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MENSAJE PASCUAL


Mensaje de Mons. Pedro Olmedo Rivero, obispo prelado de Humahuaca y de Mons. Marcelino Palentini, obispo de Jujuy, para la Pascua 2004.


En el mundo entero ya se estrenó la Pasión. No la de Cristo, sino la película del famoso cineasta australiano-norteamericano. Ha habido de todo: adhesiones y detracciones. Algunos denuncian la mucha sangre y otros la acusan de antisemita.

Los cristianos hemos recordado y  celebrado la Pasión de Cristo y su gloriosa Resurrección. El gran misterio Pascual, desde un gozoso eterno retorno litúrgico, apareció de nuevo en nuestras vidas lánguidas y mortecinas. La tierra se ha llenado de luz y de esperanza.

En el mundo Cristiano hubo una enorme  explosión de alegría.

Y sin embargo, millones de seres humanos siguen crucificados, víctimas de la injusticia y la insolidaridad. En nuestra Patria, la mitad de la población padece una humillante e injusta pobreza. En la provincia de Jujuy el 60%  de las familias, sobreviven  por debajo del nivel mínimo  de pobreza. Los míseros subsidios  de Jefes o Jefas de Hogar no llegan a todos, ni alcanzan  para cubrir las necesidades básicas de la canasta familiar, y pueden crear la pérdida de la cultura del trabajo y fortalecer la dependencia de las dádivas, si no son prontamente reformulados.

Nuestros pequeños productores, campesinos y aborígenes, agotada la paciencia, quieren manifestarse para exigir la entrega de tierras y las indemnizaciones del SENASA por la muertes de sus ovejitas y llamas en el norte de la Provincia..

En todo el país existe un clamor grande por la inseguridad ciudadana y  la muerte violenta de tantos inocentes. Y el Pueblo Argentino  se lanzó a la calle, silenciosamente, exigiendo mayor seguridad y respeto a la vida.

A nivel mundial, la sangre de miles de víctimas del terrorismo está clamando, desde la Tierra, al Señor de la vida, que sigue interpelando a los verdugos del terror:  ¿ Qué han hecho con sus hermanos?

Ante semejante situación mundial, nacional y provincial, tenemos la tentación de interpelar, asimismo, al Señor  de la Historia: ¿Tiene sentido la vida en un mundo tan injusto?

¿Triunfarán siempre los verdugos sobre las víctimas inocentes?

¿Será cierto   que el mal y la muerte no  tendrán la última palabra?

¿Cómo podremos mantener la esperanza en el reino de Dios?

¿Será el misterio Pascual de Cristo, garantía de Resurrección y Liberación para toda la Humanidad?

Las preguntas anteriores cuestionan nuestras vidas y ponen a prueba nuestra Fe.

Y en estos días de Pascua, la palabra de Dios y su mensaje de salvación   vuelve a iluminar nuestras vidas, fortaleciendo, al mismo tiempo  la esperanza y el Amor.      

Recordemos el  centro   del mensaje Pascual. Jesús el Señor  de la Vida, el inocente, fue traicionado, abandonado y condenado a muerte en la cruz. Hoy sigue siendo crucificado de nuevo. Su agonía se prolonga  en las victimas de nuestro tiempo. ¿Cómo podríamos bajarlos de la Cruz? ¿Qué podemos hacer por Cristo de nuevo Crucificado? ¿cómo comunicar esperanza a aquellos que viven desesperados?

Después de denunciar y luchar contra la cultura de la Muerte, de nuevo tenemos que anunciar y proclamar el gozo Pascual  del Domingo de Resurrección: Jesús esta vivo. ¡No esta aquí, ha RESUCITADO! Dios se ha puesto de parte del justo  y de la victima  y le ha resucitado.

La luz de la vida ha vencido a las tinieblas  de la muerte. El  es el Señor  y la plenitud de la historia humana. El vive y permanece vivo, dando vida a la comunidad de los creyentes e incluso a todos los seres humanos, dispersos  por la faz de la tierra, más allá de las culturas, razas y religiones.

¡Aleluya! El Señor ha resucitado  y vive para siempre ¡Aleluya! El es la razón de nuestra vida  y la garantía de nuestra esperanza  para construir un mundo nuevo  y una patria justa y solidaria para todos los Argentinos. Caminemos Juntos, a la luz del Resucitado y el gozo pascual de María, al encuentro de Cristo, vivo y presente en medio  de su pueblo.


¡Felices Pascuas de Resurrección! 


Mons. Marcelo Palentini, obispo de Jujuy

Mons. Pedro Olmedo, obispo prelado de Humahuaca



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