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SE NOS HA DADO LA LUZ
Mensaje de Navidad del obispo-prelado de Humahuaca,
monseñor Pedro Olmedo.
"El
pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz" (Mt 4, 16).
Las tinieblas
de la noche nos recuerdan la situación de tantos hombres que caminan en la oscuridad, nos
hace pensar en el dolor de tantos hermanos que no saben hacia donde van en su vida, que
han perdido el rumbo en su búsqueda de felicidad, que se sienten solos, desanimados,
cansados por el camino...
Los problemas
de nuestra sociedad a veces nos suscitan desesperanza, desaliento y hasta una sensación
de fracaso de la humanidad. Es verdad que tenemos muchos logros en la ciencia, en la
técnica... pero ¿cómo se siente el hombre del siglo XX que se acaba? Se pide a gritos
mayor honestidad, una ética pública, mayor sensibilidad y la llegada de esa
"justicia social tan largamente esperada" de la que nos habla continuamente el
Papa. Y el hombre se sigue encerrando en sus logros materiales, en sus cosas conseguidas
de manera más o menos honesta... el hombre sigue soñando un mundo perfecto construido
por sus propias manos... y cada vez más siente la sensación del fracaso, del vacío
existencial, de la insatisfacción... Las cosas no llenan su corazón... ¡y así se hace
cada vez más noche!
Pablo
escribiendo a su discípulo Tito dice. "Se ha manifestado la gracia de Dios, que es
fuente de salvación para todos los hombres " (Tit. 2,11)
Jesús viene
para ser Luz para los hombres, para guiarlos, para decirles que no están solos y que vale
la pena seguir buscando el sentido de la existencia humana, porque él mismo ha asumido
nuestras debilidades.
Se nos ha
dado la luz. Basta sólo abrir los ojos de la fe para descubrirla: es Jesús, el Niño de
Belén que ha nacido pobre, porque hizo su opción preferencial por los pobres no de
palabra o en los papeles, sino desde su mismo nacimiento; que se hizo solidario con todos
los hombres, porque "no tuvo vergüenza de asumir en todo nuestra naturaleza humana
menos en el pecado"...
Una vez más
la Navidad nos invita a hacerle lugar a Dios, para que nuestra vida sea más honesta y
solidaria, y sea Dios el que nos guíe hacia la verdadera felicidad que es paz del
corazón, perdón para con el hermano, gesto de amor para el postergado, el marginado, el
pequeño, el que nos necesita.
Será
verdadera Navidad si como Jesús sabremos amar. FELIZ NAVIDAD.
Mons. Pedro
Olmedo, obispo prelado de Humahuaca
Este
documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2196, del 20 de enero de 1999 |