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jornada universal de la paz
Mensaje
de
monseñor
Mario Maulión,
arzobispo
de Paraná,
para
la
Jornada
Universal de la Paz
(1
de
enero
de
2006)
1. Cada año la celebración del nacimiento de Jesús reaviva en
el corazón del creyente la cercanía de Él, el “Dios con nosotros”
(clara identificación de quién es Él y de su relación con nosotros).
También al no creyente la Navidad trae un llamado y una vuelta a su
propio interior buscando reafirmar los valores más nobles y las
profundas aspiraciones enraizadas en su corazón.
El Nacimiento de Jesús
estuvo enmarcado por la proclamación de la “Pas a los hombres de
buena voluntad”, a “los hombres que ama el Señor”. Así la Iglesia,
desde Pablo Vi, a ocho días de la Navidad, hace la Jornada Mundial
de la Paz. Benedicto XVI, siguiendo lo realizado por Pablo VI y Juan
Pablo II, nos da su Mensaje que nos lleva a considerar que “EN LA
VERDAD, LA PAZ”
2. Cada hombre y
todo hombre alcanza su plenitud cuando amolda su pensar, sun actuar
y su convivir social a la verdad de lo que él realmente es, La
violencia, el enfrentamiento la agresión y la destrucción no son la
VERDAD DEL HOMBRE, Aunque Sean frecuentes y por momentos parezcan
permanentes y con diferentes manifestaciones, están en contra de lo
que el hombre es y está llamado a ser. La muerte la introdujo la
mentira y la mentira es hija del Diablo, el enemigo del hombre, como
dice la Sagrada Escritura. Donde hay mentira se abre el camino hacia
la desinteligencia, la confrontación y la destrucción,
3. La paz es
todo lo contrario vida, alegría, belleza, fecunda convivencia que se
hace solidaridad. La paz es mucho mas que la ausencia de males,
agresiones y muerte. Es principalmente concretar el orden asignado
por Dios a la sociedad humana. El orden define el maravilloso y
espléndido proceso0 de la vida y de toda la realidad. Las
actividades realizadas según el orden natural generan alegría,
manifiestan belleza, son fecundas porque unas pluralidad de
elementos distintos se encaminan integrándose hacia la unidad. El
orden es sereno, maravilloso, tranquilo, armonioso. Lo
experimentamos en un niño, en cada manifestación vital.
El orden manifiesta la
mano del Creado. “Vio Dios lo que había hecho y era bueno”, dice la
Palabra de Dios. Y cuando hable del hombre, dice que “era muy
bueno”.
El orden natural es
bueno. Y orden moral es muy bueno. Sólo en ellos se alcanza la
verdad del hombre. y es en la Verdad cómo se alcanza la Paz.
4. Lo que traba
o impide la Paz es la mentira. Y la mentira puede estar en cada
hombre. Cuando hay error, engaño o torpeza la verdad está ausente.
La mentira está también metida en
ideologías o sistemas políticos y sociales que alcanzan y afectan a
muchos individuos y contaminan la sociedad. El Siglo XX muestra cómo
ideologías, aun de signos contrarios, fueron tergiversando de modo
programado la verdad d3el hombre (Benedicto XVI), causando tragedias
inimaginables para el hombre de sentido común.
Por eso, la búsqueda de
la verdad, búsqueda personal y comunitaria, es el camino para la
Paz. Le educación, cuando es camino hacia la verdad, es siempre
camino para la Paz. Los padres, los adultos, los responsables de
otros, han de ser buscadores de la verdad para enseñar a descubrir
la vida. Educar es también enseñar y aprender la convivencia
armoniosa, el cultivo y el respeto por el orden de la vida y por el
orden moral.
5. Todos somos
distintos. Pero no para ser opuestos ni menos enfrentados. Sino para
ser integrados y complementarios. La educación de la verdad para la
paz busca fomentar y potenciar la relaciones las mutuas relaciones
para que sean fecundas: se trata de las relaciones en el ámbito
doméstico de la familia, del aula, de la profesión y del trabajo,
del barrio, de l pueblo y de la ciudad. Y, también, en el ámbito
mayor de la sociedad, de la Patria, del mundo.
Cuando esas relaciones
se tensan o se quiebran, las heridas son hondas y agudas. Cuando los
males son injustos, trágicamente torpes y gratuitos, cuando las
víctimas inocentes quedan en un situaciones lamentables o han sido
violentamente despojadas de la vida, la irritación es poderosa.
Siempre la justicia ha de dar lo que corresponda . Y. también para
estos casos, el camino hacia la paz ha de llegar a recorrer el
difícil y generoso trayecto de la reconciliación y del perdón.
6. Reconocer la
verdad del hombre es evitar el el camino del desprecio por el hombre
y la desaprensión por la vida. Así se evitarán los enfrentamientos
que hieren y dividen al hombre y a la sociedad.
7. La verdad del
hombre es mucho más que una serie de enunciados abstractos
correctos. Es sobre todo una vida real iluminada y enmarcada por la
Verdad, Por eso el camino de la verdad es el camino de del
testimonio por la vida. Los hombres de paz son los hombres
verdaderos y los hombres verdaderos son hombres de paz. Como Jesús,
el hombre verdadero que, siendo Dios, se presenta como la Verdad y
como el que dala Paz. El Papa nos señala a los creyentes que es
preciso fundamentar la Paz en la verdad de una existencia cotidiana
fundamentada en el mandamiento del amor.
8.
María, Reina de la Paz, Madre de la Sabiduría nos acompañe en el
proceso de educar para encontremos EN LA VERDAD, LA PAZ
Mons. Mario B. Maulión, arzobispo de Paraná |