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PENTECOSTÉS
Homilía de monseñor Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo en
la
solemnidad de Pentecostés (15 de mayo de 2005)
1. ¿Nos parecemos más a la Torre de Babel o a Pentecostés?
Queridos hermanos:
¡Feliz Pascua de Pentecostés! ¡Feliz Pascua del Espíritu!
El Padre y el Hijo
Glorificado nos lo envían. Viene del Padre y del Hijo para abrazarnos
y darnos el beso del Amor de Dios que quiere que todos los hombres se
salven y lleguen al conocimiento de la Verdad.
Desde el Cenáculo
miremos la realidad que nos rodea para responder a esta pregunta:
¿Nos parecemos más
a Babel? ¿Que pasó en Babel?
O
¿Nos sentimos más
Pentecostés? ¿Qué pasó en Pentecostés?
Un lenguaje que
nace del pecado que se expresa en la confusión de valores
Da lo mismo la
guerra que la paz
Los valores que lo
que no vale
Lo bueno que lo
malo
Lo correcto que lo
corrupto
“La ruptura entre
Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo.
No estamos sólo en
una época de cambios, sino ante un cambio de época que compromete
seriamente la identidad de nuestra nación.” NMA 24
El gran desafío es
la crisis de la civilización , es una profunda crisis de nuestra
cultura.
La cultura nace del
hombre según sea su relación con la naturaleza, con los demás
hombres y su relación con Dios.
Buscamos a Dios y
al mismo tiempo lo marginamos de las grandes decisiones de la vida
Hablamos de
derechos humanos y dejamos de lado a los demás.
Endiosamos la
naturaleza y por otro lado la hacemos pedazo.
2. Nadie puede decir: Jesús es el Señor, si no está impulsado por
el Espíritu Santo
“Todos quedaron
llenos del Espíritu Santo”. Estupor: quedar heridos por la verdad
“En cada uno el
Espíritu se manifiesta para el bien común” Porque todos hemos sido
bautizado en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo:
En la Iglesia
debemos vivir la apertura a lo que el Espíritu nos pide. Para hacer
crecer en cada corazón y en cada familia y en nuestra sociedad la
gracia superadora de Babel que es Pentecostés:
Viento que mueve a
actuar.
Lenguas de fuego
que nos hacen hablar el lenguaje del Espíritu que es el bien, que es
el Amor. Vivir con un solo corazón y una sola alma para hacer del
mundo y de la Patria casa para todos.
El Espíritu nos
hace vivir la Comunión y la Participación. Si Él está dentro y lo
dejamos mover crece en nosotros la espiritualidad de la Comunión que
es mirada del corazón al Dios que es Padre, Hijo y Espíritu y una
mirada del corazón al hermano como don que nos compromete respetarlo y
amarlo como lo ama Jesús.
3. Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes
Es la misión de la
Iglesia, es nuestra misión
Al decirles esto,
sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo”.
Hace renacer el
celo evangelizador.
Es la Fuerza
transformadora de los corazones, de la familia y de la sociedad.
La tarea de la
Iglesia se orienta a llamar a todos a alcanzar la santidad y todo
camino integral de santificación implica un compromiso por el bien
común social que respete los derechos de todos.
No podemos ser
peregrinos al cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena.
Toda la Iglesia y
todos en la Iglesia estamos llamados a formar comunidades santas y
misioneras. No apagar al Espíritu y no entristecerlo.
Con la ayuda de
María seamos embriagados por la única borrachera legítima la que
produce el Espíritu que es el Amor del PADRE Y DEL HIJO.
Para que vivamos un
nuevo y renovado Pentecostés que supere a Babel
Un estilo nuevo de
vida que supere al que nos quieren imponer las dictaduras de las
minorías. Concientes que en lo bueno que hagamos y en el amor que
derramamos hacemos que los hermanos descubran la ternura del Espíritu
que es el Amor derramado en los corazones de todos los que se abren
como se abrió María y todos los Santos.
¡DIOS ES AMOR!
Mons. Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo |