|
TEDÉUM
Homilía de Mons. Mario Maulión en el tedéum celebrado en la
catedral de San Nicolás, con motivo del 25 de mayo de 2002
1.
El 192 Aniversario de la
Revolución de Mayo nos encuentra a los Argentinos inmersos en una
dolorosa oscuridad no sólo sobre el futuro del país sino sobre
nuestro mismo presente de hoy.
Los
síntomas y los hechos que nos golpean y agobian son
considerablemente superiores a los de de una fría descripción. La
simple enumeración de los mismos puede también estar teñida de
interés sectorial.
Por
eso, más que una nueva descripción (por lo demás insuficiente o
hasta superflua) en este 25 de Mayo necesitamos hacer un alto y
levantar el corazón al Señor de la Historia.
Es
lo que queremos hacer aquí, siguiendo la tradición que arranca del
mismo año 1810.
2.
En
circunstancias dramáticas para el pueblo judío que había perdido
un gobierno autónomo, su legislación, su moneda y hasta su
territorio, un gran creyente, el profeta Daniel, reconoció ante
Dios y el pueblo lo hondo de la crisis: "Hemos hecho el mal,
nos hemos apartado de tus mandamientos ni hemos querido escuchar a
quienes, Señor, nos recordaban tu ley. Por eso, a nosotros nos cabe
sólo la vergüenza en el rostro". En cambio, "a
Ti, Señor, la misericordia y el perdón"
Me
invito y los invito a dejar resonar, en este 25 de Mayo en esta
Catedral, estas palabras también dirigidas a nosotros: "A
nosotros la vergüenza por olvidarnos de Ti y de tu Ley. A tí,
Señor, la misericordia y el perdón"
3.
Nuestra Acción de Gracias
por todo el bien recibido en nuestros 192 años debe ser también
oración de perdón por los bienes que descuidamos y los que
despilfarramos, por la desconfianza y la descalificación con que
hemos ido corroyendo nuestra convivencia, por el deterioro de la
palabra, por el interés desmesurado que olvida y anula el bien
común, por la justicia demasiado tiempo postergada, por el olvido y
el descuido hacia toda vida, por el lento abandono de Dios en
nuestra sociedad, por la frivolidad y la irresponsabilidad que
erosionó y erosiona los valores morales de la familia, el respeto y
la responsabilidad. Jornada de oración de perdón y de luz para el
futuro: esa es hoy la Acción de Gracias: le damos gracias al Señor
Misericordioso pidiendo que El haga gracias ("Acción de
Gracias" en un nuevo sentido) para las necesidades que tenemos.
4.
La Palabra de Dios que
acabamos de escuchar es seria y severa pero también iluminadora y
consoladora.
l
El hombre sabio: en sus actos tiene la sencillez de la
sensatez: humildad y sensatez, condiciones indispensables para la
vida humana.
l
La rivalidad y la discordia: es insensato vivir en ello,
hacer de ello una profesión y un estilo de vida. La vida, entendida
y practicada como enfrentamiento, es un atentado a la verdad.
l
La discordia produce desorden.
l
Este modo de obrar, además de mortífero, tiene el sombrío
origen en el enemigo del hombre, el Maligno, el Padre de
la mentira, el que alienta toda división: el Diablo.
l
La sensatez viene de Dios y es pura, pacífica, conciliadora,
benévola.
5.
Hay dos modos de vivir: el
que se origina en Dios cuyo ámbito es la solidaridad, la justicia y
el diálogo y el que se origina en el Maligno: división, muerte,
enfrentamiento.
¿Cuál
estamos recorriendo en Argentina? ¿Somos sinceros y capaces de
reconocernos tal como nos ve Dios y como nos lo señala la
conciencia interior? Podemos buscar explicaciones de todo lo que nos
pasa. Encontraremos muchas y muy variadas. Dejemos que la Palabra de
Dios nos interpele
l
La raíz de los males, dice el Apóstol Santiago, son las
pasiones descontroladas: la ambición que destruye, la envidia
que corroe, el abuso del poder que uno tiene. En definitiva, el
abandono de Dios: el hombre no sólo se olvida de El: termina por
ser enemigo de todo lo que proviene de Dios.
l
Dios resiste al soberbio y da su gracia y apoyo al humilde. Sólo
el humilde, cuya fuerza viene de Dios, es sensato. Sólo
el humilde reconoce su falla, pide a Dios perdón y cambia de
conducta. Sólo el humilde busca purificar sus manos y curar su
corazón dividido. Sólo el humilde tiene el coraje de confiar en
Dios, acercarse a El y encontrar en El la energía para cambiar.
Sólo el humilde pide a Dios y es motivo de Esperanza: sabe que Dios
está cerca y El dará la fuerza para levantarnos.
6.
Este es un día de oración.
Es también de cambio: muchos, en especial los más responsables, no
parecen aprender la lección. La verdad a medias, el interés
egoísta y los caminos tejidos de mentiras pudieron dar resultados.
Pero siempre fueron frágiles. Sólo la verdad, la humildad, el
reconocimiento sincero de las faltas y la fe en Dios fueron y son el
camino de la Paz.
Si
así vivimos, si así lo pedimos, si así nos comprometemos, el
Señor nos hará levantar de la postración y la oscuridad porque
así Él lo promete. Y Él cumple.
En
El confiamos, a El invocamos en este 192 Aniversario del 25 de Mayo
de 1810
La
Virgen María, nuestra Madre "Gaucha" de Luján, nos
proteja e interceda por nuestra Patria y sus hijos, nosotros.
Mons. Mario Maulión,
obispo de San Nicolás de los Arroyos
|