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MENSAJE DE PASCUA
Mensaje de monseñor Agustín Roberto Radrizzani, SDB, obispo de Lomas de
Zamora, para la Pascua 2004
Queridos hermanos:
Es siempre
hermoso contemplar el sol naciente. Las tinieblas dejan paso a la luz. Los
romanos adoraban al dios sol.
Los primeros
cristianos inmediatamente descubrieron en el sol la figura de Cristo y de
Éste resucitado. La noche es signo de la muerte, del sepulcro, el día era
la resurrección. Para ellos, después de descubrir a Cristo, cambiaba
totalmente la vida. Había en ella un nuevo sol, una nueva aurora y
consideraban lo anterior como algo viejo, perimido y superado.
Era
fuertísimo el impacto de tal descubrimiento, hasta el punto de pedir a
Dios Padre la gracia del martirio. Eran de verdad testigos de este amor
que los impulsaba a esa nueva vida.
¡Cristo
Resucitado! Por Él entregaron sus vidas los primeros creyentes Pedro,
Pablo, Santiago, Andrés, Mateo y los demás. En su inmensa mayoría con el
derramamiento de la sangre.
Pertenecemos
a su misma familia, somos de la misma raza. La diferencia está en el
enamoramiento del Resucitado. Aquí radica el ardor de los santos. Es el
mismo ardor que nos pide la Iglesia hoy para seguir evangelizando nuestros
ambientes.
Dios nos
regala la posibilidad de una nueva Pascua sobre esta tierra. Y El no
quiere que despreciemos nada de lo que nos dio, pero si quiere que amemos
la creación, la familia, el trabajo, y todo desde Él. Él es el gran amor
de nuestras vidas. Él nos llama a vivir como resucitados.
¿Quién es el
que vive como resucitado? Vive como resucitado aquel que hace de modo
extraordinario las cosas ordinarias y realiza lo que Dios le confía amando
al prójimo. Esto es lo que nos enseñó el Maestro, esto es lo que vivieron
los primeros cristianos. Por eso los paganos decían de nuestros hermanos
en la fe: “miren como se aman”.
Queridos
hermanos, en esta nueva Pascua Dios nos invita a tomar en serio la persona
de Jesús. Pidamos a Dios Padre y a María que nos enseñen a amar a Jesús
como ellos lo aman y recorramos todos los caminos que nos ayudan a lograr
esta meta.
Soy de Jesús
y vivo para Él. Él está resucitado y por amor nos da la Vida Nueva.
Nosotros vivimos su resurrección en la entrega a los demás. “Pasamos de la
muerte a la vida porque amamos a los hermanos”. Cristo vive y nosotros
vivimos con Él y como Él. ¡Felices Pascuas!.
Mons. Agustín Roberto Radrizzani, SDB, obispo de Lomas de Zamora |