|
MENSAJE PASCUAL
Mensaje de Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora,
para la Pascua de 2003
A los queridos hermanos de la diócesis de Lomas, quería enviarles este
mensaje cordial por esta santa Pascua.
En estos
días, de acuerdo a varias encuestas, lo que más preocupa a los argentinos
es la guerra en Irak y también las elecciones. Ambos temas son fuente de
gran preocupación: por un lado, la guerra que aún está por concluir, y por
otro, las elecciones con el incierto futuro sobre nuestra patria, marcan
un panorama desolador. Así, miro al mundo, miro a nuestro país y miro al
hombre argentino, y lo veo desilusionado, apesadumbrado, sin trabajo, con
muchos hogares sin pan para sus hijos y muchos enfermos sin los remedios
que necesitan.
Entonces, en
este panorama, cuando decimos que vamos a festejar la Pascua, tiene un
sentido muy profundo la presencia de Cristo resucitado, porque El, desde
su sí al Padre y su sí a la humanidad, asume todo el dolor del mundo:
asume la tristeza, la desolación, la oscuridad, todo aquello que para
nosotros es sin sentido, y que El, por el amor eterno que tiene al Padre,
lo transforma en donación y principio de salvación.
Jesús ama y
Jesús se entrega, pero también Jesús es masacrado por la inequidad,
torturado y asesinado, y sin embargo, en ese amor nosotros encontramos la
vida. Entregándose al Padre, salva a los hombres, y en ese amor
incondicional a todos nosotros, nos salva y nos une a El. Pero no sólo nos
une al Padre, sino que nos manifiesta a Dios como nuestro papá. A pesar
del drama que vive el hombre de hoy, como la falta de cobijo y de amparo,
por la fe y la resurrección de Jesús, vivimos convencidos de que Dios es
nuestro papá que nos está acompañando, mimando, protegiendo y cuidando. Y
es el mismo Jesús quien nos muestra a Dios como Padre y quien nos da su
espíritu, un espíritu que nos lanza al mundo para crear un nuevo cielo y
una tierra nueva. Porque a partir del espíritu de Dios que habita en
nosotros, en los creyentes, y por la resurrección de Nuestro Señor
Jesucristo, creemos que es posible un mundo nuevo y un mundo distinto.
Sólo basta que Dios reine en nuestros corazones y que Jesús resucite en
cada uno de nosotros y en cada una de las comunidades.
¿Cómo
resucita Jesús?. El resucita en todos aquellos que, olvidándose de sí
mismos, se donan, se entregan y sirven a los demás. El sentido de la
solidaridad, como decía Juan XXIII , y que reiteró Juan Pablo II en su
mensaje de paz para este año, tiene que ver con la verdad, la justicia, el
amor y la libertad. Esto es lo que desencadena en la historia un proceso
para que el mundo comience a vivir en paz.
Nosotros,
está claro, soñamos con un mundo distinto, donde no haya más guerra y sí
haya un amor fraterno de unos con otros, donde -por ejemplo- los iraquíes
no odien y tampoco sientan lo mismo los estadounidenses y los ingleses.
Para tener un mundo en paz, por lo tanto, necesitamos vivir en la verdad,
la justicia, el amor y la libertad. Por eso, sabiendo que Jesús vive
resucitado en la convivencia armónica entre los pueblos, les deseo de
corazón un felicísima Pascua y que el Señor resucitado reine en cada uno
de nosotros, en cada comunidad, en las familias y en nuestros pueblos.
Felices Pascuas para todos.
Mons. Agustín Radrizzani,
obispo de
Lomas de Zamora |