|
¡CRISTO
HA RESUCITADO!
Mensaje de
monseñor Mario Luis B. Maulión, arzobispo de Paraná
para la Pascua
2005
1. Esta celebración anual de la Pascua nos lleva a poner,
nuevamente, los ojos en Jesús.
Su
nacimiento estuvo precedido y acompañado por el anuncio de Andeles
que, del cielo, anunciaron a los hombres (a los pastores en este
caso), que “un Niño ha nacido”.
La mañana
del día de la Resurrección, Ángeles también, anunciaron a unas mujeres
que iban a honrar a un cadáver, que el sepulcro está vacío, que “no
busquen entre los muertos al que vive” porque ¡Jesús ha resucitado!
En toda la
vida de Jesús aparece también, en algunas personas la intención y la
búsqueda de matarlo. Desde Niño, se lo dijeron a su padre San José:
“buscan al Niño para matarlo”. Y a Jesús, ya adulto, finalmente lo
mataron.
2. Esta persecución hacia Jesús, hacia lo que viene de Dios, es
uno de los grandes misterios que entenebrecen al corazón humano y a la
historia humana. ¿Por qué la agresión contra la inocencia? ¿Por qué
esta búsqueda de eliminar al que sólo busca el bien? ¿Por qué este
encono contra el amor? Un poderoso descontrolado lo intentó con el
Niño Jesús, aunque no lo logró. Sí en cambio dos poderes se unieron y
lo realizaron con el Jesús adulto.
Pero en
ambos casos, (con Jesús Niño y Jesús ya Adulto), se puede advertir que
el poder de Dios es superior al odio de algunos hombres por poderosos
que fueren. Dios protege al Niño acompañando a los padres que
escapando lo llevan a Egipto. Y Jesús Muerto, por el Poder de Dios,
RESUCITA. Porque Dios está por sobre cualquier odio: Dios siempre
quiere la vida.
3. Todo lo que hemos vivido en esta Semana Santa, recordando al
Señor, nos recuerdan la frase de Pablo: “me amó a mí y se entregó por
mí”. Todo lo hizo porque me ama. Y lo hizo para que yo viva. La vida
que El trae es el perdón del pecado y es fuerza para amar, para llevar
la paz y para concretar la armonía en la casa, en el trabajo, en la
sociedad.
La vida
nueva que El trae porque la consigue con su resurrección, es la que
nos hace sentir, también, que El cumple su promesa: “Yo estoy con
ustedes, siempre, hasta el fin”.
4. La fiesta de la Pascua nos recuerda cómo la vida triunfa
sobre la muerte. En momentos en que la muerte parece enseñorearse de
la sociedad o de sectores de la sociedad y de las personas, el triunfo
de la vida que viene de Dios nos anuncia una esperanza que está
garantizada por la Resurrección de Jesús.
La Pascua
es un compromiso para la vida. Es la alegría de saber que la vida está
por sobre la muerte; que el Señor está con nosotros; que es posible un
camino hacia la paz, hacia la convivencia, hacia la solidaridad. Un
camino que lleve siempre a promover la vida, a educar para la vida, a
educar para el amor, a educar y a vivir para la convivencia y la
fraternidad.
Que la
Pascua del Señor, a creyentes y no creyentes, nos lleve a mirar hacia
nuestro corazón: en nosotros está el clamor por la vida y en nosotros
también está la amenaza de la muerte.
5. El creyente, en lo íntimo de la conciencia, sobre todo en la
oración, descubre que gracias a Jesús siempre la vida es superior a la
muerte. Así siente la felicidad de la Pascua. Que es precisamente
esto: paso de la muerte a la vida
Así lo
deseo de corazón a cada uno de ustedes, a cada una de las familias. Y
que, con cada uno de ustedes también, queramos comprometernos todos a
trabajar para que, también nosotros, con Dios, hagamos que la vida
supere a la muerte.
Felices
pascuas para todos ustedes con la bendición de Jesús Resucitado.
Mons. Mario Maulión, arzobispo de Paraná
|