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Jornada por la Vida


Carta de monseñor Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora, con motivo de la Jornada por la Vida que este año se celebra el 3 de abril


Lomas de Zamora, 11 de febrero de 2005.


A los hermanos y hermanas en Cristo,
A todos los hombres y mujeres de buena voluntad.


Queridos hermanos y hermanas:
La paz de Jesús, Camino, Verdad y Vida esté con Ustedes


Las circunstancias actuales, las preocupaciones de muchos hermanos y especialmente el llamado del Papa Juan Pablo II a contribuir a la creación de una cultura de la vida
(1), me han movido a reservar un día del año para celebrar en nuestra Diócesis de Lomas de Zamora una Jornada por la Vida. Este año la fecha de la celebración será el domingo 3 de abril, octavo día después de Pascua. El marco de la Pascua será un momento más que propicio para motivar este evento eclesial.

El fin de esta Jornada es anunciar la vida, celebrarla y ayudar a que cada persona de nuestras ciudades y pueblos tome conciencia de la necesidad urgente de servirla con amor y eficacia. Cuando hablo de “vida” entiendo la vida humana, en la que va creciendo la vida eterna, en todas sus fases, también aquella más pobre y más frágil.

Está en el espíritu de esta Jornada que no sea sólo un evento “de puertas adentro” en nuestras Parroquias, sino que también sea una ocasión para unirnos con otros creyentes y personas de buena voluntad, ya que la causa de la vida interesa a todos (2). En este punto, es bueno recordar que debemos buscar lo que nos une, en vez de centrar la atención en lo que pueda dividirnos. Esto no significará, en los casos concretos, renunciar a la verdad (3) sino que, siendo conscientes de lo que nos distancia, procuraremos mantener abiertos los canales del diálogo, aceptándonos mutuamente y tratando de dar conjuntamente el testimonio de caridad y servicio que esperan nuestros prójimos necesitados (4).

“La Vida es un Valor. Cuidala”. Éste será el lema que nos convocará este año. Espero que, con el tiempo, esta celebración vaya generando en todos nosotros nuevas y mejores actitudes ante ese don tan maravilloso que se nos ha dado y que también es, evidentemente, el primero y fundamental de los derechos humanos (5).

Que la celebración del próximo 3 de abril sea un paso más en el camino de hacer realidad entre nosotros eso que hace 40 años decía el Concilio Vaticano II:

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos, esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (6).

Reciban la bendición del Dios del amor y de la vida y un cariñoso saludo en María Santísima,  Madre de la Vida.


Notas:

(1) Cfr. encíclica “Evangelium Vitae” n° 85 b

(2) N° 95 c

(3) Cfr. Pablo VI, encíclica “Ecclesiam Suam” n° 21 a

(4) Cfr. n° 20 b: “El clima del diálogo es la amistad. Más todavía, el servicio. Debemos recordar todo esto y esforzarnos por practicarlo según el ejemplo y el precepto que Cristo nos dejó (Jn 13, 14-17).”

(5) Encíclica “Evangelium Vitae”n° 101 d

(6) Constitución pastoral “Gaudium et Spes” n° 1


Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora



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