A los Sacerdotes, Consagrados y
Fieles Creyentes Laicos
de la Arquidiócesis de Paraná
Querido Hermanos:
1. Como Iglesia queremos caminar
los 40 días de la Cuaresma en oración, en austeridad, en solidaridad.
Jesús así comenzó su ministerio salvador. Nosotros queremos seguirlo
purificándonos para celebrar su Pasión, Muerte y Resurrección, es
decir, su entrega total por nosotros, los hombres. Así celebramos lo
que nos hace nuevos.
2. Al comenzar esta Cuaresma,
oigamos la Palabra del Señor. Nos ilumina y nos hace vivir. Dejemos
que entre en el corazón, en lo más íntimo de nuestra persona. Es
Palabra que también sorprende. "Elige la vida..." ¿Cómo? ¿No es que
vivimos, que estamos vivos? En realidad, nadie vive porque haya
elegido vivir. Cuando nos damos cuenta que vivimos ya estábamos
viviendo. Y, sin embargo, la Palabra de Dios que es viva, nos dice la
verdad. Si nos habla de elegir la vida es porque también es posible la
muerte. Y no sólo en la triste y trágica decisión del suicidio. Elegir
la vida es rechazar la muerte. Y la elección por la vida es la
alternativa para la plenitud humana. Como la muerte es la alternativa
para la vaciedad y la sombra.
3. Elige la vida. Rechaza la
muerte. Por la libertad (que es su gloria y su dignidad) el hombre
también puede escoger el camino de la destrucción. La Palabra que Dios
nos dirige, resuena siempre con fuerza: "Elige la vida..."
4. La muerte está siempre en el
horizonte de cada persona humana. Sabemos que vivimos caminando hacia
la muerte. Creemos que caminamos hacia la Vida. Pero por momentos y en
muchos es más fuerte la tristeza de sabernos mortales que la esperanza
de sabernos llamados a la Vida. Lo tengamos en cuenta o no, es fuerte
la convicción de que la muerte está cada vez más cercana. Junto a esta
certeza de la muerte como algo natural, hay también una variada gama
de muertes que golpean y sacuden por el modo como llegan dolorosamente
inesperadas. A las desgracias naturales y catástrofes climáticas,
terrestres y marítimas se añaden los descuidos y las imprudencias
humanas, la corrupción y la irresponsabilidad de muchos, traen muerte
a otros en desgracias que sólo se explican por la malicia o la
estupidez humana. Junto a ello también se da por desgracia, la
facilidad con que se le abre la puerta a la muerte en inocentes
indefensos (aborto), en víctimas de la droga, del alcohol, de la
violencia gratuita y absurda, en el abandono de ancianos, enfermos, en
la sugerencia de la eutanasia, etc. El olvido y la negación de Dios
son caminos hacia la muerte. La ignorancia, la pereza, el no querer
trabajar, la delincuencia, las distintas formas de deshonestidad, la
irresponsabilidad son también, con frecuencia, causas de muerte en uno
mismo o en los demás.
5. Elige la vida. Porque vivir es
también decisión que uno mismo toma o ha de tomar. Vivir es optar por
la paz, por el trabajo, por la moralidad, por la solidaridad, por la
responsabilidad, por mantener los sanos compromisos contraídos, por la
búsqueda de la reconciliación, por devolver con bien el mal que uno
recibe, que uno sufre o padece. Jesús se definió a Sí mismo como
VIDA.. Él eligió vivir. Y enseñó a vivir. El resumen de su vida fue:
"pasó haciendo el bien": curando, enseñando, liberando, consolando,
reprendiendo, y, sobre todo, dando ejemplo y testimonio de la verdad.
Porque eligió vivir, su vida fue servicio y culminó su caminar
entregando toda su vida.
6. Con toda la Iglesia, celebramos
este año 2005 como Año Eucarístico Universal. En Argentina continuamos
la celebración de lo marcó el año anterior. La Eucaristía. El "Cuerpo
entregado", "la Sangre derramada" expresan la totalidad de Jesús.
Eligió la vida y la vivió entregándola Y al entregarla, da su energía
y su generosidad a quien lo come y lo bebe. Jesús, recibido por la Fe
y la Palabra en el Sacramento, da la fuerza para vivir como Él.
Recibir la Eucaristía es escuchar su mandato: "Hagan esto en memoria
mía". No es sólo la orden de hacer el Sacramento" hasta que Él
vuelva": es también la de hacernos nosotros "cuerpo entregado",
"sangre derramada" por los hermanos. Así la Eucaristía recibida hace
hombres y mujeres nuevos, hogares y familias nuevas, relaciones
humanas nuevas. Vivir la Eucaristía exige del en el creyente una vida
personal y familia nueva, un compromiso y un comportamiento social
nuevo, renovado y renovador.
7. En este año 2005 se cumplirán
los 275 años de la creación de la primera Parroquia de Entre Ríos,
siendo la primera organización que surge en nuestro territorio
provincial. La sede estaba ubicada en el ámbito de la actual Catedral
de Paraná. Como creyentes y como entrerrianos nos sentimos deudores y
continuadores de quienes comenzaron a poblar nuestro territorio con la
decisión de su Fe y con la abnegación de su trabajo y de sus valores.
8. Como Iglesia estamos llamados a
"Navegar Mar Adentro", en las alegrías y en las dificultades que
tenemos, vivimos y sufrimos, afianzando la Esperanza en el Señor que
sigue viniendo para salvarnos, realizando su promesa: 2Yo estoy con
Ustedes, siempre". Esta Fe en Él nos convoca para la defensa y la
promoción de la vida contra toda forma de muerte (aborto, violencia,
agresión, eutanasia, mutilación, etc.), la solidaridad contra todo
tipo de abuso y de corrupción, la austeridad contra toda frivolidad,
marginación e irritante ostentación, la educación contra toda mentira,
engaño y falacia consolidando en las personas la verdad y los valores
morales. Es decir, la vida contra toda manera de destruirla, corroerla
o eliminarla.
9. ¡Elige la vida! La
oración más intensa nos abre los ojos y el corazón para ver la vida
como Dios la ve y como Dios la comunica: maravillosa, vigorosa, plena,
camino hacia la plenitud y la felicidad. La austeridad (sacrificio)
abre el corazón hacia la libertad para cultivar, cuidar y compartir la
vida. El egoísmo encoge al hombre. La austeridad y el sacrificio
aparecen costosos pero nos hacen verdaderamente libres y disponibles.
La solidaridad (acrecentada por la generosa limosna) nos lleva a
compartir la suerte de quienes sufren y nos acerca a tener la actitud
de Dios: dar generosa y gratuitamente. Oración, Sacrificio, Limosna
son los carriles en los que Jesús desarrolló su vida.
Así vivió porque lo conoció de su
Padre y lo aprendió de María, su Madre y de José.
Así lo enseñó con su Vida y con su
Palabra.
Así nos llega a nosotros.
Como Jesús, Como María. Con Jesús,
de la mano de María, recorramos la vida en esos carriles. Así queremos
realizar esta Cuaresma 2005. Así, con libertad y con fuerza, estaremos
eligiendo vivir.