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LA PAZ DE DIOS EN TU CORAZÓN
Mensaje de Mons.
Mario Maulión,
arzobispo de Paraná,
para la Navidad de 2003
¡Feliz Navidad para todos!
Estamos
celebrando una vez más la alegría del nacimiento de Jesús. Sabemos los
creyentes que Él es Dios con nosotros. Y en la noche de su nacimiento
resonó de un modo especial el mensaje que venía del cielo: “¡Paz a los
hombres que ama el Señor!”
Esta
alegría de la nueva vida que surge en el portal de Belén, este anuncio
de la paz es de lo que nosotros hoy queremos llenar el corazón
nuestro, el de nuestras familias, el de nuestra sociedad.
La vida
como el gran regalo de Dios. La vida de este recién nacido nos lleva a
mirar toda vida y toda la vida, como el gran regalo y la gran misión
que Dios nos da a los hombres. Vivimos, por eso tenemos no solamente
que apreciarla sino cuidarla, cultivarla, defenderla. Nunca agredirla.
Mucho menos destruirla.
Y paz. Esa
palabra paz que significa ese estado de armonía que el hombre con
frecuencia difícilmente tiene en su corazón. Y por lo mismo,
difícilmente se da en plenitud en nuestras familias, en nuestra
sociedad. Dejemos que esa palabra paz entre en nuestro corazón. Y
está dirigida a nosotros. A ustedes, a mí, a todos los nuestros. A
todos los que componemos la familia de nuestra ciudad, de nuestra
patria, del mundo.
Paz, que
significa reconciliación. Que significa dejar de lado todo lo que
divide y todo lo que bloquea, todo lo que agrede. Que significa
confianza, responsabilidad, transparencia.
Paz, algo
que no solamente lo tenemos que recibir, sino que lo tenemos que
cuidar, cultivar y educar. Porque educar para la paz es el camino de
alcanzar la paz, nos está diciendo nuestro querido Papa Juan Pablo II.
Educar para la paz en los padres hacia los hijos. Pero lo más fuerte
para educar en la paz y para la paz es que los padres estén en paz.
Reconozcamos la necesidad y la alegría de vivir en la paz.
En esta
noche, en este día de la Navidad, a todos ustedes les deseo que la
alegría del nacimiento del Niño Jesús brille en el corazón, en la vida
de ustedes. Y que la paz anunciada en el nacimiento de Jesús sea la
paz para todos ustedes, para todos nosotros. Que seamos receptores de
esa paz para transmitirla y acrecentarla en nuestra sociedad.
Y para
todos los que sufren, para los que están enfermos, para los que se
sienten solos, para los que se sienten hasta excluidos, que esta
Navidad, este recuerdo de que Jesús ha nacido para salvarnos, los haga
sentirse acompañados: ¡Dios está con nosotros! Jesús, el Hijo de Dios
hecho hombre, está con nosotros. Por eso les deseo que sientan en su
corazón la cercanía de Dios que los está amando y que los está
buscando para darles también de un modo especial la paz.
La paz
para todos. La paz para nuestros corazones, nuestras familias, nuestra
querida patria.
¡Feliz
Navidad para todos!
Mons. Mario Maulión,
arzobispo de Paraná
24 de
Diciembre de 2003 |