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25 AÑOS DEL PONTIFICADO DE
JUAN PABLO II
Homilía de Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora
del 16 de octubre de 2003
Queridos Hermanos:
Celebramos hoy los 25 años del Papado de Su Santidad Juan Pablo II.
Ambas
Lecturas nos hablan de la caridad y es lo que hemos visto en este querido
Pastor que Dios ha regalado a su Santa Iglesia.
I.
TENEMOS PAPA
El 16 de octubre de 1978 inicia su Pontificado un Papa con un nombre que
costaba pronunciar Karol Wojtyla. No era conocido para el común de la
gente y no era italiano.
El hasta
entonces Arzobispo de Cracovia tenía 58 años de edad.
II. EL
SEÑOR LO HA PREPARADO PARA EL “PASTOREO” DE SU PUEBLO
1. Del nacimiento a su juventud
Este
hombre de Dios a quien afectuosamente llamaban Lolek había nacido en
Polonia el 18 de mayo de 1920. Fue el tercero de dos hermanos Eduardo y
Olga que murió a muy corta edad. Tiene 9 años cuando pierde a su madre y
tres años más tarde a su hermano.
Para
ayudar a su padre se emplea como peón en una cantera del grupo químico
Solvay, participa en una compañía de teatro Rhapsodie y vive aferrado a la
oración.
2. Los caminos de la Providencia y la confirmación de su vocación
La
Providencia quiso que conociera a un modesto sastre Jan Tytanowsky que le
hizo conocer a los místicos españoles, en especial a San Juan de la Cruz.
La
oración, su constancia y estos místicos son la escuela en donde crece su
vocación religiosa.
Fiel a
la búsqueda de la Voluntad de Dios participa clandestinamente en los
cursos del seminario y después se matricula en teología para continuar sus
estudios. Es ordenado sacerdote en 1946.
Fue
enviado a Roma y allí obtiene el doctorado en teología.
Durante
sus estudios siguió trabajando pastoralmente entre los polacos inmigrantes
en Francia, Bélgica y Holanda. Vuelto a Polonia trabajó en la Universidad
de Lublín siguió estudiando y obtuvo el doctorado en filosofía.
3. Serás Pastor de tu pueblo
A los 38
años de edad fue nombrado auxiliar de Cracovia y a los 44 era ya Arzobispo
de dicha Ciudad. A los 47 años Pablo VI le hizo Cardenal.
III.
INTENTANDO PENETRAR EL MISTERIO
4. No tengan miedo
Después
de ver los momentos más significativos de su vida, ahora nos preguntamos
¿quién es en verdad Juan Pablo II? ¿Podemos, a través de sus palabras y
gestos acceder a su ser?
Nunca
lograremos penetrar en lo profundo de su ser pues como todo hombre, el
Papa, antes que nada es un misterio.
Los
primeros años de su Pontificado se nos presentaba como “el atleta de Dios”
y repetía “No tengan miedo”.
Juan
Pablo II está convencido que el amor de Dios cuando llega al corazón del
hombre, no sólo lo convence de su pecado, sino que lo sana y lo hace capaz
de corresponder con una entrega gozosa. Este amor genera una profunda
amistad divina – humana. Este es el sentido de sus palabras: “¡Abran las
puertas al Redentor!”
Porque
Dios ha querido que su causa fuese el hombre, él ha querido siempre
defender los derechos humanos y ser testigo de la dignidad de la persona
humana desde la concepción hasta la muerte. Dignidad que se pone de
manifiesto cuando todo hombre es respetado como un valor absoluto y no
relativo.
5. El hombre de oración que proclama la victoria de Dios sobre el mal
El no se
apoya en su sola fuerza, su sostén es el Señor. Él sabe que el Creador del
hombre, es también el Redentor y que la salvación triunfa sobre el mal.
De esta
convicción brota su alegría y lo hace hombre de esperanza que afirma el
valor de la existencia, el valor de la Creación y la esperanza de la vida
futura.
No es
una alegría ingenua que ignora la presencia del dolor, pero sabe que el
mal se puede vencer con el bien.
6. Convencer del pecado para abrirse a la gracia
Juan
Pablo II sabe que la Iglesia cumple su misión en la medida que “convenza”
al hombre de su pecado para que se abra a la misericordia de Dios. El amor
redentor es más grande que cualquier pecado. Esto hace el Papa valiente y
prudente para que el anunciar de la verdad del pecado, no opaque el
misterio de la misericordia de Dios.
7. El escándalo de la cruz
Es desde
la cruz como puede Juan Pablo interpretar la suerte del hombre sufriente.
Dios se pone de parte de quien padece y sufre en él. Así otorga sentido al
sufrimiento humano, no por especulación, sino por padecer con quien
padece.
Es en el
abandono y en la aparente derrota de la cruz donde se manifiesta la
omnipotencia de Dios al aceptar libremente el dolor.
Mirar el
Crucificado y mirar a los crucificados ha sido una constante en la vida
del Romano Pontífice. Por eso se muestra cerca de los enfermos, leprosos,
privados de libertad. Pelea incansablemente por la paz, se preocupa por
los marginados y muestra predilección por la abandonada Africa.
Proféticamente denuncia las violaciones de los derechos humanos allí donde
se profanan, etc.
El Papa
sabe que la Iglesia está llamada a dar testimonio de Cristo crucificado y
resucitado hasta los confines de la tierra. Por eso quiso hacerse
peregrino para estar junto al hombre.
8. El Papa y los jóvenes
El busca
a los jóvenes y ellos lo buscan a él. Él sabe dar las respuestas
verdaderas y exigentes. Los jóvenes no las rechazan, se diría más bien que
las esperan.
Nadie
inventó las jornadas de la juventud. Fueron los mismos jóvenes quienes las
crearon. El Papa confiesa humildemente que los jóvenes lo llevan a él y
que lo exhortan a ser joven. Estos encuentros son una ocasión para repetir
los valores cristianos y alentar a la juventud para alcanzar los grandes
ideales. Muchos de ellos han cedido ante la civilización del consumo y si
bien sus ansias no se traducen en compromisos, quieren como el joven del
Evangelio, la respuesta a los interrogantes fundamentales y el sentido de
la vida.
9. Juan Pablo, conocedor del mundo comunista y la Virgen de Fátima
Es
conocedor del mundo comunista y tiene una clara consciencia eclesial.
Está
convencido que la Iglesia se halla por encima de todo partido y de toda
ideología y que todo ataque a la libre expresión de la voluntad de las
naciones, ha de ser denunciado enérgicamente. Sabe que el comunismo tiene
su origen en reclamos nobles: es la protesta frente a la injusticia. Esta
protesta se convirtió en ideología.
Después
de tres años de Pontificado, el 13 de mayo de 1981 es víctima de un
injusto atentado. Era el aniversario de la primera aparición en Fátima.
Así
leerá los acontecimientos. “Qué decir de los tres niños de Fátima que
oyeron “Rusia se convertirá”, y al final “¡mi corazón triunfará!”. No
pudieron ellos inventar tales predicciones. No sabían ni historia, ni
geografía y sabían aún menos de los movimientos sociales y de la evolución
de las ideologías...El comunismo como sistema, en cierto sentido, se ha
caído solo por su propia debilidad interna”.
10. Los círculos del diálogo
Como
Pastor universal quiere dialogar con todos, monoteistas, politeistas, no
creyentes, sin renunciar a Jesucristo como único camino de salvación.
En la
búsqueda de un camino común, el Papa ha entendido que la paz es el
concepto que aglutina a todos los hombres y por eso en 1986, año
proclamado por las Naciones Unidas como el Año de la Paz, promueve la idea
de realizar un encuentro interreligioso en Asís en el cual cada
representante de las distintas religiones, dirija una oración pidiendo la
paz sobre la tierra.
Es en su
historia personal y en su nacionalidad donde encontramos las raíces de
este afán dialogal. En efecto Polonia ha sido un estado de muchas
nacionalidades y de muchas confesiones cristianas y no sólo cristianas.
Esto hace que los polacos tengan una mentalidad de tolerancia y apertura
hacia la gente que piensa de modo distinto, uqe habla otras lenguas, que
cree, reza y celebra los misterios de la fe de modo diferente. La historia
de Polonia, ha estado penetrada por concretas iniciativas de unificación.
En esta
dialéctica, el Papa, descubre un don de la Providencia que quiere que
alcancemos la unidad en la pluralidad. Pero esta no puede ser una
justificación de las divisiones que se radicalizan cada vez más. Debe
llegar el tiempo en que se manifieste el amor que une.
11. Hombre de Concilio y promotor de reformas
En el
Concilio era un Obispo joven, pero ya en la 3ª sesión estaba en el equipo
que preparaba “Gaudium et Spes”.
En los
debates conciliares llega a intervenir ocho veces para difundir la
libertad religiosa y reivindicar para la Iglesia el derecho de llevar a
cabo la misión de testimoniar el mensaje cristiano.
Queriendo llevar a cabo las reformas del Concilio, promulgará en 1983 el
nuevo Código de Derecho Canónico y en 1985 convoca un Sínodo
Extraordinario para extraer las enseñanzas del Concilio. Aquí se anuncia
la elaboración de un tratado sobre la fe en forma de Catecismo Universal.
El
ímpetu por llevar adelante esta renovación post-conciliar lo lleva a
escribir incansablemente. Entre Encíclicas, Exhortaciones, Constituciones
y Cartas apostólicas suman 110 los escritos. Incluso, como Papa también ha
publicado los libros «Cruzando el umbral de la esperanza» (1994); «Don y
misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal»
(1996) y «Meditaciones», libro de poesías (2003).
Llevar
la Palabra de Dios a fin de que ilumine las distintas realidades significa
para Juan Pablo un compromiso concreto que no ahorra esfuerzos. Así ha
proclamado 1310 beatos y 469 santos. Asimismo ha creado 201 Cardenales.
También ha presidido 6 asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio y 15
Asambleas del Sínodo de los Obispos.
Ningún
otro Papa se ha encontrado con tantas personas como él: en cifras, más de
16.700.00 peregrinos han participado en las más de 1000 Audiencias
Generales. Ese numero no incluye las otras audiencias especiales y las
ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran
Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa ha encontrado
durante las visitas pastorales. Hay que recordar también las numerosas
personalidades de gobierno con las que se ha entrevistado durante las 38
visitas oficiales y los 690 encuentros con jefes de Estado y 226 con
Ministros.
Sin
embargo, todas estas ocupaciones no lo han llevado a olvidar que como
sucesor de Pedro ha de dar a todos una palabra de aliento en medio de
tantos sufrimientos. Así lo vemos visitando a Alí Agca, quien en 1983
fuera su agresor, para confirmarle el perdón que ya había expresado
públicamente. Intenta por todos los medios de atraer a Mons. Marcel
Lefebvre a la comunión eclesial; acepta al arrepentido Obispo Milingo a
fin de que brille la misericordia de Dios etc.
12. Joven de espíritu
El Papa,
al elegir como lema de su Pontificado la fórmula Totus Tus sabe que ella
no posee solamente un carácter piadoso. «No es una simple expresión de
devoción: es algo más». Es comprender que María, la Madre del Salvador es
quien nos conduce a Jesús. Él mismo declara que gracias a san Luis Grignon
de Montfort comprendió que la verdadera devoción a la Madre de Dios es
cristocéntrica. Pesan en Su Santidad las palabras del cardenal August
Hlond (predecesor del cardenal Stefan Wyszynsk) quien al morir, pronunció
estas significativas palabras: «La victoria, si llega, llegará por medio
de Maria». Pues bien, durante su ministerio pastoral en Polonia, fue
testigo del modo en que aquellas palabras se iban realizando «Cristo
vencerá por medio de Ella, porque Él quiere que las victorias de la
Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo del futuro estén unidas a
Ella [...] Y he aquí que llegó el 13 de mayo de 1981. Cuando fui alcanzado
por el proyectil en el atentado en la plaza de San Pedro, no reparé al
principio en el hecho de que aquél era precisamente el aniversario del día
en que María se había aparecido a los tres niños de Fátima, en Portugal,
dirigiéndoles aquellas palabras que, con el fin del siglo, parecen
acercarse a su cumplimiento. ¿Con este suceso acaso no ha dicho Cristo,
una vez más, Su “¡No tengan miedo!”? ¿No ha repetido al Papa, a la Iglesia
e, indirectamente, a toda la familia humana estas palabras pascuales? Al
finalizar este segundo milenio tenemos quizá más que nunca necesidad de
estas palabras de Cristo resucitado: “¡No tengan miedo!” [...] Tienen
necesidad las naciones, las que han renacido después de la caída del
imperio comunista, pero también las que han asistido a esa experiencia
desde fuera. Tienen necesidad de esas palabras los pueblos y las naciones
del mundo entero. Es necesario que en su conciencia resurja con fuerza la
certeza de que existe Alguien que tiene en sus manos el destino de este
mundo que pasa».
Hoy, la salud
de Juan Pablo es débil, su enfermedad lo ha debilitado hasta el punto de
no reconocer al «atleta de Dios». Pero, sin embargo, tras su agotamiento y
fragilidad se trasluce aquella fuerza que no es de la tierra.
Hoy, Juan
Pablo, eres más transparente. Dios te ha ido ganando el corazón y se ha
hecho visible por medio de ti. Hoy, desde tus limitaciones físicas gritas
más fuerte que nunca: ¡No tengan miedo! ¡Dios nos ama infinitamente! ¡Dios
ha vencido al mal!
¡Gracias
amigo de Dios por tu entrega y tu testimonio! ¡Gracias Juan Pablo II por
siempre joven de espíritu!
Mons. Agustín Radrizzani,
obispo de
Lomas de Zamora |