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MENSAJE
DE NAVIDAD
Mensaje de
monseñor Pedro Ronchino, obispo de Comodoro Rivadavia,
para la Navidad 2004
Queridos fieles y habitantes todos del Chubut:
La celebración de
Navidad irradia casi espontáneamente paz y alegría: creo que allí está
el mensaje que hoy más necesitamos.
Navidad, ( importa
subrayarlo una vez más), es fundamentalmente la conmoción y gozo ante un
Dios que se nos hace más cercano en su Hijo, como niño tierno y
desvalido. un llamado a la ternura. Como sucedió con los pastores: una
invitación a la alegría y a una gran novedad.
San Pablo la describe
así a Tito: “Se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a
los hombres” (Tito 3,4).
Hoy necesitamos
urgentemente, dejarnos invadir por este espíritu de bondad, de
amor...Vivimos tiempos en que la violencia ciertamente tiene
manifestaciones llamativas con enfrentamientos, muertes, asaltos,
secuestros, agresiones a las que no escapan ni siquiera los ámbitos
deportivos o de diversión (con el alcohol, la droga, el sexo
descontrolado)... Pero, si profundizamos un poco más, aún los momentos de
la vida cotidiana (en la familia, el trabajo, las relaciones sociales),
corren el riesgo de volverse ácidos, agresivos, egoístas, excluyentes...
Esto es, precisamente,
lo que el Niño-Dios, nacido en Belén, ha venido a redimir. La carta de
San Pablo a Tito, antes mencionada, describe así el contexto del que la
encarnación de Jesús vino a liberarnos: “También nosotros fuimos en algún
tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, esclavos de toda suerte de
pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y
aborreciéndonos unos a otros” (Tito 3,3).
Me invito entonces
personalmente, pero también lo hago con cada uno de Ustedes a vivir lo que
el Hijo de Dios encarnado, el Niño Jesús, vino a traernos. El nos invita a
liberarnos de la violencia con la bondad. Optemos también nosotros por ese
camino: en nuestra sociedad no todos tenemos las mismas opiniones, no
siempre los derechos son debidamente respetados...busquemos, entonces, los
modos de hallar las respuestas apropiadas, desterrando toda forma de
violencia. Una sociedad agresiva, lejos de hallar soluciones, no hace sino
multiplicar y ahondar los problemas. Si nos faltasen razones para
comprenderlo, hoy Dios mismo nos da una lección no con palabras, sino con
un hecho contundente: “Se manifestó la bondad de nuestro Salvador y su
Amor a los hombres”.
Está claro que este
camino no es fácil y mucho menos inmediato en sus resultados. Una
convivencia violenta y agresiva, debe ir progresivamente y sin
desalientos, convirtiéndose, gracias al esfuerzo de todos, (personas e
instituciones), en una sociedad donde se busquen las soluciones
necesarias, en el diálogo, en el respeto, para decirlo con San Pablo, en
el Amor. El Niño Jesús no nos da sólo un ejemplo, a través de su Iglesia
nos permite además recibir su gracia para tener la fuerza necesaria. No
cabe duda que la bondad, si se la practica, implica una fuerza mucho
mayor que la violencia.
En la Misa de Noche
Buena los tendré a todos presentes. A quienes comparten conmigo la fe
católica les digo que, en este auténtico cambio hacia una convivencia
respetuosa y llena de bondad, debemos estar en primera línea, demostrando
que el Niño Jesús es verdaderamente nuestra salvación y por eso, motivo de
“gran alegría”. (Lucas 2,10).
Siempre afmo. Padre,
Hermano y Amigo de cada uno de Ustedes
Mons. Pedro Ronchino,
obispo
de Comodoro Rivadavia |