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RECORDAR CON GRATITUD A UN GRAN PASTOR
Bahía Blanca, 18
de junio de 2002
Queridos hermanos
de la arquidiócesis de Bahía Blanca:
El sábado anterior, 15
de Junio, se ha dado a conocer la aceptación de la renuncia que
Monseñor Rómulo García había presentado al Santo Padre en el mes de
marzo al cumplir la edad canónica. En el mismo comunicado se anuncia
que Su Santidad me ha designado como Administrador Apostólico de esta
Iglesia Particular hasta que sea nombrado el futuro Arzobispo. Es por
tal motivo que creí necesario dirigirme a Ustedes a través de esta
carta.
En primer lugar cada
uno de nosotros debe agradecer a Dios por estos años en los que
Monseñor Rómulo García nos condujo como Pastor. Su caridad paterna, su
preocupación por hacer madurar al pueblo de Dios en la conciencia de
unidad diocesana, su ejemplo de trabajo y entrega, son para nosotros
un testimonio de fidelidad al llamado recibido del Señor. A él debemos
nuestro reconocimiento y aprecio para siempre. Por otro lado, tenemos
la alegría de seguir contando con su permanencia en nuestra ciudad de
Bahía Blanca, al igual que con la de Monseñor Jorge Mayer, y es éste
otro motivo para darle gracias al Señor, que nos permite continuar
recibiendo de estos grandes pastores su amistad, su consejo, su
sabiduría y experiencia. Es un signo fuerte y visible de la “tradición
apostólica”, a la vez que la presencia de ambos Arzobispos Eméritos
contribuye al encadenamiento histórico de los proyectos
evangelizadores en nuestra pastoral diocesana.
En lo que a mi
respecta, el cargo que he aceptado como Administrador Apostólico es,
como se sabe, transitorio hasta que sea designado el futuro Pastor
Diocesano. Por tal motivo les pido a todos que sigan llevando adelante
la labor que cada uno realizaba hasta este momento en su comunidad,
puesto que la intención es continuar acrecentando todo lo positivo y
no detener los emprendimientos y tareas comenzadas o proyectadas.
Durante este tiempo cesan por derecho el Consejo Presbiteral, el
Consejo Arquidiocesano de Pastoral y el Consejo Arquidiocesano de
Asuntos Económicos, lo cual no quita que sus miembros puedan ser
convocados oportunamente para consultas específicas, o para continuar
trabajos ya programados.
Este es un tiempo en
el cual pido a todas las comunidades y a los fieles en particular, una
intensa oración a Jesucristo Buen Pastor por el futuro Arzobispo, a
fin de que según la Voluntad de Dios, pueda continuar la obra
benemérita de Monseñor García y los anteriores Obispos y Arzobispos de
Bahía Blanca.
A todos los saludo con
un profundo afecto, pidiéndoles que me tengan presente también a mí en
sus oraciones, rogando para que pueda cumplir fielmente con este
encargo que me ha hecho la Iglesia como Administrador Apostólico de
esta comunidad diocesana.
Unido en el amor de
Jesucristo “el mismo ayer, hoy y siempre”:
Mons. Néstor H.
Navarro,
administrador apostólico de Bahía Blanca
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