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DÍA
DEL NIÑO POR NACER
Mensaje de monseñor Eduardo Mirás, arzobispo de Rosario
25 de marzo de 2004
El 25 de marzo, nueve meses antes de su nacimiento, recordamos la
concepción de Jesucristo en el purísimo seno de la Virgen María, por
obra y gracia del Espíritu Santo. Por eso en esta fecha la Iglesia
celebra el día del niño por nacer.
Es una clara
confesión de que la vida humana comienza en el momento mismo de la
concepción y que, desde entonces, como "alguien único e irrepetible,
eternamente amado por Dios", nos enseña el Papa Juan Pablo II, el
nuevo ser goza de todos los derechos que corresponden al hombre, el
primero de cuales es el derecho a la vida.
Es por eso que la
Iglesia rechaza tan contundentemente al aborto, como contrario al plan
de Dios y, más allá del plano religioso, el mismo sentido común lo
considera un crimen contra la humanidad y se opone a toda política que
pretenda incluirlo en la ley, cualquiera sea el eufemismo que lo
encubra.
El aborto
voluntario siempre es un crimen. Y un crimen ejercido contra el más
indefenso de los seres.
Pero también,
impedir que el ser concebido anide, o manipular embriones como si no
fueran seres humanos, llegando a descartarlos y destruirlos, es
adherir a una metodología aberrante y antihumana.
El 25 de marzo nos
llama a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a tomar
conciencia de esta problemática y a no rehuir el compromiso por
defender la vida y denunciar la violencia que amenaza a los seres más
frágiles y desprotegidos de la familia humana como son los niños por
nacer.
Roguemos a la
Virgen María, Madre de Jesús, que interceda por todos nosotros a fin
de que Dios nos alcance profunda comprensión de estas verdades
elementales y valor suficiente para defenderlas en nuestra sociedad.
Reciban mi adhesión
a los actos programados y mi plegaria, junto a la bendición de Dios,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Mons. Eduardo Mirás,
arzobispo de Rosario |