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carta
a los legisladores del chubut
Carta del obispo de Comodoro Rivadavia, monseñor Pedro
Ronchino SDB, al Presidente de la Legislatura, Dr. Néstor Gil, Bloque
Justicialista, y a los miembros de los demás bloques Legislativos del
Chubut, referente al Proyecto de ley 063/01.
Muy estimados Legisladores:
Ha llegado a mis manos una fotocopia del proyecto de
Ley identificado en el epígrafe. A través de la prensa, esa Legislatura
ha expresado el deseo de escuchar a la comunidad. Eso es lo que intento
hacer, entonces, no sólo en fuerza de mi fe católica, sino, modestamente
como alguien que tiene una responsabilidad en la comunidad provincial, la
conoce y recorre hasta sus últimos rincones y escucha los auténticos
problemas de la gente:
1. El
proyecto mencionado es distorsionador: Enfrentamos un evidente y grave
problema social en la Provincia. Una respuesta "quirúrgica"
parece más bien un modo de soslayar y como evadir lo esencial del
problema. Lo más urgente es pensar en proyectos que mitiguen los
problemas laborales y sociales. Hacia eso, por lo tanto, deberían
dirigirse, con prioridad, las preocupaciones y los trabajos legislativos.
La crisis es laboral y social. Las que se necesitan son soluciones
laborales y sociales. Es necesario encontrar más fuentes de trabajo, en
lugar de disminuir el número de los trabajadores.
2. Hay
también otra evidente y lamentable distorsión por lo que hace a la
profesión médica. Por su formación, por su función en la sociedad, los
médicos deben atender a enfermos para tratar de devolverles la salud. En
el caso que enfoca el proyecto se trata de mujeres y varones sanos, a los
cuales se les privaría del ritmo normal de sus funciones orgánicas para
lograr hipotéticos beneficios que nada tienen que ver con la salud. Toda
la naturaleza (y el organismo humano en particular) nos tienen
acostumbrados a lamentar que cualquier violación forzada de sus
funciones, trae serias y en no pocos casos, irreparables consecuencias. No
parece justo establecer por ley, prácticas que puedan desencadenar
consecuencias semejantes, haciendo del médico un potencial generador de
enfermedad.
3.
Es difícil, además, no entrever, más allá de la letra del proyecto,
una presión que viene de ámbitos supraprovinciales e, incluso,
supranacionales. Que una Provincia en la que escasamente se supera el
promedio de un habitante y medio por kilómetro cuadrado, busque modos
violentos para reducir su población, implica que, en lugar de buscar
desarrollo, se está tendiendo a la involución, al despoblamiento y al
vacío...que alguien se encargará de ocupar, según el conocido
principio: "la naturaleza tiene horror al vacío".
En el fondo, entonces, más allá de motivaciones
explícitas que se pueden aducir, y tal vez de intenciones de sus mismos
autores, lo que el proyecto irá produciendo será disminución de la
población capaz de desarrollar las riquezas potenciales de la Provincia
para el bien de sus habitantes. Esas riquezas quedarían, entonces... para
otros.
4.
Pero, no obstante lo afirmado en los fundamentos del proyecto, según lo
que la ciencia objetiva universal afirma, los métodos de contracepción
quirúrgica aludidos en el proyecto de ley, en un 20 ó 30% son
prácticamente irreversibles. Por lo tanto a un semejante porcentaje de
personas (que no se puede predecir quiénes serán) especialmente mujeres,
(aunque parezcan aceptarlo "voluntariamente"), privarlas de una
capacidad tan radicada en su naturaleza, las enfrentará a un futuro en
que esa tendencia querrá probablemente pujar en vano por realizarse,
chocando contra la penosa constatación de haber sido
mutiladas..."con amparo legal".
Por lo demás, en la mayoría de las mujeres de nuestro
pueblo sencillo, el modo en que la intervención se le propone, lo que
realmente entienden de tal proposición y de las consecuencias que
entraña pero sobre todo la auténtica libertad de opción , se prestan a
no pocas objeciones, a la luz de hechos lamentablemente constatables.
5.
Para no abundar más, ni siquiera el proyecto de ley aprobado en la
Cámara de Diputados de la Nación y a estudio del Senado, que, sin
embargo ha sido objeto de no pocas ni leves objeciones, ha avanzado tanto
en los métodos propuestos para la contracepción. No sería, a decir
verdad, un primado del que pudiésemos enorgullecernos.
Por todo ello insto a la Legislatura a buscar modos de
robustecer los vínculos familiares, y promover el desarrollo de la
economía regional, a través de políticas que ofrezcan posibilidades
concretas para salir de la pobreza, generando una cultura del trabajo y la
solidaridad, que son nuestros verdaderos desafíos.
15 de agosto de 2001.
Mons. Pedro Ronchino,
obispo de Comodoro Rivadavia
Este
documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2332, del 29 de agosto de 2001 |