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A TI, DIOS, ALABAMOS; A TI, DIOS, CONFESAMOS


Homilía del obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Mario Luis Bautista Maulión, en el tedéum celebrado el 25 de mayo de 2001 en la catedral San Nicolás de Bari.


«A Ti, Dios, alabamos; a Ti, Dios, confesamos»


1.
Así comienza el tradicional canto de Acción de Gracias realizado en la fiesta patria desde los mismos comienzos de nuestra historia. Lo dijeron quienes comenzaban a recorrer ese denso trayecto por el que nos fuimos haciendo Nación. Identifica nuestra fiesta patria junto con las demás expresiones de nuestra alegría y de nuestro compromiso.


2.
Al comenzar nuestro trayecto en este tercer milenio estamos viviendo momentos particularmente difíciles. Nuestra situación actual nos enfrenta con obstáculos formidables como el riesgo de la disociación. Parece desdibujarse el proyecto de ser una sociedad que nos vincule para evitar la disgregación. ¿Qué queremos? ¿Hacia adónde vamos?

Es grande el deterioro moral: los valores que hacen grande al hombre y sólida a la sociedad se van diluyendo. Los estamos sustituyendo por otros que nos empobrecen en todo sentido. Por momentos podemos tener la sensación de que estamos desaprovechando las posibilidades y la riqueza que significa vivir en democracia.

Mirando hacia atrás vemos con emoción a quienes se propusieron llegar a ser una "nueva y gloriosa Nación". En medio de crueles luchas intestinas y de agresiones externas de otras naciones más poderosas consiguieron organizarla sólidamente. Tuvieron y mantuvieron proyectos como "poblar", "educar a todos"," acoger a todos los hombres de buena voluntad". Así se unieron con metas y objetivos que se cuajaron en la Constitución.

Entendieron lo federal como expresión de fraternidad, lo representativo como expresión de un pueblo que queriendo ser libre, quiere ser jerárquicamente organizado, y lo republicano como participación responsable y activa de todos.

Interpretándose en su esencia más profunda, afirmaron su fe en Dios y lo reconocieron como "Fuente de toda razón y justicia" Entendieron la fe en Dios como la fuerza que daba solidez a su proyecto como nación. Era (y es) la fe vivida por la gran mayoría del pueblo. Expresaba (y expresa) también la confianza de muchos argentinos en la Santísima Virgen a la que llamamos, antes y ahora, como la "Virgen Gaucha", la Madre de los Argentinos.


3.
Desde toda esta perspectiva de nuestros orígenes, queremos ver nuestro presente y nuestro futuro.

Las dificultades son serias. Así lo expresamos recientemente los Obispos argentinos con el documento "Hoy la Patria requiere algo inédito". Ante esas dificultades no podemos contentarnos o tranquilizarnos descargando en otros las responsabilidades. Algo (o mucho) tenemos que ver en lo que está pasando.

Por momentos el avance de la inmoralidad, privada y pública, parece de tal magnitud que llegamos a considerarla como algo natural: la violencia creciente, las muertes crueles y trágicamente absurdas, la desaprensión, el descuido y la eliminación de la vida, sobre todo de los más indefensos, el desprestigio de las personas y las instituciones, la corrupción, la juventud a la que empujamos hacia una vida humana que se la ofrecemos vaciada de valores, la frivolidad unida a propuestas vacías de sentido, chabacanas, groseras u obscenas, el raquitismo intelectual que se produce por falta de estímulos y que bloquea una fecunda creatividad.


4.
Pero es necesario limpiarnos los ojos para ver la realidad con amplitud y perspicacia. Hay en nosotros y entre nosotros energías y fuerzas positivas. Advertimos que la solidaridad también existe, modesta pero efectiva. Sobre todo se da en los sectores de nuestra población que están más empobrecidos que así se constituyen en modelos para los demás. Hay familias que buscan contener positivamente a sus hijos. Están quienes tienen y promueven propuestas de superación. Hay crecientes manifestaciones de fe. Desde su misma pobreza muchos buscan superar las dificultades con creatividad y con heroísmo. Están los jóvenes que no se resignan a identificar el amor con un engañoso y fatal sexo fácil. Están quienes quieren vivir la honestidad como único estilo de vida. Todos ellos porque son silenciosos o silenciados no tienen repercusión masiva. Pero están. Y son muchos más que lo que uno pueda imaginar.

Porque también hoy, entre nosotros podemos aplicar aquellas palabras de San Pablo: "Donde abundó el pecado, sobreabunda mucho más la Gracia" de Dios. Todo lo positivo que se da entre noso-tros es porque Dios está actuando entre nosotros.


5.
Lo "inédito" que necesitamos es algo simple pero audaz: afrontar la crisis con la fuerza y la creatividad que tuvieron quienes iniciaron la construcción de la Patria:

* Fe en Dios: recurrir a Él confiadamente.

* Respeto por la vida, por toda vida, sobre todo la de los más indefensos.

* Solidez moral, desde la familia y desde la escuela, hacia toda la sociedad.

* Confianza en la fuerza de los valores.


6.
Esto es lo que pedimos y lo que queremos cuando decimos aquí, en el Templo de Dios y en el Día de la Patria: A Ti, Dios, alabamos; a Ti, Dios, reconocemos.


Mons. Mario Maulión,
obispo de San Nicolás de los Arroyos


Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2320 del 6 de junio de 2001


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