Documentos  
 

¡BIENVENIDA, CUARESMA!


Carta partoral de monseñor Paulino Reale, obispo de Venado Tuerto, en ocasión de la Cuaresma 2000.


8 de marzo de 2000, miércoles de ceniza:
comienza un tiempo nuevo, tiempo cuaresmal, tiempo sacramental, tiempo de revisión de vida, de balance, de chequeo.

Intervalo de tiempo para dedicarnos, de un modo especial, al cuidado de nuestra persona, al cuidado de nuestra espiritualidad con mayor intensidad y la intención de conseguir una fe más firme y más auténtica.

Se trata de un tiempo espiritual propicio para cada uno de nosotros, pues el Señor nos invita a la felicidad por medio de las obras penitenciales: el ayuno, la oración y la caridad fraterna.

El ayuno, es necesario para podernos cuidar adecuadamente: "es el suntuoso alimento de nuestra alma; como el alimento fortalece nuestro cuerpo, así el ayuno da vigor a nuestra alma, la dota de poderosas alas que la elevan a las alturas de las virtudes y de la verdad (San Juan Crisóstomo), es necesario para podernos cuidar adecuadamente: "es el suntuoso alimento de nuestra alma; como el alimento fortalece nuestro cuerpo, así el ayuno da vigor a nuestra alma, la dota de poderosas alas que la elevan a las alturas de las virtudes y de la verdad (San Juan Crisóstomo). es necesario para podernos cuidar adecuadamente: "es el suntuoso alimento de nuestra alma; como el alimento fortalece nuestro cuerpo, así el ayuno da vigor a nuestra alma, la dota de poderosas alas que la elevan a las alturas de las virtudes y de la verdad (San Juan Crisóstomo).

El ayuno nos da la oportunidad de una participa-ción más intensa en la cruz del Señor: "Ayunemos, humillémonos al acercarse el día en que el Señor del mundo se ha humillado a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Imitemos su crucifixión clavando en la cruz, con clavos de abstinencia, nuestras pasiones desenfrenadas" (San Agustín).

Ayuno no sólo de comida y de bebida, sino también de pecados, de vicios, de pasiones engañosas y de todo lo que nos hace olvidar de Dios.

La oración, se une al ayuno: "buena es la oración acompañada con el ayuno" (Tb.12). En la Cuaresma se intensifican las oraciones, las prácticas religiosas, la lectura y la escucha de la Palabra de Dios, que es el alimento de la oración. se une al ayuno: "buena es la oración acompañada con el ayuno" (Tb.12). En la Cuaresma se intensifican las oraciones, las prácticas religiosas, la lectura y la escucha de la Palabra de Dios, que es el alimento de la oración. se une al ayuno: "buena es la oración acompañada con el ayuno" (Tb.12). En la Cuaresma se intensifican las oraciones, las prácticas religiosas, la lectura y la escucha de la Palabra de Dios, que es el alimento de la oración.

"Oración basada en la humildad y en la caridad, en el ayuno y en la limosna, en la abstinencia y en el perdón de las ofensas, en el ansia de hacer el bien y evitar el mal" (San Agustín).

La caridad fraterna, conlleva el perdón de las ofensas, la limosna, el acabar con todos los odios. conlleva el perdón de las ofensas, la limosna, el acabar con todos los odios. conlleva el perdón de las ofensas, la limosna, el acabar con todos los odios.

Con esta obra cuaresmal estaremos equipados convenientemente: nuestras oraciones tendrán el impulso necesario para llegar a Dios.

Estas obras cuaresmales nos permiten participar en los sufrimientos de Cristo: "si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame". (Mc. 8, 34). Son un remedio para la eternidad, curan, refuerzan, purifican, iluminan, permitiendo así adaptarnos a su cruz para vencer las tentaciones del demonio y, revestidos de Cristo, restablecer la amistad con Dios.

La conversión que se obtiene con las obras cuaresmales nos da la posibilidad de adentrarnos cada vez más en el misterio pascual, en el misterio de la muerte y la vida del Señor, en el misterio de la liberación y de la renovación que se realiza en la Pascua sacramental.

Nos convierte en nuevas creaturas, en el alma y en el cuerpo, en toda la persona.

Realizando la revisión de vida que nos propone la Cuaresma y obrando en consecuencia, será un paso hacia la verdadera realización personal
humana y cristiana.

Estamos viviendo un año especial: el 2.000 cumpleaños de Jesús. Un año en el que la celebración del Jubileo nos invita y nos ayuda a orientarnos con serenidad, pero con audacia y perseverancia, a convertir nuestros corazones en odres nuevos, llenos de Cristo, nuestra alegría.

¡Bienvenida, Cuaresma! Cuaresma del Año Santo, Cuaresma del Año Jubilar. Que tu espíritu nos impulse a "abrir las puertas al Redentor" para permitirle la total posesión de nuestras mentes, de nuestros corazones, de nuestras vidas. Cuaresma del Año Santo, Cuaresma del Año Jubilar. Que tu espíritu nos impulse a "abrir las puertas al Redentor" para permitirle la total posesión de nuestras mentes, de nuestros corazones, de nuestras vidas. Cuaresma del Año Santo, Cuaresma del Año Jubilar. Que tu espíritu nos impulse a "abrir las puertas al Redentor" para permitirle la total posesión de nuestras mentes, de nuestros corazones, de nuestras vidas.


¡Entra, Señor, que tu siervo te espera!

Sé indulgente, Tú que eres todo para mí:

Si deseo curar mis heridas, eres médico.

Si necesito alimentarme, eres comida.

Si necesito ayuda, eres fuerza.

Si me oprimen las culpas, eres perdón.

Si temo la muerte, eres vida.

Si deseo el cielo, eres camino.

Si me invaden las tinieblas, eres luz.

San Ambrosio


En la Cuaresma el cristianos no está sólo, y sus esfuerzos no se limitan únicamente a sí mismo, ya que toda la Iglesia, todos los hermanos bautizados, nos unimos en la lucha para renunciar al demonio y revestirnos de Cristo.

Es todo el pueblo cristiano que lucha contra Satanás, el tentador, la antigua serpiente, el diablo, para poder obrar la pascua personal, el paso de nuestro Mar Rojo, el paso de la esclavitud del pecado a la liberación de la gracia y la amistad filial con Dios.

Es el deseo y el cordial augurio del Pastor para todo el Pueblo de Dios que peregrina en la diócesis de María Inmaculada, al que acompaño con mi pastoral bendición.


Mons. Paulino Reale,
obispo de Venado Tuerto


Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2256, del 15 de marzo de 2000


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet: www.aica.org

Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.