HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR:
EL MESÍAS, EL SEÑOR (Lc 2,12)
Mensaje pastoral de monseñor Baldomero Carlos Martini, obispo de San
Justo para la Navidad 2005
Queridos hermanos y hermanas:
Con el
gozo profundo, propio de la Nochebuena , les deseo una Navidad muy
plena de gracia que nos lleve a todos a un encuentro con el Niño de
Belén, en la contemplación de su Rostro y en la experiencia
de su ternura , derramando en nuestros corazones heridos, su Paz,
y abriéndonos el Camino, con su Luz.
¡Feliz
Navidad!
1. UN
NIÑO NOS HA NACIDO, UN HIJO NOS HA SIDO DADO.
¡Qué
asombroso es Dios!
Su revelación plena se cumple en un niño recién nacido, envuelto en
pañales y recostado en la pobreza de un pesebre.
Su
nombre es Jesús : rostro humano de Dios y rostro divino del hombre.
Un
niño que nos habla con su pequeñez , su ternura, y en la fragilidad de
la carne. Un Dios que es Amor y se ocupa del hombre, de todo el hombre
y de todos los hombres.
Así ha
querido entrar en nuestra historia, por el camino de la pequeñez y de
la humildad, en el corazón de una familia y en la realidad concreta
de su Pueblo.
Un
niño que es Dios. Un Dios que se hace niño, para que lleguemos a ser
hijos de Dios, lleguemos a hacernos en Él, hermanos de todos los
hombres.
El
Niño Dios, desde la sencillez y la pobreza del pesebre, como lo hará
plenamente desde la Cruz, atrae hacia Él , de una manera especial,
a los humildes y pobres, como los pastores y también a los “grandes”,
que se hacen pequeños, como los Magos de Oriente.
Aprendamos en esta Navidad, con la gracia de este Niño a hacernos
pequeños para poder entrar en el Reino de Dios y a vivir sus
exigencias de amor y de paz. “Navidad es un llamado a valorar la
bondad que Dios sembró en cada uno de nosotros, en las diversas
comunidades y en los grupos que componen nuestra sociedad, para que ,
en un clima de real libertad y diálogo sincero, podamos reafirmar los
valores que han definido nuestra identidad cultural preservándola de
concepciones que puedan dañarla. Es también un llamado a renovar
nuestra actitud de servicio para que todos los argentinos nos sintamos
protagonistas en la construcción de una Patria de hermanos” (CPE).
2 ANUNCIÓ LA PAZ A LOS
QUE ESTABAN LEJOS Y A LOS QUE ESTABAN CERCA
El
Profeta lo anunció a este Niño, como Príncipe de la Paz, los Ángeles
cantaron en su nacimiento: ¡ Paz a los hombre que ama el Señor! , el
Apóstol nos anuncia que, “Él es nuestra paz: Él ha unido a los dos
pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los
separaba...Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su
propia persona, restableciendo la paz y los reconcilió con Dios en un
solo Cuerpo, por medio de la Cruz, destruyendo la enemistad en su
persona. Y Él vino a proclamar la Buena Noticia de la Paz, paz para
ustedes que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban
cerca”. (Ef. 2,14-18)
El
hombre, sin embargo, sigue siendo víctima de otros hombres y su
profunda dignidad no es cuidada en el mundo y también entre
nosotros. Nos duelen tantos signos de muerte y los desvalores que la
envuelven. Con los Obispos Argentinos les digo: “Es nuestro deseo,
que así como el Hijo de Dios al hacerse hombre se constituyó en signo
de esperanza para la humanidad, en esta Navidad, cada uno de nosotros
podamos convertirnos en hombres y mujeres capaces de transformar a
nuestro país en una tierra donde reinen la verdad y la justicia, la
libertad y la paz, la solidaridad y la esperanza. En la dulce mirada
del Niño de Belén, encontraremos la fortaleza, para deponer rencores y
resentimientos y una luz para recorrer un camino nuevo, trabajando por
la reconciliación y el encuentro de todos los argentinos”.
El
Niño Dios vino a poner en el corazón de cada uno de nosotros su Paz y
a establecer nueva relaciones con el Padre y con los hermanos,
especialmente con los mas pobres, material, espiritual y moralmente.
3. EL PUEBLO QUE
CAMINABA EN LAS TINIEBLAS HA VISTO UNA GRAN LUZ
En el misterio de la Nochebuena,
cuando el corazón se vuelve corazón de niño y dejamos entrar a Aquel,
que es nuestra Paz, la luz comienza a brillar dentro de nosotros,
disipando nuestras oscuridades , iluminando nuestras cegueras y
ungiendo nuestra heridas e inconsistencias.
Si nuestro corazón
asume las noches oscuras del alma , es decir todas nuestras crisis
espirituales y los dolores profundos que no comprendemos, la luz de
la fe y del amor, nos hace experimentar el luminoso Misterio del
corazón de Cristo, el Señor, como fuente de consolación y de
misericordia.
Si abrimos las puertas de nuestra familia,
las relaciones de los esposos, la responsabilidad de los padres y el
amor de los hijos y hermanos, la Luz de Belén los convierte en hogares
cuya piedra angular es Jesús.
Cada Comunidad cristiana está llamada a vivir en esta Navidad la
belleza de Jesús
y encontrar en la ternura del Niño Dios, un camino pastoral luminoso y
el compromiso de promover la comunión y participación de todos los
hombres de buena voluntad.
Que Argentina, todos sus ciudadanos y dirigentes, encontremos en esta
Navidad, la Luz de Cristo, para que construyamos juntos como hermanos
, la civilización del amor y la cultura de la vida, la cultura de la
comunión y del diálogo y la cultura de la justicia, del perdón y de
la paz.
Pongámonos en el corazón de María para que en esta Navidad, Cristo
Niño, encuentre, la apertura de nuestro corazón, de nuestra familia y
de nuestra Patria.
Los abrazo con mi oración y los bendigo de corazón, desde la gozosa
Eucaristía de la Navidad.
¡DIOS ES AMOR!
Mons. Baldomero Carlos Martini,
obispo de San Justo
¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2006! |