Su Santidad el Papa Juan Pablo II ha regresado a la Casa del Padre. Por
tal motivo ruego a todos los fieles cristianos de la Diócesis de Santo
Tomé a elevar con serena confianza sus oraciones a Dios por el eterno
descanso del Santo Padre.
Su testimonio de
servicio a la Iglesia y a la humanidad nos debe estimular a abrir nuestros
corazones al Amor de Cristo. Nos enseñó y nos alentó -con su vida y sus
palabras- a afrontar las pruebas de la vida con un abandono confiado en
las manos de Dios.
Todos nos sentimos
llenos de gratitud a Dios por el Papa que nos ha dado. Y ahora, mientras
rezamos por él, también acudimos a su intercesión ante la Santísima
Trinidad para que nosotros, de igual modo, sepamos entregarnos totalmente
a la voluntad divina. De este modo, nuestra esperanza no quedará
decepcionada, porque creemos en la certeza de la alegría de la Pascua
Eterna.
A la vez, ahora es
tiempo de rezar por el próximo Papa, a quien ya queremos aunque no le
conozcamos; porque el Sucesor del Apóstol Pedro, sea quien sea es, para
todos los católicos, el Vicario de Cristo en la tierra.
Y ese cariño al Romano
Pontífice, no sólo debe ser afectivo, sino que debemos demostrarlo con
obras, es decir con nuestras oraciones por su persona e intenciones, y
sobre todo siendo muy fieles a su Magisterio, como intentamos serlo con
Juan Pablo II.
De esta manera, nuestra
vida podrá resumirse en estar todos juntos a Pedro para que él nos
conduzca a Jesús por María.
Santo Tomé, 4 de abril de 2005