparcidas a lo largo y a lo ancho de toda esta
querida Iglesia Local, que es nuestra Diócesis.
En mi
mensaje pascual les decía, pidiendo permiso al Evangelio: “He deseado
ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de partir” (Lc.
22,15).
Esta
presencia orante de todos ustedes, me conforta y consuela al partir
hacia una tierra lejana, pero no extraña, con el gozo de la Pascua y
la alegría del canto del Aleluia compartido. Quiero hacer de mi vida
un canto nuevo que consuele y llene de esperanza cristiana los
corazones de mis nuevos hijos e hijas que iré encontrando en el camino
hacia la Jerusalén Celestial.
2. El Evangelio proclamado nos lleva a centrarnos en Cristo
Resucitado que viene a hacer una fiesta muy en lo íntimo de cada
corazón. Nosotros los caminantes de estos tiempos difíciles, donde no
faltan los desencuentros, las tristezas, los cansancios y
desilusiones, somos interpelados.
Como los
dos discípulos que no entendieron la Pasión del Señor y sus anuncios
proféticos. Todos estamos en camino: dando las espaldas a la Pascua o
corriendo al encuentro del Señor que vive y, que viene, Él siempre
viene. Su venida es fuente de alegría y de esperanza comprometida,
venida en el tiempo de nuestra peregrinación. Concientes que el tiempo
no es algo que pasa, sino Alguien que viene y que siempre tenemos que
estar dispuestos.
3. a) Estamos llamados a reconocer a Cristo, que en el
camino de la vida, se hace nuestro prójimo y es a Él. a quien debemos
descubrir en el hermano que camina con nosotros , a nuestro lado.
En este
día se nos invita a escuchar la fuerza Pascual del Mandamiento Nuevo,
como clave del camino que realiza : “ ámense los unos a los otros como
Yo los he amado.”
Si nos
amamos es que Cristo Resucitó y todo lo que le hacemos a los demás se
lo hacemos al mismo Señor .
b)
En el camino de la vida,Cristo es la Palabra hecha carne resucitada.
En este
camino de fe necesitamos descubrir a Cristo, en la Palabra que da el
sentido de la vida, consuelo en el dolor y fortaleza y valentía en las
pruebas:
Preguntas que deben golpear , nuestra conciencia y que brotan de
Jesús resucitado
¿Cómo les
cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas?
Frente al
desaliento y al miedo de la cruz nos dice el Señor
¿No era
necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su
gloria?
Su
Palabra es alimento que transforma los corazones y nos exhorta a la
respuesta esperanzada.
“Señor ¿A
quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna y nosotros hemos
creído y sabemos que eres el Santo de Dios”
c)
La Palabra recibida hace brotar la oración : “Quédate con nosotros,
Señor, porque ya es tarde y el día se acaba.” Lo noche se nos viene
encima.
El
Espíritu Santo hace brotar de los corazones la oración que lleva al
encuentro con la Verdad más profunda y misteriosa. “¿ No ardía acaso
nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las
Escrituras.?”
Cristo
entró y se quedó con ellos como se queda con nosotros. Y estando a la
mesa “Tomó el Pan y pronunció la Bendición, luego lo Partió y se lo
dio.Ante la Eucaristía se le abrieron los ojos y lo reconocieron que
era Ël.
Hay
muchos bautizados que le dan las espaldas al altar y al domingo , que
es la Pascua semanal, la gran oportunidad de contemplar su Rostro
Seamos nosotros, los misioneros, que salgamos a los caminos a invitar
para que vuelvan al Banquete del Amor Resucitado y así la Eucaristía
sea el corazón del Domingo y el Domingo, el corazón de la semana.
¡Bendita Pascua del Señor y la Pascua de la Iglesia!Esta experiencia
del Señor nos convierta en misioneros y testigo de su Resurrección:“En
ese mismo momento los discípulos se pusieron en camino y regresaron a
Jerusalén” para compartir la experiencia de lo que significa
encontrarse con el Señor, y encontrarse con la Verdad completa.
Los Hechos de los Apóstoles, que hemos escuchados nos exhortan a lo
que debemos hacer como Iglesia Diocesana, que hace 15 años comenzó un
proceso pastoral nuevo y que debe alcanzar ahora la Mística Pascual y
la más auténtica espiritualidad de la Comunión
“Ustedes
ya saben que ha ocurrido , cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el
Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y
sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios
estaba con Él” También nosotros demos hacer siempre el bien y ser
coherentes con nuestra fe y que nuestro camino moral supere las
mezquindades del egoísmo que enfría o mata el amor , en los esposos,
en las familias y en la sociedad y muy unidos en cada comunidad
vivamos la alegría de Evangelizar. “ Nosotros somos testigos de todo
lo que hizo y nos envió a predicar al pueblo y a ser sus testigos...”
(Hc. 10-37)
Hermanos
y hermanas, autoridades y pueblo, que la Pascua de Jesucristo nos haga
descubrir el camino nuevo de la Iglesia y el rumbo luminoso de la
Patria. Muchos signos nos está gritando que las cosas no andan bien y
el sufrimiento de muchos no nos puede dejar en la indiferencia sino
que nos tiene que llevar al compromiso para hacer con Jesús nuevas
todas las cosas, para que triunfe la vida, toda vida sobre la muerte;
triunfe el amor auténtico , sobre el odio o el rencor que no nos deja
ser felices y triunfe la honestidad sobre la corrupción, en lo
político, en la justicia, en lo económico, y en lo social.
Porque
creo en la Resurrección de Cristo, espero un cielo nuevo y una tierra
nueva.
Me
despido de ustedes y voy enviado a una tierra lejana donde tendré que
pastorear mucha pobreza no solo material si como en toda la Argentina
especialmente moral.
Rueguen
para que sea siempre el amor de Cristo el que apremie y ¡ay de mí si
no evangelizare!
Que
María, Señora de la Pascua, que compartió la Pasión del Señor, su
Hijo, cuide nuestra fe y anime el compromiso evangelizador de todos,
en esta querida Iglesia Local de San Francisco que es la Diócesis
Gracias
por todo el amor que me han brindado me llevo la fidelidad de la
participación en el camino pastoral de la Diócesis
Perdón
por todo y los abrazo con mi bendición.
DIOS ES AMOR
Mons. Baldomero Carlos Martini,
obispo de San Justo y administrador apostólico de San Francisco |