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UNA LUZ, AL
OTRO LADO DEL RÍO...
Mensaje de monseñor Marcelino Palentini, obispo de Jujuy y de monseñor Pedro
Olmedo, obispo prelado de Humahuaca para la Pascua 2005
La Pascua de este año 2005, nos ha llegado rápida, de improviso, casi sin
solución de continuidad. La historia del mundo sigue dando vueltas alrededor de
la rueda del tiempo y millones de personas viven sin encontrar la razón y el
sentido de la existencia.
En muchos países, la vida se
ha convertido en paisaje de la muerte:
-
Terremotos y maremotos,
desastres ecológicos,
-
Terrorismo y violencia por
doquier,
-
Situaciones de muerte en
Irak y Oriente Medio,
-
Muro del odio en los
territorios ocupados por Israel en Palestina,
-
Hambre y miseria en gran
parte de la población mundial,
-
Ilegítima defensa de la
cultura de la muerte: guerras preventivas, aborto, eutanasia, etc.
-
Choque de civilizaciones,
culturas y religiones…
En nuestra Patria y Provincia
de Jujuy, la situación continúa siendo muy dura y profundamente injusta:
-
Corrupción no superada en
distintos estratos de la sociedad
-
Narcotráfico y crecimiento
del consumo de drogas,
-
Desocupación e hiriente
desigualdad social con un índice de pobreza de un 38% de la población,
-
Desintegración familiar,
desnutrición y mortalidad infantil y miles de jóvenes sin perspectiva de
futuro, enganchados en el alcohol y la droga,
-
Insuficiente preocupación
gubernamental por los sectores populares y las comunidades originarias con
consiguientes problemas de salud, educación, recuperación de las tierras,
Ante semejante situación
social, la dura realidad nos cuestiona y nos interpela a todos con trascendentes
preguntas:
¿Tiene sentido la Historia
humana?
¿Es, en verdad, la Vida el
valor fundamental de la existencia?
¿Merece la pena vivir y
luchar por un mundo más justo y solidario?
¿En un mundo globalizado,
qué pueden hacer los millones de excluidos?
¿Es posible mantener la
Esperanza para construir el Reino de Dios en nuestro mundo?
Miles de personas, de todas
las culturas, razas y religiones, pretenden dar respuestas a las preguntas
anteriores. Poetas, artistas, científicos, políticos y teólogos mantienen aún la
Esperanza de una sociedad más justa y fraterna.
Jorge Drexler, cantautor
español de origen uruguayo, nos llena de ilusión y esperanzas con este hermoso
tema:
“Clavo mi remo en el agua, llevo tu remo en el mío.
Creo que he visto una luz al otro lado del río.
El día le irá pudiendo poco a poco al frío.
Creo que he visto una luz al otro lado del río.
Sobre todo, creo que no todo está perdido.
Tanta lágrima, tanta lágrima, y yo, soy un vaso vacío…
Oigo una voz que me llama, casi un suspiro:
¡Rema, rema, rema!
En esta orilla del mundo lo que no es presa, es baldío.
Creo que he visto una luz al otro lado del río.
Yo, muy serio, voy remando y muy adentro sonrío.
Creo que he visto una luz al otro lado del río.”
El poema hecho canción, de Jorge Drexler, es bellísimo y de una profundidad
impresionante: “No todo está perdido, porque he visto una luz al otro lado del
río.” Para nosotros los cristianos, seguidores de Jesús de Nazaret, la Pascua es
la razón última de nuestra Esperanza y la seguridad de que el mal y la muerte no
tendrán la última palabra.
La noche profunda y oscura
del mundo quedó absorbida por la luz incorruptible de Cristo Resucitado,
iluminando el universo entero con un nuevo resplandor, más fuerte y brillante
que el sol, y proyectando su luz al otro lado del río, donde el horizonte del
mundo se llena de Esperanza y plenitud.
Los cristianos celebramos, de
nuevo, en el Año litúrgico, la Gran Pascua Cósmica, el día luminoso, duradero y
eterno, que vencerá definitivamente las sombras de la muerte e instalará para
siempre, el mundo nuevo y el Reino de Dios en esta Tierra, germen y paraíso
fértil del Reino eterno y definitivo del Amor.
Juan Pablo II, que está
viviendo en estos momentos, su propia Pascua, nos recuerda y nos anima a “seguir
remando mar adentro”, con Cristo Resucitado, fulgurante luz del mundo, Liberador
y Salvador de toda la Humanidad, pues Él nos espera del otro lado del río y
llevará nuestro remo en el suyo, para que juntos sigamos remando y construyendo
un mundo de Paz, Justicia y Fraternidad, ya en esta tierra, hasta que lleguemos
todos a la Pascua eterna y al Reino eterno del Amor.
¡Felices Pascuas de
Resurrección!, sus hermanos en Cristo Resucitado,
Mons. Marcelino Palentini, obispo de Jujuy
Mons.
Pedro Olmedo, obispo prelado de Humahuaca |