8 de marzo de 2000, miércoles de ceniza:
comienza un tiempo nuevo, tiempo cuaresmal, tiempo sacramental, tiempo de
revisión de vida, de balance, de chequeo.
Intervalo de tiempo para dedicarnos, de un modo especial, al cuidado de
nuestra persona, al cuidado de nuestra espiritualidad con mayor intensidad y
la intención de conseguir una fe más firme y más auténtica.
Se trata de un tiempo espiritual propicio para cada uno de nosotros, pues el
Señor nos invita a la felicidad por medio de las obras penitenciales:
el ayuno, la oración y la caridad fraterna.
El ayuno,
es necesario para podernos cuidar adecuadamente: "es el suntuoso alimento
de nuestra alma; como el alimento fortalece nuestro cuerpo, así el ayuno
da vigor a nuestra alma, la dota de poderosas alas que la elevan a las
alturas de las virtudes y de la verdad (San Juan Crisóstomo), es necesario para podernos cuidar
adecuadamente: "es el suntuoso alimento de nuestra alma; como el alimento
fortalece nuestro cuerpo, así el ayuno da vigor a nuestra alma, la dota de
poderosas alas que la elevan a las alturas de las virtudes y de la verdad
(San Juan Crisóstomo). es necesario para
podernos cuidar adecuadamente: "es el suntuoso alimento de nuestra alma;
como el alimento fortalece nuestro cuerpo, así el ayuno da vigor a nuestra
alma, la dota de poderosas alas que la elevan a las alturas de las
virtudes y de la verdad (San Juan Crisóstomo).
El ayuno nos da la oportunidad de una participa-ción más intensa en la cruz
del Señor: "Ayunemos, humillémonos al acercarse el día en que el Señor del
mundo se ha humillado a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y
muerte de cruz. Imitemos su crucifixión clavando en la cruz, con clavos de
abstinencia, nuestras pasiones desenfrenadas" (San Agustín).
Ayuno no sólo de comida y de bebida, sino también de pecados, de vicios, de
pasiones engañosas y de todo lo que nos hace olvidar de Dios.
La oración,
se une al ayuno: "buena es la oración acompañada con
el ayuno" (Tb.12). En la Cuaresma se intensifican las oraciones, las
prácticas religiosas, la lectura y la escucha de la Palabra de Dios, que
es el alimento de la oración. se une al
ayuno: "buena es la oración acompañada con el ayuno" (Tb.12). En la
Cuaresma se intensifican las oraciones, las prácticas religiosas, la
lectura y la escucha de la Palabra de Dios, que es el alimento de la
oración. se une al ayuno: "buena es la oración
acompañada con el ayuno" (Tb.12). En la Cuaresma se intensifican las
oraciones, las prácticas religiosas, la lectura y la escucha de la Palabra
de Dios, que es el alimento de la oración.
"Oración basada en la humildad y en la caridad, en el ayuno y en la limosna,
en la abstinencia y en el perdón de las ofensas, en el ansia de hacer el
bien y evitar el mal" (San Agustín).
La caridad fraterna,
conlleva el perdón de las ofensas, la
limosna, el acabar con todos los odios.
conlleva el perdón de las ofensas, la limosna, el acabar con todos los
odios. conlleva el perdón de las ofensas, la
limosna, el acabar con todos los odios.
Con esta obra cuaresmal estaremos equipados convenientemente: nuestras
oraciones tendrán el impulso necesario para llegar a Dios.
Estas obras cuaresmales nos permiten participar en los sufrimientos de
Cristo: "si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz de
cada día y sígame". (Mc. 8, 34). Son un remedio para la eternidad, curan,
refuerzan, purifican, iluminan, permitiendo así adaptarnos a su cruz para
vencer las tentaciones del demonio y, revestidos de Cristo, restablecer la
amistad con Dios.
La conversión que se obtiene con las obras cuaresmales nos da la posibilidad
de adentrarnos cada vez más en el misterio pascual, en el misterio de la
muerte y la vida del Señor, en el misterio de la liberación y de la
renovación que se realiza en la Pascua sacramental.
Nos convierte en nuevas creaturas, en el alma y en el cuerpo, en toda la
persona.
Realizando la revisión de vida que nos propone la Cuaresma y obrando en
consecuencia, será un paso hacia la verdadera realización personal
humana y cristiana.
Estamos viviendo un año especial: el 2.000 cumpleaños de Jesús. Un año en el
que la celebración del Jubileo nos invita y nos ayuda a orientarnos con
serenidad, pero con audacia y perseverancia, a convertir nuestros corazones
en odres nuevos, llenos de Cristo, nuestra alegría.
¡Bienvenida, Cuaresma!
Cuaresma del Año Santo, Cuaresma del Año
Jubilar. Que tu espíritu nos impulse a "abrir las puertas al Redentor"
para permitirle la total posesión de nuestras mentes, de nuestros
corazones, de nuestras vidas. Cuaresma
del Año Santo, Cuaresma del Año Jubilar. Que tu espíritu nos impulse a
"abrir las puertas al Redentor" para permitirle la total posesión de
nuestras mentes, de nuestros corazones, de nuestras vidas.
Cuaresma del Año Santo, Cuaresma del Año Jubilar. Que tu espíritu nos
impulse a "abrir las puertas al Redentor" para permitirle la total
posesión de nuestras mentes, de nuestros corazones, de nuestras vidas.