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CALLA Y REFLEXIONA ¡ES CUARESMA!
Carta pastoral de Cuaresma 2001 del administrador
diocesano de Venado Tuerto, monseñor Paulino Reale.
La nuestra es una sociedad inquieta, agitada, nerviosa.
Nos estamos convirtiendo en una masa de apurados,
inmersos en una frenética carrera sin meta.
Corremos física y mentalmente de la mañana a la
noche, con los nervios hechos pedazos: y hay algo que no funciona, es el
cerebro, es la inteligencia. ¿Nos asombra que no funcionando lo más
importante del hombre, todo lo demás ande mal?
¿A qué se debe este frenesí?
Sin duda, al momento crítico que nos toca vivir.
"Inseguridad, corrupción, violencia familiar,
serias falencias en la educación y en la salud pública, falta de
trabajo, exclusión social..." (1).
Esta situación trae aparejado un estado de
desconfianza, tristeza, pesimismo, desesperación, desubicación,
amargura... estado de ánimo que nos hace reaccionar como protestones,
impacientes, antipáticos...
"En el afán de disculpar nuestra conciencia
buscamos las causas de nuestros males fuera de nosotros mismos" (1).
"¿Vamos a evadirnos cobijándonos en la culpa
ajena?"
"Este no es tiempo de evasiones. La crisis es
también nuestra. Todos, en distinto grado, somos responsables de lo que
nos pasa" (1).
¿Por dónde comenzar?
La Cuaresma, tiempo de reflexión, de
meditación y de evaluación, se nos presenta providencialmente como
"la ocasión propicia para que, mirándonos a nosotros mismos,
tratemos de encontrar al comienzo de una solución en cada uno de nosotros
y a partir de cada uno de nosotros" 1.
"No podemos resignarnos a aceptar pasivamente la
tiranía de lo económico y reducir nuestra tarea a que las cuentas
cierren" 1.
Las causas de los males que padecemos son de orden
moral, por lo tanto, el ajuste debe comenzar desde cada uno de nosotros,
ya que "todo lo malo, como todo lo bueno, sale del corazón del
hombre".
Estamos ante una criteriología diametralmente opuesta
al Evangelio:
*
el dinero, conseguido de cualquier
manera, es fuente de paz y bienestar... *
el éxito, la fama, el aplauso, hay que
ganarlos a cualquier costo...
*
primero yo, después yo y siempre yo,
los demás que se las arreglen...
El afán desordenado para tratar de alcanzar engañosos
ideales nos sumerge en una tremenda ansiedad, uno de los desórdenes
mentales que más afecta la sociedad moderna.
Quien con ansiedad pretende sanear todo, lo agrava.
Quien con ansiedad pretende vencer las dificultades,
las hace más fuertes.
Escuchemos, sigamos y vivamos la criteriología
evangélica:
- la de las Bienaventuranzas;
- la del grano de trigo que debe morir para poder
dar fruto;
- la de la cruz del discípulo que va en pos del
maestro;
- la de asumir la cruz para atraer y salvar todas
las cosas...
¡Estas son verdades que fácilmente se proclaman y
difícilmente se practican!
Convenzámonos: a medida que esta criteriología
evangélica la hagamos nuestra, con la oración y la reflexión, seremos
esperanzados y serenos.
La serenidad es la capacidad de reflexionar para poder
decidir responsablemente.
Como base de la prudencia humana es el camino de la
verdadera madurez utilizando bien la inteligencia y la voluntad, y es
necesaria para hacer funcionar bien también las otras facultades.
Debemos ser serenos para poder dar valor a nuestros
gestos de condena y de reproche, y porque tenemos mucho que hacer (anda
despacio porque estoy apurado).
Debemos ser calmos y serenos para no envenenarnos ni
envenenar a los demás.
El dolor, el sufrimiento, la enfermedad, la
persecución, se soportan más fácil y provechosamente si somos capaces
de contenernos serenos.
No demos a nadie, y menos al diablo, la satisfacción
de habernos hecho perder la paciencia.
No concedamos a nadie la gloria de nuestra derrota, de
quitarnos el bien más grande: la paz, la serenidad.
La batalla de la serenidad, de la esperanza, se vence
con la fe.
La fe es la certeza de que Dios está con nosotros.
La fe es la certeza de que aceptamos poner nuestra
pequeña ayuda junto a la acción de Dios.
Si en el plano humano añadimos a esta fe un poco de
sabiduría, que nos hace ver que el angustiarse, el abatirse, no sólo no
resuelve los problemas, sino que los agrava, veremos que la receta se basa
en la serenidad.
La solución efectiva la da el mismo Dios: "te
basta mi gracia".
Hagamos la voluntad de Dios sin ansiedad.
La mentalidad corriente es facilista, ávidad de
comodidad, hedonista, permisiva: ¿seremos capaces de rechazar estas
sugerencias y mantener la fe?
Cuaresma es entrenamiento para la lucha, para el
sacrificio, fenómenos ricos y fértiles en sus frutos, en sus resultados.
La mentalidad humana con su simplismo declara que no se
puede proponer todo lo que comporta sacrificio y compromiso. Esta
mentalidad es la que genera el peligroso relativismo moral.
"Esta sociedad está signada por la mediocridad...
es típico el arrastrarse en un nivel mínimo... se teoriza mucho... se
critica mucho... y se obra poco. Se va en busca de lo novedoso que
facilite una vida cómoda, sin riesgos... muy placentera, pero poco o nada
espiritual" 2.
La vida es lucha, es difícil, sacrificada y
comprometedora: nada se nos da a pedir de boca. Quién sostenga lo
contrario se engaña y engaña.
Debemos tener en cuenta nuestra doble constitución:
una constitución en contínua tensión entre la idea que nos hemos
prefijado, que nos prefija el Evangelio, y las debilidades personales y
las atracciones mundanas.
Es el eterno contraste entre el hombre carnal y el
hombre espiritual; la lucha, el tironeo entre el espíritu y la carne que
señala el Apóstol.
Debemos saber ubicarnos en este realismo fundamental:
- aceptarnos como somos;
- no pretender ser inmunes de todo lo que es
netamente humano;
- no creer haber nacido perfectos y santos;
- no creer que somos puros y fuertes de espíritu.
Realismo cristiano es decirnos a nosotros mismos que
tenemos que hacer las cuentas con nuestra naturaleza, con nuestras
inclinaciones, con nuestras debilidades, con el ambiente y sus
incitaciones, con el demonio...
"Calla y reflexiona"
*
Calla dentro tuyo para pensar en ti y
poder escucharte a ti mismo.
*
Calla fuera de ti para no distraerte y
perder el tiempo fantaseando.
*
Reflexiona para conocer tu realidad
personal, "conócete a ti mismo". *
Reflexiona para conocer los valores y
antivalores que te ayudan o destruyen.
"Calla y reflexiona"
- ¿Estás cansado y descorazonado?
- ¿Piensas que todo está mal y que nada tiene
remedio?
- La situación social o un acontecimiento negativo,
¿amenazan hacer saltar tus nervios y romper la barrera del aguante y de
la calma?
- Frente a la maldad, a la corrupción, a la
"viveza criolla", ¿te vienen ganas de mandar todo al diablo?
- La visión sobrenatural de las cosas, el designio
divino, ¿corren riesgo de opacarse a causa de la realidad? ...¡Calla y
reflexiona!
Tiempo de callar y acallar: no te distraigas ni dejes
que te distraigan, hay un tiempo para cada cosa, ¡tómate el tuyo para tu
propio bien!
Tiempo de reflexión: la humanidad se debate en sus
angustiantes problemas, no te dejes arrastrar por el pesimismo suicida;
Cristo, el que ha vencido al mundo, te hará participar de su coraje para
que tú también puedas vencerlo.
Cuaresma: tiempo de gracia, de enriquecimiento
moral y espiritual, que hará de nosotros personas felices, alegres
animadas, disponibles, serviciales, atentas, bondadosas, optimistas,
sonrientes con la sonrisa de Dios.
1- Felices si no nos arrastramos ante lo material en
una existencia incolora, desabrida y sin sentido.
2- Felices si no buscamos la dicha en el tener, sino en
el ser.
3- Felices si somos capaces de descubrir y valorar a
los amigos.
4- Felices si somos capaces de no protestar y de
preocuparnos por un día mejor.
5- Felices si no buscamos la apariencia, la
"fachada", sino la belleza del corazón.
6- Felices si hacemos de nuestra familia un huerto de
amor y convidamos sus frutos a los demás.
7- Felices si comprendemos que Dios no nos ha hecho
para cruzarnos de brazos o estar todo el día lamentándonos.
8- Felices si navegamos por este mundo con
responsabilidad y alegría en la "barca" de Jesús con Jesús.
Como Abraham, como María, como los Apóstoles,
pongamos nuestra esperanza en Dios, el Dios del amor hermoso y rico en
misericordia.
El sabe adonde nos lleva, adonde nos está llevando...
Vivamos este tiempo de gracia:
Cuaresma: 28 de Febrero al 8 de Abril (40 días ricos
en espiritualidad).
Semana Santa: 8 al 15 de abril (semana mayor de la
liturgia católica).
PASCUA: 15 de abril (la vida vence a la muerte).
Augurios y pastoral bendición:
Notas
(1)
"Afrontar con grandeza nuestra situación
actual", documento del Episcopado Argentino.
(2) Rahner.
Este
documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2308, del
14 de marzo de 2001 |