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“Yo he venido para que tengan vida
y la tengan en abundancia” (Jn.
10,10)
Mensaje pascual de los obispos de Río Negro y Neuquén - Año 2005
1) Estamos celebrando la Pascua, la Resurrección de Cristo, la Fiesta de
la Vida. Celebramos la presencia de Jesús resucitado entre nosotros, proclamando
que la vida es la verdad de la historia.
Él
está presente en medio de su pueblo,
para que como personas, familias, comunidades, pueblos, zonas rurales o
ciudades, todos sintamos y entendamos que la Pascua lo transforma todo: cambia
nuestro corazón, nace la Iglesia, que es el Pueblo de Dios en marcha hacia la
Vida definitiva, cambia el rumbo de la historia y por eso el
Dios de la Vida,
siempre presente en nuestra historia, nos llama a apostar por la vida. La
Resurrección es, precisamente, anunciar y vivir la Vida.
2)
El Papa Juan Pablo II, ha
invitado a todos, para este año 2005, a profundizar la gran verdad de que Jesús
Resucitado está en la Eucaristía. Por eso en esta Pascua proclamamos “la
Iglesia vive de la Eucaristía". Efectivamente, "el
misterio Pascual es el centro de nuestra vida", porque "la presencia del
Señor en su Cuerpo y en su Sangre, es lo más precioso que la Iglesia puede tener
en su caminar por la vida" (De la Carta "Iglesia y Eucaristía").
El Papa nos recuerda
también que la Eucaristía "da impulso a nuestro camino histórico", y hace
que "contribuyamos a edificar un mundo habitable y plenamente conforme al
designio de Dios". (Ídem…)
3) Los textos de la Sagrada Escritura de estos días Pascuales, hablan de
un pueblo que camina hacia el sepulcro, al lugar donde el mensaje
es que la muerte ha vencido. Pero se encuentran con que Jesús de Nazaret, el
Crucificado, “ha resucitado, no está aquí” (Marcos 16, 6). Ya la
última palabra no es la muerte, ya el camino final no es el sepulcro. El
sepulcro está vacío porque Cristo resucitó. ¡La vida ha vencido a la
muerte!
4) Lamentablemente, en los tiempos que corren, por los hechos que
vivimos, constatamos que el camino de la humanidad, muchas veces, termina en la
muerte. Hay demasiados hechos de muerte y
mucha muerte que se podría evitar;
depende de todos nosotros superar esta realidad. Veamos
algunos ejemplos:
- la muerte que son las
falsas alternativas que disgregan a la familia al no reconocerla un bien
precioso y necesario para el tejido social.
- la muerte que producen
mentalidades favorables al divorcio, a la contraconcepción, al aborto.
- la muerte de
quienes, con manipuleos leguleyos, no reconocen el derecho a la vida que posee
todo ser humano desde su concepción hasta la muerte natural.
- la muerte que es el no
cumplir las leyes que contemplan el derecho a la vida digna de los niños, los
ancianos, las mujeres, los migrantes, los indígenas, los campesinos, y tantos a
quienes no se les da la libertad de elegir.
- la muerte a que conduce
este sistema sin equidad, que lleva a lamentables desigualdades en los bienes de
la tierra y de la producción, a abusar de la tierra y el agua, a quebrar el
equilibrio ambiental.
- la muerte que significa
no entender que una mal llamada "educación sexual", pueda ser un arma que se
vuelve contra nuestros adolescentes y jóvenes, empujándolos a vivir un sexo sin
amor.
- la muerte a que se
someten a tantos jóvenes, que, sin boliches ni droga, sienten que la vida no
tiene sentido; o la muerte que producen los casinos dejando en la calle a tanta
gente engañada con falsos horizontes.
¡Tantos sepulcros!...
¡Tanta esperanza frustrada!...
5) Frente a este poder mortuorio está el
Dios de la Vida. Cristo, el Señor, vivo y
presente en medio de la gente, que nos dice "Yo soy la
Resurrección y la Vida, el que cree en Mí, aunque hubiera muerto vivirá" (Juan
11, 25) y también, "El que viene a Mí jamás tendrá hambre y el que cree
en Mí no tendrá sed" (Juan 6, 35).
Es bueno recordar lo que
decíamos los Obispos argentinos en plena crisis del 2001- 2002: "El Misterio
de la Muerte y Resurrección de Jesucristo... nos dice que hemos de morir a todo
lo que haya de malo en nosotros para resurgir a la Vida Nueva. Nada más mortal
que el pecado en todas sus formas, personal y social. Cada cristiano debe morir
a su pecado para poder ser un hombre nuevo. La Argentina debe morir a las
concepciones sociales corruptas de la vida política, económica, social y
cultural..." ("Para que renazca el País", 21/03/02).
"Urge regenerar una
convivencia social justa, digna, honesta y fraterna, que sostenga un sistema
político y económico basado en la verdad, la justicia, la libertad, la equidad y
la solidaridad"
("Navega mar adentro" CEA año 2003, Nº 67).
Como Cristo, estamos llamados a dar la vida y no a morir matando.
¿Qué esperamos, entonces,
para sumarnos al camino de la vida inaugurado por Cristo?
¿Buscamos de verdad la
vida? o ¿una vida aparente que implica la muerte de tantos y también la nuestra?
6)
¿Qué es entonces la
Pascua?
Pascua es la gran salida. Es la Salvación. En Pascua, la
muerte y los sepulcros son superados por la esperanza.
Pero no sólo la muerte
biológica, también las muertes del alma, las psicológicas, las sociales, las
espirituales pueden superarse. Gracias a la Pascua, no hay muertes absolutas ni
definitivas. Gracias a la Pascua podemos entender el por qué de tantas cosas.
Jesús vive.
No lo busquemos en los cementerios. Lo encontramos, sobre todo, en su
Eucaristía, en su Palabra, en su Iglesia, en la oración, en los pobres,
“sacramento de Cristo”, en la comunidad unida, en la familia, en la
solidaridad de nuestros barrios y pueblos, en los anhelos y esperanzas de la
gente de buena voluntad.
7)
Cristo está
vivo.
El
Señor está vivo y presente cuando:
- Superamos el egoísmo
con el Amor.
- Nos reconocemos
hermanos, nos damos la paz y nos perdonamos.
- Brindamos pan al que lo
necesita.
- Aseguramos justicia a
los débiles y excluidos.
- Estructuramos la
sociedad y las leyes en favor de los más pobres.
- Defendemos a los
inocentes en el seno de sus madres y a los ancianos abandonados.
- Luchamos en favor del
medio ambiente y la producción sustentable.
- Educamos a los jóvenes
para el amor que dura y crece.
- Visitamos a los presos
y brindamos salud a enfermos sin cobertura social.
- Entendemos que la
educación sexual, es una educación para el amor y la responsabilidad
- Alentamos el matrimonio
y la fidelidad conyugal.
- Abandonamos el afán de
tener siempre más y optamos por un estilo de vida sencillo y austero.
Ciertamente cada uno de
Uds. personal o comunitariamente pueden agregar otras respuestas a esta
pregunta:
¿Cuándo está vivo
Jesús en y entre nosotros?
8) Tres
acontecimientos celebran este año nuestras Iglesias particulares:
-
El Centenario del
regreso a la Casa del Padre del Venerable Ceferino Namuncurá,
quien anheló ser misionero de su pueblo en nuestra Patagonia. “Ceferino, el
buen indiecito, conceda a todos la fuerza para entregar la propia vida para el
bien común” (Carta de los Obispos Patagónicos a los jóvenes. 26/08/04).
-
el XXº aniversario del
Sínodo Rionegrino. "La fe Pascual será signo del Reino...
cuando (los cristianos) ensayen un nuevo estilo de vida con actitudes que
reflejen los criterios de Jesucristo en la historia personal y comunitaria"
(Exhortación Post- Sinodal de Río Negro del año 1985).
-
el Xº aniversario del
fallecimiento de don Jaime de Nevares. "La alegría
(Pascual) es fruto de la acción del Espíritu Santo en nosotros si nos dejamos
conducir por Él. No depende de las circunstancias, favorables o no de la vida.
Está por encima de los vaivenes de nuestra existencia. Puede convivir con el
dolor, enfermedad, las pruebas, incertidumbres y angustias. La fe las
transforma en gradas que acercan a Dios. Fuente de alegrías íntimas,
silenciosas, plenas de serenidad y paz. Junto al amor, es como el termómetro
de la vida interior, vida de Cristo Resucitado en nosotros " (don Jaime de
Nevares, poco antes de morir, 19/05/1995).
9) Participemos
todos de la Pascua, fruto de la Cruz, como participó María nuestra Madre, que
acompañó a su Hijo en su Muerte y en su Resurrección.
Los saludamos
fraternalmente y los bendecimos, deseándoles felices Pascuas de Resurrección.
Mons. Néstor H. Navarro,
Obispo del Alto Valle del Río Negro
Mons.
Fernando C. Maletti,
Obispo de San Carlos de Bariloche
Mons.
Esteban M. Laxague,
Obispo de Viedma
Mons.
Marcelo A. Melani,
Obispo de Neuquén
Mons. José
Pedro Pozzi,
Obispo emérito del Alto Valle |