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SEGUIMOS CON
LO DE SIEMPRE
Homilía de monseñor Joaquín Piña, obispo de Puerto Iguazú,
28 de noviembre de 2003
Hermanos y amigos:
¿Qué tal pasaron Ustedes la
Navidad?
Quiero pensar que muy bien.
Mucha gente, en estos días, vino a la Iglesia a saludarle, o felicitarle a Jesús
Y no son pocos los que se prepararon con esta linda Novena, que hacemos en las
casas, y que llamamos la Navidad en Familia. En casi todos los barrios me
contaban que representaron algún Pesebre viviente, o que realizaron algún tipo
de festival navideño.
Todo esto está muy bien. Me
alegra ver a la gente contenta. Que se reúne la familia. Esto es lindo. Algunos
me decían que este año estuvo un poco mejor. Por lo menos hay un poco más de
esperanza...
Lamentablemente, no para
todos. Hay mucha gente que está sin trabajo, y si no se crean fuentes de
trabajo; y los que lo tienen se ponen a trabajar, naturalmente que la situación
no va a cambiar, aunque los números de lo que llaman la macroeconomía aparezcan
un poco mejores. Es evidente que todos estos planes de Jefes y Jefas de Hogar
sólo sirven para tapar un poco el problema en las estadísticas del INDEC, para
que no aparezcan números tan alarmantes. Pero, díganme Ustedes cómo hace una
familia para vivir con 150 pesos al mes. Si es que le pagan. Porque, en esto,
como en todos los planes sociales, ha habido mucho manejo político. El
clientelismo de siempre. ¡Qué pena que se haga política a costa de los pobres,
robándoles su dignidad!
Está bien que nuestra gente
se contenta con bien poco; pero no debería ser así. Nosotros alcanzamos a
comprar medio lechón y destapamos una sidra, me decía uno. Y es cierto que los
pobres son más felices con poco que los ricos con su “mucho”, que nunca se
sacia.
Yo sé bien que no es fácil de
solucionar el problema de la falta de trabajo. No se van a crear los puestos, y
distribuir mejor la riqueza de un día para el otro. Pero... lo que creo que
podríamos y deberíamos hacer es no permitir que sigan robando tanto estos que
tanto daño hicieron al país. Porque, -aparte de los graves errores en la
conducción económica-, es evidente que la corrupción es una de las principales
causas que nos llevaron a esta situación.
Todos nos escandalizamos,
días pasados, por lo de las coimas en el Senado. Pero no es necesario ir hasta
Buenos Aires para encontrarnos con situaciones como ésta. A cada rato escucho
cosas, que yo llamaría peores, que suceden por aquí.
Ya dije que tenía “cierta
esperanza” de cambio, en un Gobierno Nacional, que parece que quiere hacer las
cosas mejor. Pero lo que es por aquí, veo que seguimos en las mismas. Y con los
mismos, salvo honrosas excepciones. Uno se entera de cosas que cuesta creer.
¿Qué me dicen, por ejemplo, de esta persecución política que se ha desatado en
la Provincia y en los Municipios? Si, al menos, fuera para poner a gente mejor.
Pero seguimos con lo del clientelismo de siempre. Lindos discursos de
renovación; pero lo que luego hacen es todo lo contrario: Autoritarismo.
Privilegios. Negociados...
Claro que son lo
suficientemente inteligentes para poner sus cuentas a nombre de otros; amigos,
parientes, suegros o sobrinos... La carrera política como una forma de
enriquecerse. (Por algo no la quieren dejar). Y seguimos con lo de siempre, los
ricos cada vez más ricos, a costa de los pobres cada vez más pobres.
Evidentemente que esto no lo
quiere Dios. Esto no es lo que nos vino a enseñar Jesús, el que nació en Belén.
Por eso es que estos que no tienen la conciencia tranquila, (¡aunque digan lo
contrario!), no quieren venir a la Iglesia, para no escuchar lo que no quieren
escuchar. No el dedo acusador del Obispo, o del cura, sino del Evangelio. Ojalá
que el Niño Dios les toque el corazón. Y que tengamos un año nuevo mejor.
Su Padre Obispo
Mons. Joaquín Piña y Batllevell,
obispo de Puerto Iguazú
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