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EL CORAJE DE EMPEZAR
Homilía de monseñor José María Rossi, obispo de Concepción, en la misa en
conmemoración de la primera fundación de Tucumán
(Capilla Santa Rosa de Lima de León Rougés, 31 de mayo de 2005)
Este es
un encuentro de oración, de acción de gracias. El Tedéum es una
celebración que incluye un antiguo Himno de acción de gracias que comienza
con esa palabra "Tedéum".
Es un canto de alabanza
y reconocimiento a Dios por las cosas hermosas que nos regala.
Hoy le damos gracias
especialmente con motivo de recordar la 1ª fundación de San Miguel de
Tucumán. Por eso damos gracias a Dios, porque este día tenemos la
sensación y la intuición que ha sucedido algo importante.
Agradecemos siguiendo
la recomendación que San Pablo hace en la Biblia, cuando escribe a las
comunidades pidiendo que promuevan la oración pidiendo en particular por
las autoridades, principalmente por las autoridades civiles.
San Pablo tiene la
clara conciencia de la importancia que tiene la convivencia en la sociedad
para poder vivir en paz y tranquilidad.
Es importante para los
cristianos vivir en paz y tranquilidad y piadosamente la vida de nuestra
Fe en un ambiente humano agradable, pacífico, que nos permita dedicarnos a
lo importante. Que no nos quite los sueños ni los ideales del corazón.
San Pablo pide por las
autoridades que conduzcan a las comunidades teniendo presente en la mente
y en el corazón las cosas más grandes de la vida de la comunidad que
constituye lo que llamamos el Bien Común.
Este es el primer
objetivo de cada uno de nosotros, en la medida que tenemos
responsabilidades de conducir una comunidad determinada.
Hoy pensamos en este
primer encalve. Enclave desde hace 440 años.
En aquel tiempo cada
uno de estas fundaciones de las corrientes colonizadoras era fruto de una
conciencia muy clara de lo que se quería hacer, que era traer la presencia
de la civilización y la conciencia de traer la fe religiosa que podría
llegar a enriquecer la conciencia de aquellas poblaciones.
Fue un hecho de mucha
valentía. No fue fácil.
Fue el coraje de
empezar. Construyendo una comunidad fundada sobre la idea del bien común y
sobre la idea de la fe.
Ellos empezaron hace
mucho tiempo. Sin embargo cada generación necesita empezar algo. Nosotros
las generaciones que convivimos en este momento de la historia tenemos que
descubrir en nuestro corazón esta necesidad de comenzar algo.
Algo que tenemos que
empezar es una etapa nueva, reconstruir aspectos generales no solo en lo
político sino en todas las instituciones.
Tenemos que volver a
construir muchas cosas que tienen que ver con nuestra convivencia: en la
escuela, en el hogar, en el trabajo, en la iglesia, en la militancia
política, en las instituciones civiles, Desde los tres poderes del estado
necesitamos volver a construir una sociedad capaz de hacer felices a los
que viven en ella.
Más que eso, generar
los espacios para construir nuestro destino. Espacios de seguridad, de
tranquilidad, de paz. Tranquilidad de que está mínimamente asegurada
nuestra supervivencia, de que podamos tener trabajo, tener instrucción en
las escuelas, soñar un futuro para el propio hogar. Si sabemos que no
vamos a sufrir innecesariamente ningún tipo de agresión, si sabemos que
estamos custodiados, que podemos emprender algo juntos.
Que podamos lograr
objetivos en base a nuestra inteligencia, nuestro coraje, nuestras
fuerzas. Si hay estos espacios, juntos vamos a construir un Tucumán para
todos, una Argentina para todos.
Ya vemos, el desafío de
comenzar algo nuevo..., porque me parece que venimos de una época en que
se han multiplicado los excluidos. Porque no todos tenían lugar en la
Argentina y en nuestra provincia. Quizá podemos decir que todavía no
tienen lugar todos.
La exclusión de algunos
de los beneficios de la sociedad es algo que no lo hemos construido
nosotros.
No vamos a buscar
culpables. Pero sí tenemos que descubrir que este es el más importante
desafío para nuestra generación. Construir no una sociedad que nos regale
todo, sino que nos de posibilidades de todo.
En la nación y en el
mundo se construyen excluidos permanentemente. No es solo algo que suceda
aquí.
Desde los pequeños
espacios de responsabilidad que tenemos debemos recoger el desafío del
momento para hacernos cargo del futuro.
Al pasado lo juzgara la
historia, y si es un pasado reciente lo harán los jueces.
El presente nos tiene
que despertar.
Hoy damos gracias a
Dios por lo que nuestros antepasados hicieron con gesto y coraje para
empezar. Esto nos tiene que inspirar a nosotros el coraje de empezar hoy
lo que nuestra comunidad espera de nosotros.
Si asumimos juntos esta
responsabilidad, vamos a lograr caminar juntos con la mente y el corazón y
construir espacios para el propio destino y alcanzar la felicidad.
Mons. José María Rossi, obispo de Concepción
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