LA SOLIDARIDAD ES MANIFESTACIÓN DE
CRISTO RESUCITADO
Mensaje de monseñor Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora,
para la Pascua
(27 de marzo de 2005)
Queridos hermanos:
Ante
esta fiesta radiante de la Pascua, importa mucho los fundamentos de esta
gran esperanza en Cristo resucitado.
El primero es
que tanto amó Dios al mundo, que envió a su hijo único para que todo el
que crea en él, tenga vida para siempre. Por lo tanto, la presencia del
amor de Dios que entregó su vida por nosotros, es motivo de esperanza y
alegría.
También, otro
fundamento de esperanza y de alegría surge al ver la solidaridad que
existe entre nosotros, en nuestras comunidades, y sobre todo con los
pobres, los marginados, con los últimos. A pesar de que la Argentina está
en la posición Nº 115 según estadísticas en datos de corrupción, al mismo
tiempo la República Argentina tiene altos niveles de solidaridad, todo lo
cual es manifestación de Cristo resucitado en nuestros pueblos.
Cada uno de
nosotros tiene en sí mismo, por el amor de Dios, todos aquellos elementos
para ser buenos y solidarios, por lo que al entrar en nosotros mismos
sabemos que tenemos sombras, tierra y oscuridad, pero también hay una
energía de bien que nace de la resurrección de Cristo, la cual nos permite
tener el corazón lleno de esperanza.
A la luz de
esta resurrección y de este triunfo de Cristo sobre la muerte, las
tinieblas y el pecado, la victoria de Dios, es decir, el triunfo del amor
y la luz, nos lleva perentoriamente a un compromiso permanente para con
nuestros hermanos.
Porque
aprendimos de Jesús la entrega hasta la muerte, y muerte en cruz, nosotros
debemos entregarnos a los hermanos, tratando de ofrecer todo lo que
hacemos, pensamos y construimos. Por el bien común y la solidaridad, para
que los otros sean más personas y el mundo sea más humano, y todos podamos
sentarnos a la mesa de la creación. Como los testigos de Emaús,
reconoceremos así a Jesús al partir el pan. Ya que así como Él caminó con
sus amigos, y sus amigos lo reconocieron, nosotros seremos reconocidos
como seguidores del Maestro al ayudar a nuestro prójimo.
En
definitiva, por el amor de Dios, manifestado en Jesús, por la solidaridad
de nuestro pueblo y por todos los recursos de bien que existen dentro de
nosotros, felicísima Pascua para todos.
Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora
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