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llegar
a la Semana santa muy unidos a dios y a nuestros hermanos
Mensaje del obispo de
Santo Tomé, monseñor Francisco Polti,
al iniciarse la Cuaresma del año
2001
Al comenzar este tiempo de Cuaresma mi oración por los
fieles de la diócesis se hace más intensa para que sepamos profundizar y
hacer vida de nuestra vida las palabras con las que el Santo Padre titula
su mensaje cuaresmal de 2001: «La caridad no toma en cuenta el mal» (1) .
"Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de
la salvación", leeremos en la liturgia de la misa, al inicio de la
Cuaresma (2). Aunque no hay época del año que no sea
rica en dones divinos, este tiempo lo es de modo particular, por servir de
preparación para la Pascua, la solemnidad más grande del año
litúrgico. En la Semana Santa, en efecto, la Iglesia recuerda y revive la
Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, por las que el demonio ha
sido vencido, el mundo redimido de los pecados y los hombres hechos hijos
de Dios.
Estas riquezas divinas que Dios quiere prodigar a sus
hijos son para que nos convirtamos, para que volvamos a El, para que
vivamos más cerca de El. "¿Cómo acoger la llamada a la
conversión...? ¿Cómo llevar a cabo un serio cambio en mi vida? Es
necesario, ante todo, abrir el corazón a los conmovedores mensajes de la
Liturgia", nos recuerda el Santo Padre (3).
En una de las oraciones de la misa del Miércoles de
Cuaresma le pedimos al Señor que "por las obras de penitencia y
caridad, dominemos nuestras pasiones y, purificados del pecado, podamos
celebrar con fervor la Pasión de tu Hijo" (4) . Y la
mejor obra de penitencia es acudir con frecuencia al sacramento de la
Reconciliación, que es una muestra evidente del amor paternal de nuestro
Padre del Cielo, siempre dispuesto al perdón y a la misericordia. Y de
ahí la trascendencia de cuidar muy bien la confesión sacramental: la
preparación, el dolor, los propósitos, la satisfacción.
Habiendo recibido el perdón de Dios por nuestros
pecados tendremos paz en nuestra alma, y sabremos dar de esta paz a los
que nos rodean. El Sumo Pontífice afirma que "el único camino
posible de la paz es el perdón. Aceptar y ofrecer el perdón hace posible
una nueva cualidad de relaciones entre los hombres..." (5) .
Y ello nos llevará a animar a los que conviven habitualmente con nosotros
-por razones de parentesco, amistad o trabajo-, a que frecuenten
habitualmente esa fuente de gracia y de perdón que la Iglesia dispensa
abundantemente en el sacramento de la misericordia divina.
"La caridad no toma en cuenta el mal"
(6) .
Mediante el sacramento de la Reconciliación, el Padre nos concede en
Cristo su perdón y esto nos empuja a vivir en la caridad, considerando al
otro no como un enemigo sino como un hermano", nos sigue diciendo el
Santo Padre. En este tiempo se nos pide que rechacemos la comodidad –la
triste comodidad- de mirar a distancia, con frialdad, lo que sucede en el
mundo, a los necesitados que están alrededor nuestro. "En los días
sagrados de la Cuaresma la "colecta" asume un valor
significativo, porque no se trata de dar lo que nos es superfluo para
tranquilizar la propia conciencia, sino de hacerse cargo con solidaria
solicitud de la miseria presente en el mundo", prosigue el Santo
Padre (7).
Hemos de animarnos, entre todos, a dejar de ser
espectadores pasivos, y actuar, hacer el bien, cada uno en su estado, en
su profesión u oficio, para mitigar las condiciones de indigencia en las
que viven tantas personas a nuestro alrededor, en nuestra diócesis y en
nuestra querida provincia de Corrientes.
Y con estas obras de penitencia y de caridad –y las
que nos sugiera el Espíritu Santo en nuestra alma en gracia– recorreremos
este tiempo cuaresmal, y llegaremos a la Semana Santa muy unidos a Dios y
a nuestros hermanos.
Pedimos a la Santa Madre de Dios, María de Itatí, que
fomente en nuestras almas la unión al Romano Pontífice y que sintamos la
unidad del Cuerpo Místico, llevando a diario "los unos las cargas de
los otros" (8).
Con el deseo de una feliz Pascua de Resurrección, les
envío mi bendición más afectuosa.
Santo Tomé, Cuaresma 2001.
Notas
(1) 1Cor 13,5.
(2) Miércoles
Ceniza L.II (2 Cor 6,2)
(3) Juan Pablo
II. Mensaje para la Cuaresma 2001, n.1.
(4) Oración
sobre las ofrendas.
(5) Juan Pablo
II, mensaje para la Cuaresma 2001, n.4.
(6) 1 Cor 13,
5.
(7) Juan Pablo
II. Mensaje para la Cuaresma 2001, n.5.
(8) Gal 6, 2.
Este
documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2308, del
14 de marzo de 2001 |