SUSCRIPCIONES

Inicio

Nosotros

Noticias

Actualidad

Santa Sede

Iglesia en la Argentina


Documentos


Santoral

Ediciones AICA

 

Copyright © 2006 AICA.
Todos los derechos
reservados.

 

 

 Documentos

 
   

ORDENACIÓN DIACONAL


Homilía de monseñor Oscar Sarlinga, obispo auxiliar de Mercedes-Luján en la misa de ordenación diaconal de Fernando Bello
(Parroquia Nuestra Señora del Rosario, Suipacha, 10 de diciembre de 2005)

 

Padre Delegado Provincial y sacerdotes de la Sociedad de San Vicente Pallotti
Hermanos sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas
Querido Fernando, que hoy serás ordenado diácono, y que compartes esta alegría con tu familia y tu comunidad,
Hermanos y hermanas todos en el Señor Jesús

 

I. LA ALEGRÍA EN EL SEÑOR POR LA ORDENACIÓN DIACONAL DE FERNANDO

 

Este es un día de gran alegría en el Señor, porque el mismo Jesús, Rey de los Pastores, confiere el ministerio diaconal, a través de la ordenación realizada por un Sucesor de los Apóstoles, a este hermano nuestro, Fernando, quien hoy es consagrado en alma y cuerpo, como propiedad entera del Señor, para el servicio de Dios y del Pueblo sacerdotal que es la Iglesia. Para el servicio de esta Iglesia Católica, vivificada por el Espíritu, que es sacramento universal de salvación y presencia viviente de Jesucristo, Único Salvador de la humanidad. Los invito entonces a participar de esta celebración con auténtico espíritu de oración, pidiendo al Señor que llene de sus bendiciones a este hermano nuestro, a su familia, a las futuras comunidades en las que Jesús lo enviará a brindar su ministerio.

En primer lugar, destaco el signo de esperanza para la Iglesia entera que significa el que un muchacho joven, lleno de condiciones, tenga la determinación de consagrarse por siempre y por entero a Dios. Quienes lo quieren no lo perderán; bien por el contrario. Quien es consagrado por Dios es entregado con un amor sobreabundante, sobrenatural, a todos sus hermanos. Amará también con amor sobreabundante a su familia carnal, y a su familia espiritual, representada en las comunidades adonde será enviado.

Pero erraríamos si pensáramos que es el propio Fernando el que eligió consagrarse. Digamos más bien que él aceptó esa elección. Es Dios Omnipotente quien elige, y esto nos deja una gran seguridad interior. La Iglesia, con su autoridad apostólica, confirma esa llamada y la hace una realidad sacramental en la ordenación. Esto es lo que hoy estamos celebrando.

 

 

II. SU MINISTERIO, EN LA IGLESIA «QUE ESTÁ VIVA»

 

Queridos hermanos, los «signos de los tiempos», signos de Dios para interpretar nuestra historia, nos llevan a ver que este mundo y este tiempo, «dramático y fascinador», como lo llamaba Juan Pablo II, está lleno de luces y esperanzas y también de dolor, de sufrimiento, de egoísmo, de oscuridad. El tiempo en que la Iglesia realiza su misión, requiere del tiempo de sus hijos, entregados por completo a la Causa del Reino. ¿Tenemos el coraje, sobre todo los consagrados, para ponernos por entero a disposición?. ¿Tenemos el coraje de emprender la misión, con alegría y «parresía» en nuestro tiempo?.

Se realiza también en este tiempo de salvación la historia de los cristianos en tanto incorporados al Cuerpo místico de Cristo. Eso es la Iglesia. Este Cuerpo está vivo, es la Iglesia que «está viva», porque «Cristo está vivo» -como nos lo ha dicho el Papa Benedicto XVI en la homilía inaugural de su pontificado.

La Iglesia está viva porque la anima el Espíritu para realizar su misión integral de salvación. Por ello tiene que «llamar» al ser humano, hoy como lo hizo desde su inicio. En efecto, mientras que por «natura» al hombre le es confiada la responsabilidad de la entera creación, siendo él en la tierra como el «procurador» de Dios (Gn 1,26-28), la Iglesia tiene la misión de «llamar» -«vocare»- a la humanidad. La humanidad tiene el derecho a ser evangelizada, pues está, toda ella, inserta en el designio amoroso de Dios.

En ese «evangelizar» radica la misión eclesial: fue «enviada» -«missa est», para ello, su «nombre» es misión. Es «con este fin» que ella es lo que es. Es «realidad terrestre» insertada en las coordenadas históricas, y al mismo tiempo «misterio». Por ser ambas cosas, puede ser «signo», y por ello mismo estar destinada a ser «medio» de la intervención de Dios en la historia de los hombres. Esa Iglesia viviente es siempre joven; es la de siempre, la que el Señor quiere, la que «dejó Juan Pablo II» y a cuya cabeza fue puesto por el Espíritu Santo el nuevo Papa Benedicto XVI. Es la Iglesia de las familias, de las comunidades, de los pobres, de los trabajadores, de los profesionales, de los jóvenes, de los ancianos, de los niños, de los necesitados, de todos los que sufren, de los que quieren construir la civilización del amor, la Iglesia de todos los que se saben necesitados de Dios.

 

 

III. QUIÉN ES EL HOMBRE A QUIEN EL SEÑOR ELIGIÓ

 

Quien dentro de poco será ordenado diácono nació en la ciudad de Mercedes, cabecera de esta arquidiócesis de Mercedes-Luján. Es una ocasión para nosotros también de satisfacción el contarlo entre los hijos de esta jurisdicción eclesial. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio de San Patricio, llevado por los Padres Palotinos de Mercedes, luego de lo cual estudió dos años de la carrera de derecho, en la Universidad de La Plata.

En 1997, luego de un ponderado discernimiento, y guiado por el Espíritu, ingresa en la querida comunidad palotina, para lo cual es admitido en la Casa de Formación de Mercedes, donde transcurrió 4 años, mientras cursaba Filosofía en el Profesorado «Ciudad de Mercedes», del Arzobispado de Mercedes-Luján. En el año de 2001 viaja a Cascabel, Estado de Paraná, donde realiza su noviciado y al año siguiente comienza la etapa teológica de su formación en Santa María, también en el Brasil. La experiencia de otro país, donde también peregrina la Iglesia, de otra lengua y de otras costumbres, en lo que la diversidad tiene de válida, fueron motivos de enriquecimiento personal y espiritual.

Su primera profesión tuvo lugar en Mercedes, en febrero de 2002 y en esta año de 2005 efectuó su profesión perpetua, en la iglesia de San Patricio, de Mercedes. Quiero destacar que Fernando ha tenido una fructífera experiencia pastoral, pues como seminarista ejerció su apostolado entre los jóvenes en la ciudad de Mercedes, y como catequista en el colegio y la parroquia de San Patricio, además de lo cual realizó un dedicado trabajo pastoral en San Antonio de Areco, en San Patricio de Belgrano y en esta misma ciudad de Suipacha.

En todos los lugares donde se ha desempeñado tanto los sacerdotes como los laicos lo recuerdan como un joven natural, genuino, alegre, servicial, simple, obediente y de espíritu fraterno. Esas características de su personalidad, por otra parte, saltan a la vista para quien tiene discernimiento y sabe justipreciar a las personas.

Fernando, a esta Iglesia te consagras hoy, en camino al sacerdocio ministerial que, Dios mediante, pronto recibirás. El Don que Dios te da, te lo da para evangelizar.

Como todo ser humano, tendrás momentos y tiempos de exaltación y de cruz, de entusiasmo y de tristeza, de empuje y de desánimo. Nunca te desalientes. No elegiste vos al Señor; Él te eligió. Tenemos una Madre que nos guía y protege. Es la Santísima Virgen María, la Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Ella te sostendrá de la mano, junto con Jesús. Sé fuerte y sé fiel.

Amén.


Mons.
Oscar Domingo Sarlinga
, obispo auxiliar de Mercedes-Luján


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet http:// www.aica.org
Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.