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Emitir
con conciencia el voto
Mensaje de Mons. Agustín
Radrizzani, obispo de Neuquén, a las comunidades de la diócesis, con motivo de las próximas elecciones
provinciales y nacionales, del 24 de octubre de 1999.
«...Incumbe a las comunidades cristianas discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, en
comunión con los obispos responsables de las mismas, en diálogo con los demás
cristianos y con todos los hombres de Buena Voluntad, las opciones y los compromisos que
conviene asumir para realizar las transformaciones sociales, políticas y económicas que
se consideren de urgente necesidad...» (Pablo VI «Octogesima adveniens, Nº 4).
Hermanos de Neuquén: Las próximas elecciones provinciales y nacionales son una óptima
oportunidad para actuar y cambiar esta realidad poblada de antivalores.
Por eso miramos
plataformas y candidatos, a fin de emitir con conciencia el voto con el que elegiremos a
quienes nos gobiernen.
¿Qué mirar de un candidato?
No sólo sus discursos, sino su estilo de vida: una vida de
honestidad, trabajo, austeridad, solidaridad y competencia.
Es importante
1. Que quiera gobernar para el Pueblo, para los más
desposeídos, para los marginados.
2. Que quiera gobernar con la colaboración de los
demás partidos, de los demás políticos, y de las otras organizaciones sociales que
tiene nuestra sociedad.
3. Que sea capaz de dialogar, que durante los
conflictos tenga una voluntad eficaz de acercar partes y que con sinceridad vea lo
positivo de cada propuesta.
4. Que tenga una absoluta transparencia en la
gestión económica de su gobierno.
5. Finalmente, que no use la política para su
beneficio personal, sino para servir al Pueblo. En este sentido me pregunto: ¿Por
qué hay personas que aspiran a dos cargos distintos en una misma elección?
¿Qué mirar de un partido político?
¿Cuáles son los valores que dice
profesar y proponer?
¿Cómo los ha encarnado durante su
trayectoria?
¿Sabe construir el diálogo?
¿Respeta las decisiones de la
mayoría de los ciudadanos?
¿Tiene actitudes de colaborar en un
proyecto que esté al servicio del bien común?
¿Define incondicionalmente la vida
desde el momento de su concepción?
¿Se preocupa y ocupa en serio por
la defensa de la familia?
¿Posee verdadera voluntad y empeño
en multiplicar las fuentes de trabajo y todo aquello que favorezca a la convivencia
social?
¿Respeta la independencia de los
distintos poderes del Estado, como son el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, de modo
que se afiance la vida democrática?
¿Propone y trabaja en la búsqueda
de caminos para una distribución más justa de la riqueza que está terriblemente
concentrada en pocas manos y en pocas empresas?
Hermanos: No dejemos de soñar con una política donde lo más importante sean los
jóvenes, los más pobres; una política que traiga trabajo para todos, una política sin
corrupción, sin acomodos, sin negociados sucios.
Una política que vaya construyendo con el esfuerzo de todos un mundo más
justo, fraterno y solidario.
Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Neuquén
Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº
2234, del 13
de octubre de 1999
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