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Elige la vida, rechaza la muerte


Mensaje de monseñor Mario Maulión, arzobispo de Paraná, para la Cuaresma 2005
(5 de febrero de 2005)


A los Sacerdotes, Consagrados y Fieles Creyentes Laicos
de la Arquidiócesis de Paraná


Querido Hermanos:

1. Como Iglesia queremos caminar los 40 días de la Cuaresma en oración, en austeridad, en solidaridad. Jesús así comenzó su ministerio salvador. Nosotros queremos seguirlo purificándonos para celebrar su Pasión, Muerte y Resurrección, es decir, su entrega total por nosotros, los hombres. Así celebramos lo que nos hace nuevos.


2. Al comenzar esta Cuaresma, oigamos la Palabra del Señor. Nos ilumina y nos hace vivir. Dejemos que entre en el corazón, en lo más íntimo de nuestra persona. Es Palabra que también sorprende. "Elige la vida..." ¿Cómo? ¿No es que vivimos, que estamos vivos? En realidad, nadie vive porque haya elegido vivir. Cuando nos damos cuenta que vivimos ya estábamos viviendo. Y, sin embargo, la Palabra de Dios que es viva, nos dice la verdad. Si nos habla de elegir la vida es porque también es posible la muerte. Y no sólo en la triste y trágica decisión del suicidio. Elegir la vida es rechazar la muerte. Y la elección por la vida es la alternativa para la plenitud humana. Como la muerte es la alternativa para la vaciedad y la sombra.


3. Elige la vida. Rechaza la muerte. Por la libertad (que es su gloria y su dignidad) el hombre también puede escoger el camino de la destrucción. La Palabra que Dios nos dirige, resuena siempre con fuerza: "Elige la vida..."


4.
La muerte está siempre en el horizonte de cada persona humana. Sabemos que vivimos caminando hacia la muerte. Creemos que caminamos hacia la Vida. Pero por momentos y en muchos es más fuerte la tristeza de sabernos mortales que la esperanza de sabernos llamados a la Vida. Lo tengamos en cuenta o no, es fuerte la convicción de que la muerte está cada vez más cercana. Junto a esta certeza de la muerte como algo natural, hay también una variada gama de muertes que golpean y sacuden por el modo como llegan dolorosamente inesperadas. A las desgracias naturales y catástrofes climáticas, terrestres y marítimas se añaden los descuidos y las imprudencias humanas, la corrupción y la irresponsabilidad de muchos, traen muerte a otros en desgracias que sólo se explican por la malicia o la estupidez humana. Junto a ello también se da por desgracia, la facilidad con que se le abre la puerta a la muerte en inocentes indefensos (aborto), en víctimas de la droga, del alcohol, de la violencia gratuita y absurda, en el abandono de ancianos, enfermos, en la sugerencia de la eutanasia, etc. El olvido y la negación de Dios son caminos hacia la muerte. La ignorancia, la pereza, el no querer trabajar, la delincuencia, las distintas formas de deshonestidad, la irresponsabilidad son también, con frecuencia, causas de muerte en uno mismo o en los demás.


5. Elige la vida. Porque vivir es también decisión que uno mismo toma o ha de tomar. Vivir es optar por la paz, por el trabajo, por la moralidad, por la solidaridad, por la responsabilidad, por mantener los sanos compromisos contraídos, por la búsqueda de la reconciliación, por devolver con bien el mal que uno recibe, que uno sufre o padece. Jesús se definió a Sí mismo como VIDA.. Él eligió vivir. Y enseñó a vivir. El resumen de su vida fue: "pasó haciendo el bien": curando, enseñando, liberando, consolando, reprendiendo, y, sobre todo, dando ejemplo y testimonio de la verdad. Porque eligió vivir, su vida fue servicio y culminó su caminar entregando toda su vida.


6.
Con toda la Iglesia, celebramos este año 2005 como Año Eucarístico Universal. En Argentina continuamos la celebración de lo marcó el año anterior. La Eucaristía. El "Cuerpo entregado", "la Sangre derramada" expresan la totalidad de Jesús. Eligió la vida y la vivió entregándola Y al entregarla, da su energía y su generosidad a quien lo come y lo bebe. Jesús, recibido por la Fe y la Palabra en el Sacramento, da la fuerza para vivir como Él. Recibir la Eucaristía es escuchar su mandato: "Hagan esto en memoria mía". No es sólo la orden de hacer el Sacramento" hasta que Él vuelva": es también la de hacernos nosotros "cuerpo entregado", "sangre derramada" por los hermanos. Así la Eucaristía recibida hace hombres y mujeres nuevos, hogares y familias nuevas, relaciones humanas nuevas. Vivir la Eucaristía exige del en el creyente una vida personal y familia nueva, un compromiso y un comportamiento social nuevo, renovado y renovador.


7.
En este año 2005 se cumplirán los 275 años de la creación de la primera Parroquia de Entre Ríos, siendo la primera organización que surge en nuestro territorio provincial. La sede estaba ubicada en el ámbito de la actual Catedral de Paraná. Como creyentes y como entrerrianos nos sentimos deudores y continuadores de quienes comenzaron a poblar nuestro territorio con la decisión de su Fe y con la abnegación de su trabajo y de sus valores.


8.
Como Iglesia estamos llamados a "Navegar Mar Adentro", en las alegrías y en las dificultades que tenemos, vivimos y sufrimos, afianzando la Esperanza en el Señor que sigue viniendo para salvarnos, realizando su promesa: 2Yo estoy con Ustedes, siempre". Esta Fe en Él nos convoca para la defensa y la promoción de la vida contra toda forma de muerte (aborto, violencia, agresión, eutanasia, mutilación, etc.), la solidaridad contra todo tipo de abuso y de corrupción, la austeridad contra toda frivolidad, marginación e irritante ostentación, la educación contra toda mentira, engaño y falacia consolidando en las personas la verdad y los valores morales. Es decir, la vida contra toda manera de destruirla, corroerla o eliminarla.


9. ¡Elige la vida!
La oración más intensa nos abre los ojos y el corazón para ver la vida como Dios la ve y como Dios la comunica: maravillosa, vigorosa, plena, camino hacia la plenitud y la felicidad. La austeridad (sacrificio) abre el corazón hacia la libertad para cultivar, cuidar y compartir la vida. El egoísmo encoge al hombre. La austeridad y el sacrificio aparecen costosos pero nos hacen verdaderamente libres y disponibles. La solidaridad (acrecentada por la generosa limosna) nos lleva a compartir la suerte de quienes sufren y nos acerca a tener la actitud de Dios: dar generosa y gratuitamente. Oración, Sacrificio, Limosna son los carriles en los que Jesús desarrolló su vida.

Así vivió porque lo conoció de su Padre y lo aprendió de María, su Madre y de José.

Así lo enseñó con su Vida y con su Palabra.

Así nos llega a nosotros.

Como Jesús, Como María. Con Jesús, de la mano de María, recorramos la vida en esos carriles. Así queremos realizar esta Cuaresma 2005. Así, con libertad y con fuerza, estaremos eligiendo vivir.


Paraná
, 5 de febrero de 2005

Mons. Mario Maulión, arzobispo de Paraná



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