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ADVIENTO 2003


Carta pastoral de Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora,
para el Adviento
2003


Queridos hermanos:

Con el Adviento iniciamos un Nuevo Año Litúrgico. Este tiempo de preparación a la Navidad hace crecer en nosotros la esperanza del Señor que llega. Saldremos a recibirlo conducidos por los Profetas, que ayudarán a levantar la mirada, descubriendo la vida nueva que Dios quiere regalarnos; por Juan el Bautista, que nos llevará por caminos de conversión y desprendimiento y, finalmente llegaremos a la Noche Buena, llenos de Dios, como María, que con humildad, sencillez y actitud de servicio dio a luz al Salvador del mundo.

La novedad nos convoca a reforzar nuestra fe en Jesús, que es el Señor que nos salva, nos urge al compromiso con una caridad que se hace servicio y nos llama a vivir una esperanza activa que nos compromete con la historia en una fuerza superadora de la muerte y del pecado.

Jesús Niño se hace samaritano, se abaja, se inclina hacia nosotros y nos impulsa a superar toda mezquindad para hacernos también a nosotros hermanos y servidores.

El año 2003 llega a su fin y queremos dar gracias a Dios por “los caminos de comunión” que juntos hemos transitado. He visto con alegría cómo esta propuesta se ha trabajado en las comunidades y como vamos creciendo en compromiso y mayor sensibilidad por la vida de comunión en nuestra Iglesia Diocesana.

Vemos en el horizonte un nuevo año pastoral. El 2004 será sin duda un tiempo de gracia.

Deseo anunciarles en este Adviento y en continuidad con el tema de la comunión que trabajaremos el documento del Episcopado  “Navega mar adentro”.

Es interesante ver la sintonía de este documento con lo que queremos vivir en toda la Diócesis, pues parte de la “mística de la comunión” (nº 12-14) y desemboca en el “fervor misionero”  (nº 15-16).

Estas eran dos prioridades de nuestras Asambleas Diocesanas. También aparecen en “Navega mar adentro” los otros puntos clave elegidos: la formación y lo social.

Dedicaremos jornadas especiales de estudio a este nuevo documento que nos ayuden a sintonizar con la vida pastoral  de la Iglesia que peregrina en nuestra querida Patria.

Como concreción de esta vida de comunión, estamos dando los primeros pasos en el Proyecto Compartir.

Representantes de algunas comunidades de nuestra diócesis ya se han reunido para caminar en tal sentido.

Es una iniciativa de nuestra Conferencia Episcopal para aprender a compartir tiempo, recursos, talentos y para superar aquello de lo que nos habla San Pablo en la Carta a los Corintios que algunos comen hasta saciarse mientras los otros sufren privaciones (1 Cor. 11,21).

El nuevo año que se avecina, como todo tiempo de Dios, nos hará vivir acontecimientos profundos:

Se cumplirán 40 años de la Constitución sobre la Iglesia llamada “Lumen Gentium” que podemos considerar el Documento central del Concilio Vaticano II. Fue a través de este documento que comenzamos en el ya lejano 1964 a considerar y vivir a la Santa Iglesia como Pueblo de Dios.

Permítanme decir en este contexto junto al inolvidable Pablo VI aquellas bellísimas palabras: “Iglesia, aunque tú ya lo sepas, quiero decirte que te amo”.

Es a esta amada Iglesia a quien Jesús hace la invitación: Navega mar adentro. Ella es signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano. Nos toca a nosotros, aún sabiéndonos pequeños y frágiles, vivir este misterio y con la presencia de Jesús entre nosotros darle al mundo el sentido y la esperanza de la salvación.

Finalmente celebraremos como Iglesia Argentina un acontecimiento por demás feliz que es el Congreso Eucarístico Nacional en la Ciudad de Corrientes del 2 al 5 de setiembre. Fue convocado el mismo día en que se dio a conocer “Navega mar adentro”.

Esto es un signo pues no podemos aventurarnos en el esfuerzo de navegar sin alimentarnos de este pan divino que nos transforma, nos diviniza y transforma nuestro mundo. Dice Lumen Gentium: “La Eucaristía es fuente y cumbre de toda la vida cristiana” (L.G. 11) y creemos con Juan Pablo II que toda la Iglesia vive de la Eucaristía.

Por eso y uniéndonos a toda la Iglesia que peregrina en Argentina, celebraremos el sábado 12 de junio, por la tarde, en la Plaza Grigera de Lomas de Zamora, la Solemnidad de Corpus Christi.

Queridos Hermanos, no me queda más que augurarles que este espléndido tiempo de Adviento nos prepare para la venida de Jesús.

Él es el centro de nuestra vida, Él es nuestra alegría, nuestra felicidad, es la raíz de nuestra fraternidad, es la imagen de Dios hecho misericordia para que nosotros podamos seguir caminando con la esperanza que no defrauda. Él es quien nos da la fuerza para ser testigos de un mundo nuevo y distinto donde reina la paz, la justicia y el amor.

Es este el gran amor de nuestras vidas, por Él superamos sinsabores e incomprensiones, por Él hacemos caminos de comunión, con Él queremos navegar hacia la novedad de la evangelización, como Él queremos compartir todo lo que somos y  tenemos, junto a Él amamos apasionadamente la Santa Iglesia y nos alimentamos de El cada día en la Eucaristía, por Él queremos vivir y por Él queremos morir.


“Levántate Jerusalén, sube a lo alto...
mira a tus hijos reunidos...
por la palabra del Santo,
llenos de gozo, porque Dios se acordó de ellos”

(3º Domingo de Adviento – 1ª Lectura, Profeta Baruc)


Queremos ser, con la ayuda de Dios, quienes muestran a nuestros hermanos el rostro y el corazón de hermanos liberados, porque Él está llegando y Él hace nuevas todas las cosas.

Queridos hermanos les deseo un fecundo Adviento y una felicísima Navidad.

En Jesús, María y José.


Mons. Agustín Radrizzani,
obispo de Lomas de Zamora



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