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¡Abran las puertas a Cristo!


Mensaje de Mons. Francisco Polti, obispo de Santo Tomé, 
con motivo de la Navidad 2003


 


Bajo este lema, el pasado 8 de diciembre, desde la Catedral y cada una de las Parroquias inaugurábamos el Año Jubilar Diocesano, por los 25 años de creación de la Diócesis por el Santo Padre Juan Pablo II, el 3 de julio de 1979.

La conmemoración del nacimiento de Jesús en el Portal de Belén es una nueva oportunidad para abrir las puertas, de par en par, de nuestro corazón, para que el Niño Dios pueda encontrar en él una digna morada.

Así como San José, esposo de Santa María y padre aquí en la tierra de Jesús, arregló aquel pobre pesebre para la llegada del Salvador al mundo, así debemos preparar nuestro corazón.

Ante todo, como primer paso, debemos contemplar el Misterio de Dios que se hace hombre; metiéndonos como un personaje más en los Evangelios, lo que desembocará en el asombro y en un diálogo afectuoso con el Señor.

Este diálogo no solo debe ser personal, sino que en cada hogar, la familia, Iglesia doméstica, se abra a la oración ante el pesebre; para que cada uno de los integrantes irradie paz, amor, dulzura, tolerancia, perdón, docilidad y respeto a imagen del hogar de Jesús, María y José, el hogar de Nazareth.

¡Qué alegría para Dios ver a toda la familia rezando ante el Pesebre! Junto con la oración vendrá la unión familiar más plena, como nos recordaba el Santo Padre en la Carta Apostólica sobre el Rosario, citando a San Agustín: “familia que reza unida, permanece unida" (1).

Si el asombro fue grande ante Dios que se hace como uno de nosotros, excepto en el pecado, cuánto mayor ante Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, oculto bajo el pan y el vino consagrados.

Ese mismo Dios que nació en Belén, hoy se nos da como alimento para nuestras almas, para no ser fugitivos de la ciudad terrena, mientras peregrinamos a la Casa del Padre. El X° Congreso Eucarístico Nacional que tendrá lugar en Corrientes, nos recordará que Jesús en la Hostia Santa debe ser el centro y la raíz de toda nuestra vida.

“Lo primero que produce la Eucaristía, a partir de los corazones que reciben su gracia, es la comunión fraterna, la vida compartida y los bienes repartidos (2). Este es un tiempo oportuno, al ver a Dios que se ha abajado tanto, para dejar de pensar sólo en nosotros mismos y comenzar a tener presentes a los hermanos, “a abrirse generosamente a los demás, haciendo suyo las necesidades de los otros, dando su vida por los hermanos" (3).

Al Hijo de Dios que viene como un niño en la Navidad y que se nos ofrece cada jornada como Pan de Vida, abramos las puertas de nuestro corazón para que nuestro andar en la tierra sea el camino del Cielo.

Con el deseo de una santa y feliz Navidad, e invocando la protección de la Sagrada Familia de Nazareth, les imparto mi más cariñosa bendición pastoral.

Santo Tomé, 11 de diciembre de 2003.


Mons. Francisco Polti,
obispo de Santo Tomé


Notas:

(1) Juan Pablo II, Carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, 16 de octubre de 2002

(2) Conferencia Episcopal Argentina, “Denles ustedes de Comer”, n° 58, 31 de mayo de 2003

(3) Conferencia Episcopal Argentina, “Denles ustedes de Comer”, n° 59, 31 de mayo de 2003



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