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MENSAJE PARA LA PASCUA


Mensaje de Monseñor Néstor H. Navarro,
administrador apostólico de Bahía Blanca



Queridos hermanos:

El Señor Jesús nos vuelve a convocar este año para celebrar juntos su Muerte y Resurrección. La Pascua es el encuentro de la comunidad creyente con el Resucitado que da un nuevo sentido a toda la existencia. De este encuentro comunitario tiene que aparecer en nosotros un signo precioso de la Resurrección de Cristo: la esperanza.

Desde que el Señor resucitó nuestra confianza no está puesta en nuestra fuerzas ni en nuestras iniciativas solamente, sino en “Aquel que nos reconforta, y por quien todo lo podemos” (cfr. Fil. 4,13). La esperanza nos ilumina en nuestras experiencias dolorosas. Es más que nunca necesaria en estos momentos de guerra en el mundo y de profundas dificultades en nuestro País, donde hay mucha angustia e incertidumbre por el futuro, la falta de trabajo y las carencias en tantos hogares.

La celebración de la Pascua nos enseña que no estamos solos y vencidos por nuestros problemas y sufrimientos. Es cierto, el Señor Resucitado nos ha dicho antes de su Ascensión “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20). El nos acompaña para que enfrentemos las dificultades de la vida con la fe y fortaleza de su Espíritu, y de esta manera demos testimonio que El venció a la muerte, y que siempre es posible preparar un mundo mejor.

Entonces no debemos resignarnos ante las dificultades y contrariedades que parecen obstaculizar el encuentro con el Señor de la Vida; por el contrario, la certeza de su resurrección nos obliga a renovar nuestra fe en que la vida triunfa siempre sobre la muerte mediante el amor hecho servicio fraterno al prójimo que sufre. Estamos invitados a llevar una vida nueva: “Así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva” (Rom. 6,4). Hoy hay muchos hermanos que esperan le demostremos con nuestra caridad que verdaderamente el Señor sigue vivo y los ama: los enfermos, los niños sin hogar o en la calle, los que están solos, los marginados por un modelo económico que los excluye y los deja en la miseria, los desencantados por las promesas que no se cumplen, los que sufren inseguridad y tienen miedo, los que no tienen fe o han perdido la esperanza. Nuestro amor cristiano tiene que anunciarles con obras el antiguo mensaje pascual: “Es verdad, el Señor ha resucitado” (Lc. 24,34).

Con mi bendición personal y un abrazo fraterno para todos y el deseo de un feliz encuentro con el Resucitado en esta Pascua.

Bahía Blanca, Pascua 2003.


Mons. Néstor Hugo Navarro,
administrador apostólico de Bahía Blanca



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