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EL
EVANGELIO DE LA VIDA
Declaración de monseñor Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba,
28 de mayo de 2005
Jesús dijo: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente...” (Jn. 6, 51)
En el día que festejamos al Señor Jesús que en la Eucaristía se ha hecho pan
de vida para nosotros nos sentimos particularmente invitados a proclamar una
vez más “el evangelio de la vida”.
Por ello,
y ante la difusión de recientes manifestaciones que propician el aborto y
que podrían confundir incluso a los fieles católicos, como Arzobispo de
Córdoba considero oportuno y necesario expresar nuevamente que toda vida
humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de
la concepción y que el aborto provocado intencionalmente constituye un mal
moral particularmente grave, puesto que atenta directamente contra el
derecho a la vida de toda persona humana inocente.
Una
sociedad justa y democrática, sin excluidos, requiere que ninguna categoría
de seres humanos, incluso aquellos que aún no han nacido, sean privados de
un derecho tan fundamental como el de la vida. Como cristianos consideramos
a los varones y mujeres por nacer como nuestros hermanos y hermanas, a
quienes hemos de amar como a nosotros mismos, recordando la enseñanza de
Jesús: “lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron
conmigo” (Mt. 25,40).
Mons. Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba
Córdoba,
28 de mayo de 2005
Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo |