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MENSAJE
NAVIDEÑO
Mensaje de Mons. Pedro Ronchino, obispo de Comodoro Rivadavia,
para la Navidad de 2002
“Se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador” (Carta a Tito 3,4)
Queridos hermanos de Chubut:
Navidad es un
momento fundamental en la historia de la humanidad y su mensaje, será
siempre actual. Por eso creo indispensable subrayar hoy un aspecto de ese
maravilloso misterio, que debe iluminar este momento de nuestra historia
patria.
Cuando nació
Jesús, había entre sus contemporáneos incertidumbre, desaliento y deseos
de una recuperación violenta de la autonomía limitada por la ocupación
extranjera y pagana.
El Mesías, el
Salvador anunciado desde hacía tanto tiempo, no se mostró, sin embargo, en
la forma que la mayoría no sólo pensaba sino que también deseaba. No con
la fuerza, no con la imposición y el dominio instaurado con la violencia,
sino con la “bondad” como nos recuerdan las palabras de San Pablo a su discípulo Tito,
mencionadas más arriba.
Jesús venía
para salvar desde lo hondo del hombre; por eso, desde allí quería
comenzar. Los cambios impuestos sólo con la fuerza no pueden ser
auténticos ni, mucho menos, duraderos.
Por eso, ya
que nuestra realidad nacional está pidiendo cambios profundos, invito a
cada uno de Ustedes a dejarse atraer por la “bondad” de este Dios hecho
niño, haciendo nuestra su pasión por la verdad y el bien común, su
libertad en el amor sin ninguna exclusión, su perdón superador del odio,
su apertura al diálogo, a la alegría, a la esperanza, como rezamos en la
“Oración por la Patria”.
Esa bondad no
es debilidad: por el contrario, es la fuerza dirigida hacia nosotros
mismos que nos aparte del dejarnos arrastrar por las violencias de afuera;
nos lleva a cambiarnos a nosotros mismos antes que pretender cambiar
violentamente a los otros.
Cada uno
trate de empeñarse en esta bondad firme y serena que fluye del pesebre en
la propia familia, en el trabajo, en el barrio, en el ejercicio de su
profesión: en una palabra, en todos los ambientes en que vive. Que pueda
ser así artífice de una Patria que supere su actual postración no con la
imposición y la prepotencia en todas sus formas, sino con la solidaridad y
el mutuo enriquecimiento del diálogo.
Por cada uno
de Ustedes imploraré esta bondad transformadora en la misa de Noche buena
¡Feliz y Santa navidad para una Patria más conforme a ese misterio de
amor.
Afmo. Padre,
Hermano y Amigo de todos Ustedes.
Mons.
Pedro Ronchino, obispo de Comodoro Rivadavia |