Mensaje de Mons. Pedro Olmedo Rivero, obispo prelado de Humahuaca
y Mons. Marcelo Palentini, obispo de Jujuy, para la Pascua 2002
Hermanas y hermanos:
Los
Obispos de Jujuy, Marcelo Palentini, y de Humahuaca, Pedro Olmedo, queremos
compartir con todos ustedes la alegría de Jesús resucitado en esta gran fiesta
de la Pascua.
Son
muchas las cosas tristes que ocurren a diario en nuestra Patria que pueden
eclipsar la esplendorosa luz pascual.
Son
muchas las penas, muchos los pesares que aquejan al pueblo. Son muchos los
valores fundamentales perdidos en nuestra sociedad. Y sabemos que una sociedad
sin valores está llamada a la desintegración. El Papa Juan Pablo II señalaba
unos cuantos valores bien necesarios: honestidad, austeridad, responsabilidad
por el bien común, solidaridad, espíritu de sacrificio, cultura del trabajo...
Al
faltar estos valores, los Obispos de la Argentina nos dicen claramente que
nuestra nación no es solo que está enferma, es que está en "estado
terminal", en la agonía. Esto suena muy grave, pero es la realidad. Y lo
verdaderamente grave es, como apuntan los Obispos, que los dirigentes
-políticos, económicos, gremiales, judiciales - no se dan, o no se quieren dar
cuenta de la gravedad, y no tienen la altura moral para dejar a un lado los
intereses propios o partidarios, para acudir en auxilio del moribundo.
Es
una inconsciencia y es indigno de unos dirigentes el que, mientras el pueblo
está sin trabajo y pasando hambre, ellos gocen de unos privilegios irritantes.
Como es indigno el manoseo político sobre los pobres negociando con su hambre y
su necesidad extrema. E indigno es el que en las actuales circunstancias de
agonía de la Patria, la principal preocupación de muchos dirigentes es la
preocupación partidaria, electoralista, arribista. Indigno y vergonzoso.
Todo
esto viene a ser como la oscuridad del sepulcro, las "sombras de
muerte", el "dominio de las tinieblas". Pero para los cristianos
la Resurrección de Jesús arroja una luz especial. El cristiano, con esta luz
de la Resurrección sabe muy bien que la vida siempre triunfa sobre la muerte,
el bien, sobre el mal; que vale la pena luchar por todo lo que es vida, por las
personas, por los más indefensos.
Con
esta certeza, y con esta fe, les decimos, hermanos que: por más que les pese a
los que cavan tumbas para los pobres; por más que les pese a los dirigentes que
siembran la confusión y manosean para sacar su provecho; por más que les pese
a los gobernantes que solo saben inventar ajustes para exprimir a los más
desprotegidos; y les decimos también que: a pesar que estamos en una situación
límite; a pesar que no le vemos mucha solución de futuro a esta crisis en que
estamos inmersos; a pesar de los pesares, la Resurrección de Cristo nos hace
seguir manteniendo viva la esperanza, y nos da fuerza para luchar por el bien y
para hacer que aflore y crezca en nuestra sociedad el Reino de Dios. A pesar de
los pesares, mantengamos viva y firme esa nuestra incontenible opción por la
vida.
Que
el Señor les bendiga con la abundancia de su gracia, y que la fuerza del
Resucitado nos ayude a todos a tomar partido en todo momento por la Vida y la
esperanza
FELIZ PASCUA de Resurrección les deseamos
Mons.
Pedro Olmedo, obispo prelado de Humahuaca
Mons.
Marcelino Palentini, obispo de Jujuy